<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406</id><updated>2012-01-11T21:43:28.673-05:00</updated><title type='text'>PALACÉ CON COLOMBIA</title><subtitle type='html'>// Aprendiendo a ensayar // @milogasa</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>225</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-4616607525995484434</id><published>2012-01-09T18:54:00.001-05:00</published><updated>2012-01-09T18:54:55.805-05:00</updated><title type='text'>Dos posiciones (opuestas, pero igualmente molestas) sobre Uribe</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-BF_BE8NSB3Q/Twt7iS0MShI/AAAAAAAAAQQ/rr1A-0qhgv4/s1600/presidente-alvaro-uribe.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="125" src="http://4.bp.blogspot.com/-BF_BE8NSB3Q/Twt7iS0MShI/AAAAAAAAAQQ/rr1A-0qhgv4/s320/presidente-alvaro-uribe.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Aveces, muy pocas en mi caso, hay que ser serio. A veces, cuando la luna se poneazul y me siento &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;sex symbol&lt;/i&gt;, me dapor ponerme a pensar sobre cosas que le interesan a las demás personas y mevinculan con ese caprichoso concepto denominado “actualidad”. A veces me da porsoltar los dedos por el solo motivo de poner mis ideas en perspectivafrente a mí mismo. Este post es una pequeña muestra de eso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Quienesme han leído con alguna fidelidad sabrán que en mi búsqueda de vida a travésde las letras, pocas veces he intentado ingresar al campo de la política, ahablar de x o y funcionario o candidato o a hacer apología u oposición de lagestión de ministros, presidente, alcaldes, gobernadores o lo que sea. Sinembargo, ese mismo grupo de personas, supongo yo, ha podido llegar a la alegreconjetura de que, a pesar de mis costumbres y mis puntos de vistapequeño-burgueses frente a aspectos relevantes en la sociedad que me rodea, soyun mamerto consumado (mamerto, por supuesto, en el sentido contemporáneo de lapalabra: no comunista, no guerrillero, no petrista-gavirista-luchista-samuelista,simplemente, no uribista), y sí, quien ha llegado a esas conclusiones tienesobrada razón para pensar de esa manera. El autor de este blog no es uribista,a pesar de que tampoco se puede catalogar como antiuribista. ¿Que es unacontradicción?, no, desafortunadamente en un país como Colombia, en el que setiene que estar siempre en las antípodas de alguien, en el que se necesita delconflicto para hablar de diálogo y en el que los debates no se hacen a partirde ideas sino de gritos, es imposible vivir en ese terreno neutro en el quetrato de vivir yo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Paradesarrollar esta reflexión, quisiera empezar por evaluar la situación desde elotro lado, desde las huestes “enemigas”. A mi modo de ver, existen dos clasesde uribistas, los que creen en Álvaro Uribe como político y los que creen queÁlvaro Uribe es, más o menos, el segundo Mesías. El primer grupo, compuesto enmuchos casos por seguidores que creen a pie juntillas en el lema de su primeracampaña presidencial “mano dura, corazón fuerte”, tiene una ideología definida:la centralización como estrategia gubernamental, la corporatividad comoparadigma de organización económica y social y, sobre todas las cosas, la &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;manu militari&lt;/i&gt; para el desarrolloexpedito de los fines del estado. Hasta este punto se puede decir, válidamente,que ser uribista no es nada distinto a ser un conservador de principios del S.XX y que Colombia estaría frente a una reencarnación de este movimiento,empero, llegados al segundo grupo, es imposible no creer que el uribismosepa a otra cosa. El segundo grupo, a quien no quisiera describir &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;in extenso&lt;/i&gt; porque podría caer en elterreno de la burla (y aquí sí lo reconozco, si ser antiuribista es nopertenecer a él, me declaro el colombiano más antiuribista de todos), es aquelque cree que Álvaro Uribe es la solución última, la única vía, la panacea, elmago, el “putas”, el caudillo… en pocas palabras, el Mesías, a pesar de que elmismo ex presidente más de una vez le recordó su mundana humanidad (su carnita,sus huesitos). Este grupo es el que cree que preguntarle a Uribe es atacar aUribe, el que concibe que las investigaciones a funcionarios de su gobierno esdinamitar todos los logros que el mismo tuvo, el que añora la presencia del expresidente en la Casa de Nariño aun cuando sus propios miembros le eligieron, democráticamente,un reemplazo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Al otrolado no es que sea muy distinto. También pueden diferenciarse dos gruposclaramente, por un lado están los no uribistas y, por otro, los antiuribistas.Empecemos por estos últimos, que tantos parecidos tienes con los observadosinmediatamente antes. Si el uribista-mesianista ve al ex presidente como unángel que descendió a la tierra, el antiuribista lo ve como la reencarnación deHittler, Mussolini, Idi Amín y Jeffrey Dahmer en un solo cuerpo. Genocida,asesino, mafioso, narcotraficante, paramilitar, facho, son algunos de losmuchos calificativos que le espetan y, sin mayores contemplaciones (oconsideraciones jurídicas y políticas sesudas), están pidiendo su juzgamientoen la corte penal internacional. Este grupo, por supuesto, ve a Uribe comoresponsable directo y origen de todos los males que ha sufrido el país en losúltimos cien años aún cuando él haya nacido hace menos de sesenta. El otrogrupo, el de los no uribistas, dentro del que quisiera ubicarme a mí mismo,tiene, supongo yo, una sola objeción frente a todo lo que Álvaro Uribe es yrepresenta: no nos gustó su forma de gobernar, su actitud de capataz y su excesivopaternalismo; a esto puede sumarse, tal vez, la nostalgia de poder que leembarga desde que lo dejó y el afán de figurar que se ha granjeado a través desu cuenta de twitter. No es más, histórica y ontológicamente no puede ser más:puede que Uribe no haya sido el mejor presidente que ha tenido Colombia, perotampoco el peor; puede que en su gobierno hubiera habido corrupción, pero nomás que en otros; puede que en su gobierno haya habido excesos militares, perono las laxitudes (y más que eso, vagabunderías) que se han visto en muchosotros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Tal vezno empecé esta reflexión por donde era, tal vez lo que debí decir es que lapersona del ex presidente Uribe me trae absolutamente sin cuidado, es laactitud del país frente a él lo que me saca de casillas, la forma en la quemuchos lo veneran como si fuera un santo en una iglesia y la forma en la quemuchos otros lo execran cual reflejo colombiano de Pinochet o Videla. Uribe noes lo uno ni lo otro, Uribe es Uribe y solo la historia podrá probar quiéntiene la razón y quién se equivoca, si merece un monumento que reemplace el de Bolívar, en el parque de Medellín (o el de Pedro Justo Berrío, en Palacé con Colombia) ocompartir la suerte de los dictadores derrocados (que, al menos en caso de losLatinoamericanos, parece que no es tan nefasta). Pero es imposible, al menos en este momento, determinar lo uno o lo otro, años de investigación judicial, tanto interna como internacional, tendrán que pasar antes de que se logre establecer con claridad meridiana quién decía la verdad y quién mentía. Por ahora, lo único que nos queda por hacer a todos los colombianos es mirar hacia adelante y dejar al ex presidente gozar de su retiro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Unacosa sí se debe decir, es un personaje que a nadie deja indiferente.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Las imágenes las tomé de varios sitios en la web, si algún derecho de autor violo, las retiraré a solicitud. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-4616607525995484434?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/4616607525995484434/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=4616607525995484434&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/4616607525995484434'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/4616607525995484434'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2012/01/dos-posiciones-opuestas-pero-igualmente.html' title='Dos posiciones (opuestas, pero igualmente molestas) sobre Uribe'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-BF_BE8NSB3Q/Twt7iS0MShI/AAAAAAAAAQQ/rr1A-0qhgv4/s72-c/presidente-alvaro-uribe.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-1412225351542722343</id><published>2012-01-04T23:56:00.003-05:00</published><updated>2012-01-05T09:21:28.718-05:00</updated><title type='text'>Seguir</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Siempreque uno empieza escribir una reflexión de principio de año, lo primero que sele viene a la cabeza es hacer un resumen gerencial de todos aquellos aspectosque, a su modo de ver, resultaron relevantes el año anterior. Sin embargo, comoen 2011 todo lo viví con tanta intensidad (conocí lo que era una carga laboralesclavizante, una relación fugaz, un pequeño regimiento marchando por la puertade mi casa con alguna regularidad, una responsabilidad atendida con ascetismo –ysi se quiere, autoflagelación – y, lo más importante, una posibilidad que seconvirtió en proyecto en menos tiempo del que siempre he considerado prudente yque, a pesar de mis resistencias, cada día hace temblar con mayor fuerza loscimientos de mi escepticismo), creo que no existe mejor tema para hablar queese: los tenues límites existentes entre los conceptos de intensidad, terquedad,obstinación, perseverancia e insistencia; existe la enorme posibilidad de quetodos ellos puedan resumirse en uno solo, aun así, planeo extenderme en lashistorias que paso a relatar a continuación para deslindarlos los unos de losotros. Como hace rato no traigo a cuento a los insignes personajes de este blog,ni me doy a la tarea de incluir unos nuevos, solicito al lector, públicoconocedor y culto, recibir con un caluroso aplauso a Elbeibi, Lapulga, Kis yJofi.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Lacaracterística esencial del intenso, contrario a la concepción generalizada quese tiene sobre él, es que no cansa, puede dar risa, lástima o, incluso, rabia,pero no conozco al primer ser humano que hayan mandado a freír espárragos pordemostrar exceso de interés. Es como le ocurrió a Lapulga con mi amigo Elbeibi.No sé cuándo carajo se decidió que ahí debía hacerse un &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;match&lt;/i&gt; pero, como dijeron el &lt;a href="http://palacecolombia.blogspot.com/2008_05_01_archive.html#!/2008/03/oportunista-de-mierda.html" target="_blank"&gt;Oportunista de Mierda&lt;/a&gt; y la desaparecidaSilvia O, “el destino ya lo quiso así”. Por esos días Lapulga estabaacondicionando su sitio de homosocialización (un sauna a dos cuadras de laesquina real que le da nombre a esta esquina virtual) y Elbeibi sin trabajo yesperando salir corriendo para el país más aburrido de América. Lapulga nuncale prometió nada, nunca le dio nada (tampoco es que lo haya estrellado defrente), lo cierto es que Elbeibi, en el proceso de puesta en marcha del chuzo,parecía la esposa abnegada, comprensiva y solidaria con los intereses de sumarido; puso su centro de gravitación en Lapulga y estuvo para él en todomomento sin que este se molestara demasiado en decirle que podía solo o mejor,que no le gustaba, que no veía ningún futuro, y sí, que era un intenso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Ahora,si le damos la vuelta a la historia anterior, llegaremos al concepto deobstinación mas no al de terquedad: el terco insiste y persiste a pesar de quele haya dicho que no, el obstinado solo insiste alimentándose de falsasesperanzas. Baste, al efecto, recoger otro de los &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;highlights&lt;/i&gt; de Lapulga y Elbeibi: innumerables veces durmieronjuntos, literalmente, pico, espalda con espalda y a roncar. El sentido comúndice (y lo decimos todos en coro) “aquí puede haber amor pero no deseo”, “vamosa ser amiguitas y a peinar las Barbies juntas”, “que quede claro que esta es laúnica posición en la que vamos a compartir la cama”. Empero, Elbeibi derivóotras conclusiones, entre ellas el manoseado “es que él es muy tímido” y elnunca impopular “lo estamos tomando con calma”. En este caso, Elbeibi si tuvoquién le dijera que estaba meando como a cien metros de la mica, pero él,haciendo gala de la obstinación que se le endilgó, decidió permanecer ahí,esperando quién sabe qué porque para Lapulga era claro que no pasaba de ser elintenso de turno.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Unahistoria distinta muestra la relación entre insistencia y perseverancia. Kis yJofi se han enredado al menos una vez al año durante los últimos cinco años.Sus encuentros sexuales son apoteósicos: Kis no ha escatimado en epítetoshablar del descomunal miembro de Jofi, o de los litros de bebés que le sacacuando terminan; Jofi, por su parte, reconoce que con nadie tiene tantacompatibilidad sexual como con Kis, al punto que se ve avocado a esforzarsepara no acabar demasiado pronto por la excitación que él le produce. Hay entreellos, no obstante, una barrera que, por más que han pasado los años, no hansido capaces de franquear: la tendencia a querer desaparecer de la vida delotro cuando las cosas se les empiezan a poner serias, y lo peor, serias en elbuen sentido de la palabra. Y no es que Jofi o Kis sean cobardes o no sequieran enamorar, es más bien que verse como novios los asusta, como si elaltísimo voltaje que emiten sus encuentros amatorios pudiera no subir tanto sise encajonara en una rutina o en una costumbre. La situación se haceparticularmente interesante si se tiene en cuenta que cada encuentro esprecedido por unos quince o veinte días de cortejo, de reflexiones en torno alos dos, de hablar en primera persona del plural y de explicarse mutuamente lasrazones por las cuales no afianzaron lazos en el encuentro anterior. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;“Laconstancia vence lo que la dicha no alcanza”, dicen por ahí, y no hay mejorparangón para la historia de Kis y Jofi. No sé si sean hombres de fe, pero locierto es que la periodicidad de sus encuentros me hace pensar en laposibilidad de que ellos insisten en que pueden ser algo más que amigossexuales, con la convicción de que algún día lograrán atravesar esa barrera queconstituye la eyaculación para consolidar una relación. De todas maneras, valehacer la salvedad de que hasta que no lo logren, no será posible determinar sison obstinados o perseverantes y es muy posible que sea esta indeterminación loque los mantiene expectantes del siguiente encuentro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-M0I-uaVn5ug/TwUshimeT8I/AAAAAAAAAQI/a1fLkXBD3Hk/s1600/CALEND%257E1.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-M0I-uaVn5ug/TwUshimeT8I/AAAAAAAAAQI/a1fLkXBD3Hk/s320/CALEND%257E1.JPG" width="201" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;En elpaso de un año al otro, los seres humanos nos preguntamos, insistentemente,¿será este el mío? Y cuando llega un año más y nos damos cuenta de que lasmetas no fueron alcanzadas en el anterior, nos empeñamos en retomar, corregir,insistir… obstinarnos, ser tercos, perseverantes, porque la consagración siempre&amp;nbsp;está ala vuelta de la esquina.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;¡Feliz2012 para todos!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;La imagenfue tomada de &lt;a href="http://www.cinismoilustrado.com/2011/12/calendario-de-propositos.html" target="_blank"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-1412225351542722343?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/1412225351542722343/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=1412225351542722343&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/1412225351542722343'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/1412225351542722343'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2012/01/seguir.html' title='Seguir'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-M0I-uaVn5ug/TwUshimeT8I/AAAAAAAAAQI/a1fLkXBD3Hk/s72-c/CALEND%257E1.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-4383310589300931841</id><published>2011-12-17T16:19:00.001-05:00</published><updated>2011-12-17T16:20:37.862-05:00</updated><title type='text'>Cosas de borrachos</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-x-MB6Q20fYA/Tu0HFehIhII/AAAAAAAAAP8/HxszaZLsgVk/s1600/Imagen0125.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-x-MB6Q20fYA/Tu0HFehIhII/AAAAAAAAAP8/HxszaZLsgVk/s320/Imagen0125.jpg" width="272" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Hayventajas indiscutibles en ser un borracho tercermundista: la primera y másevidente de ellas es que, como casi ninguna ciudad abajo del Río Grande puedepreciarse de que “nunca duerme” (merced, acaso, a los generalizados problemasde seguridad pública), la posibilidad de terminar casado, tatuado o sexualmentereasignado es nula; la segunda es que, si uno está bien rodeado y se dejallevar de la manito, no va a terminar entregándole su patrimonio a unoportunista, a salir vestido de Adán en cualquier red social o a amanecer conla boca llena de moscos en un caño por el parque del Virrey (no puedo evitarlo,es el efecto Gossip Girl de la noticia hablando por mí); la tercera y másimportante de todas es que, por fortuna, en ninguno de nuestros países se confundela embriaguez con la inmoralidad pública y, por ende, uno puede salir “jetiao”de una discoteca, caminar hasta la casa, ver cómo detienen a los incautosconductores que cometieron el error de tomarse dos cervezas, ocasionar seischoques en lugares distintos y de todas maneras tirarse en su cama a “dormir lamona”. Sin embargo, hay desventajas irrefutables en ser un borrachotercermundista, y en general, en ser un borracho y todas ellas se relacionan,normalmente, con la euforia que la ingesta alcohólica produce. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;No sési en algún momento lo he dicho (son más de cinco años de estar diciendo cosas,tengo derecho a olvidarme textualmente) pero la mayor ventaja (así sueneapologético) de los estupefacientes es que no silencian la conciencia, unopuede estar en Saturno y de todas maneras ver toda la extensión de su cuerpohasta sus pies pisando la superficie de la Tierra. También hay euforia, claro,pero no es una tan irracional como la producida por el alcohol: mientras lasdrogas, o al menos las que yo en su momento probé, despiertan una o dosemociones, el alcohol tiene la particularidad de despertarlas todas y de lamisma manera que el borracho en cuestión puede estar feliz, puede estar“arrecho”, triste, agresivo, enamorado, nostálgico, intolerante, sarcástico,vulgar y ordinario, todo al mismo tiempo. Todas estas emociones, adheridas unasa otras con ron, brandy, guaro, cerveza (¿qué van a tomar mis bizcochazos?), seconvierten en la fórmula mágica para crear una laguna con la profundidad de lasFosas Marianas y la extensión de Tokio. Y es cuando el borracho llega a lalaguna que empieza a generarse lo que en términos muy colombianos se denomina“la factura”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Lafactura es el inventario de cosas que el borracho hace, de las que no seacuerda pero sus amigos sí, y que, por más nimias que hayan sido (“yo a ustedlo quiero mucho, marica”, “cuando lo conocí, me lo quería comer, pero ya no”,etc.) causan una vergüenza tan infinita que conllevan, de forma inexorable, aque una simple resaca se convierta es un guayabo monumental. La pregunta defondo sería, ¿por qué la vergüenza si, después de todo, “los borrachos nomienten” y sus palabras son el reflejo de su corazón? Se concluirá, sinhesitación (aunque con algo de “oso” por lo cursi de la respuesta), que lavergüenza se da porque todos los seres humanos tenemos miedo de mostrarnos comosomos, de exhibir nuestro corazón, de que el mundo perciba nuestravulnerabilidad. Y bueno, ahí sería dable cerrar el capítulo si lo único quehiciera el borracho en el clímax de su rasca fuera hablar física mierda, perono. Son muchas las cosas que hace el borracho, de las cuales, obviamente, no seva a enorgullecer y sobre las que no le va a rendir cuentas a nadie a pesar deque su propia conciencia se lo esté recordando una y otra vez. De antemano misrespetos para aquellas personas que puedan asumir las siguientes variables sinsiquiera acordarse de que alguna vez incurrió en ellas, de ellas será el reinode los cielos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Unborracho puede vomitar hasta la torta de la primera comunión y dormir en supropio vómito sin darse cuenta solo para estar, al día siguiente, desayunándosecon una copa de aquello que lo enfermó. Naturalmente, este es un borracho bienlibrado, los mal librados son aquellos que, además de vomitados, terminancomiéndose su propio vómito (conozco el caso, el borracho que después devomitar recurre al tradicionalísimo “que se pierda sangre pero no alcohol”, yel alcohol está en el vómito), cagados o cagados y comiéndose su propia mierda(también conozco el caso, el borracho que provocó la ira de su anfitrión pordeponer en su alfombra y lo obligó a tragársela).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Cuestionesescatológicas aparte, y adentrándonos en terrenos más ardientes, el borrachopuede, también, reaccionar de manera erótica a los avances, no siempreimpostados de cualquiera de sus compañeros de farra. Normalmente empiezan con “cositasinocentes”: un besito, una agarradita de mano, un abrazo, la imitación de unaescena porno memorable (si es que alguna se ha creado), pero el trago sabe biencómo funciona la psiquis humana y cuando el estímulo erótico se desata, enpocas cosas más puede pensar el borracho. En adelante los escrúpulos, los lazosde amistad y todas aquellas situaciones que en “sano juicio” no se presentarían(ni tendrían presentación) ceden terreno al instinto, a las pasiones, a losefluvios sexuales y sin importar qué tan honda pueda llegar a ser la vergüenzaal día siguiente, es poco probable que los compañeros de reunión, hombres y/omujeres, habida cuenta de una “rasca”, no terminen “metiendo las patas”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Unúltimo ejemplo se patentiza en el hecho de convertirse en una loca cantaletosa(ojo, uso la palabra “loca” aquí en su doble acepción: mujer loca y homosexualafeminado) que se queja por todo y le da delirio de “mamá de los pollitos”desde que se toma el primer trago. Lo más interesante de este personaje es queno descansa hasta no ver llorando a alguien, con seguridad también por laborrachera, o agradeciéndole (nuevamente, tal vez, hasta las lágrimas) por sertan buen amigo(a) y ponerle las cosas en perspectiva; más interesante aún esque la monserga pocas veces es recordada por emisor y/o por receptor así quelos recíprocos desahogos resulta completamente fútiles. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;En unmundo en el que hasta la certeza de lo visto, ¿será posible decir que unarealidad paralela se alcanza por el simple hecho de perder la conciencia?,¿habrá que llegar hasta el punto de buscar evidencias de lo vivido para poderdar cuenta fidedigna de la vida que se ha tenido o se tuvo? Me inclino a pensarque sí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-4383310589300931841?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/4383310589300931841/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=4383310589300931841&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/4383310589300931841'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/4383310589300931841'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/12/cosas-de-borrachos.html' title='Cosas de borrachos'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-x-MB6Q20fYA/Tu0HFehIhII/AAAAAAAAAP8/HxszaZLsgVk/s72-c/Imagen0125.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-1155696771056490379</id><published>2011-12-04T22:07:00.001-05:00</published><updated>2011-12-04T22:36:47.532-05:00</updated><title type='text'>Desaprender</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-wa-MJTG7SyU/Ttw1XYtYINI/AAAAAAAAAP0/HfRK2LQFKHI/s1600/Imagen0041.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://4.bp.blogspot.com/-wa-MJTG7SyU/Ttw1XYtYINI/AAAAAAAAAP0/HfRK2LQFKHI/s320/Imagen0041.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Arial,Helvetica,sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; &lt;w:WordDocument&gt;  &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;  &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;  &lt;w:TrackMoves/&gt;  &lt;w:TrackFormatting/&gt;  &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;  &lt;w:PunctuationKerning/&gt;  &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;  &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;  &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;  &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt; 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margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt;"&gt;Tal vez uno de mis más grandes erroresen la vida es creer que el método es infalible, imperecedero e inveterado; quea pesar de que los tiempos, las costumbres y las personas cambien, los sereshumanos con alguna experiencia de más podemos seguir aprendiendo de la mismaforma que aprendimos hace años y que se pueden alcanzar resultados similaresaplicando procedimientos que, a pesar de todo, no parecen tan caducos. Y estábien, puede que para el tipo de enseñanza en la que suelo emplear mí tiempo lacuestión no sea tan difícil: el conocimiento se comparte y se evalúa bajo unosparámetros con prescindencia de que quien se beneficie de esa relación apliquelo aprendido según los estándares de aquel que se lo suministró. Poco o nadacambia esta apreciación para el conocimiento que, aún, me empeño en adquirir sinimportar que al final, no me deje sino cartones y una no muy cuantiosa alza enmis ingresos mensuales. Sin embargo, para ese tipo de saber que no está en loslibros o en la aulas de clase, para eso que me hace como soy –no tanto quiensoy –, para lo que se llama “conocimiento callejero” creo que los métodos queaplico han alcanzado ya su fecha de vencimiento y que, por más que me empeñe encontinuar con ellos, solo voy a encontrar respuestas que me saben a verdades dePerogrullo y que, naturalmente, no corresponden a las preguntas que me formuléal principio. Para ser más claro, si hoy estuviera yo bautizando este blog, sunombre no podría ser “Palacé con Colombia” porque, de un tiempo para acá, la calley su variopinto reparto dejaron de ser la materia prima de escritura paracederle paso a algo mucho más mundano: yo mismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt;"&gt;¿Cómo pasó?, no lo sé. Sé que aprincipios de 2010 empecé un camino que me iba a alejar, poco a poco, pero contundentemente,de la escritura. Sé también que un poco más tarde, ese año, inicié una relaciónbastante nociva para mi autoestima, mi poder creativo y mi fe en ese “amor” queimpulsaba todo lo que escribía. Soy consciente, además, de que posteriormenteencontré un grupo de compinches académicos que, amén de ponerle un rótulo a mitrabajo en el blog –sin saber que este existía –, me vincularoninconscientemente con una tradición literaria poco explorada en Colombia que meobligó a mirar tanto hacia afuera –quiénes me “antecedían” – como hacia adentro–qué estaba tomando yo, como influencia indirecta, de unos autores que jamás enla vida se me había pasado por la cabeza leer –. Creo que todo terminó porenredarse cuando empezó la preparación para recibirme como Magíster, todo loempecé a pensar en términos de “producto entregable”, de “revista indexada”, de“propuesta de ponencia”, de “proyecto de investigación”. El mundo de laacademia se abrió ante mis ojos como un sendero de rosas mientras las calles,Palacé, Colombia, Junín, la Oriental, Ayacucho, la 33, las Vegas, el Poblado,Lovaina y todas las demás, se iban alejando de mis pies como si verdaderamentepudiera levitar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt;"&gt;Pocos días faltan para que el tercercartón entre en mi haber, no puedo negar que me llena de orgullo y, más queeso, que estoy a pocos pasos de encontrar un camino que pensé que nunca en mivida iba a recorrer. No obstante, ahora que trato de reencontrarme con el blog,con su razón de ser, con esas raíces que tiene desperdigadas en los andenes deMedellín, en sitios de buena y mala calaña, en el metro, en los asientostraseros de los taxis y en los cuerpos de cientos de extraños que han pasadopor mi vida – algunos, también, por mi cama – y de los que me he aprovechadodescaradamente para tener una historia qué contar, me doy cuenta de que es muyposible que las formas de acercamiento a la porción de realidad que decidívivir ya no sirven y que, tal vez, haya llegado el momento de cambiar de métodoo, lo que es más difícil, cambiar de vida. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt;"&gt;Primero lo primero, ¿por qué no sirven?La respuesta se plantea compleja en principio, pero realmente no lo es: nosirven porque no hacen que la realidad me sorprenda, me cuestione, revolucionemis paradigmas o desbarate mis prejuicios. En casi catorce años de andarmariqueando por el mundo, la única conclusión plausible que he recibido de mismayores y planeo dejarles a mis menores es que aquí todo es “más de lo mismo”: lasmismas locas, los mismos vicios, las mismas enfermedades –parece que el VIHevitó que las otras mutaran –, los mismos sitios, las mismas modas, la mismamúsica, los mismos roles, los mismos dioses, los mismos monstruos, los mismoschistes, las mismas ironías; con todo, ese “mismo” siempre había dado materialsuficiente para escribir largas reflexiones que serpenteaban por este blog sincaer en el lugar común, el cliché o el relamido. Ahora, ese “mismo” es lo queimpide que me acerque a todo, es como si lo mismo realmente fuera lo mismo y nohubiera una forma de hablar distinto sobre ello, como si hubiera perdido lacapacidad de asombro con la cotidianidad que, en algún momento, fue el sellodistintivo de casi doscientos textos que componen Palacé con Colombia. Creo queeso, aunado a cierto conocimiento de la técnica del género literario al que,supuestamente, se afilia el blog, fue lo que hizo que las reflexiones “maricas”terminaran cediendo terreno a las reflexiones personales sobre asuntos “nomaricas”. El lector podrá evidenciar lo que digo en que los últimos postsvinculan el tema gay solo porque el autor lo es, pero que, sin duda, podríanadmitir una lectura desde la otra orilla sin necesidad de hacer una edición muyprofunda de su tenor. Debo admitir que no lo hago adrede, el post sale así,pero si eso me hace más “universal” o “incluyente” bienvenido sea. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt;"&gt;No, no voy a cambiar de vida. Y no, novoy a cerrar el blog. Ambas cosas componen una parte de mí a la que no estoydispuesto a renunciar y a la que, para mal o para bien, le tengo mucho afecto.Cambiar de método es entonces la solución, pero para tales efectos tendría queponer en perspectiva, incluso por escrito, cuál es ese método. Tal elaboración,por supuesto, no es cosa sencilla y, al menos por ahora, creo que lo único quepuedo hacer es desaprender algunas de mis más reiteradas costumbres para lograrque lo conocido me vuelva a sorprender. Hasta entonces, seguiré ensayando elensayar, conmigo como objeto y el resto del mundo desde esa misma perspectiva.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;Esta vez, la foto es mía. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-1155696771056490379?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/1155696771056490379/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=1155696771056490379&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/1155696771056490379'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/1155696771056490379'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/12/desaprender.html' title='Desaprender'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-wa-MJTG7SyU/Ttw1XYtYINI/AAAAAAAAAP0/HfRK2LQFKHI/s72-c/Imagen0041.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-6509593457368172155</id><published>2011-11-14T00:35:00.001-05:00</published><updated>2011-11-14T00:40:46.594-05:00</updated><title type='text'>Volver a clase...</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-PevEQTo6_XI/TsCpEjBu_6I/AAAAAAAAAPs/xslWVkokDgE/s1600/img00217-20110407-1144.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" nda="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-PevEQTo6_XI/TsCpEjBu_6I/AAAAAAAAAPs/xslWVkokDgE/s320/img00217-20110407-1144.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi papá tiene una cicatriz como de 25 cm en una pierna, tan honrosa marca es el prodigioso resultado de una fractura que, con otro tratamiento, hubiera terminado en amputación. Tampoco es que hubiera salido airoso, le faltaba un pedazo de hueso en cuyo reemplazo, merced a su muy benevolente genética, nació un sólido cartílago que le impidió tener que usar una platina por el resto de su vida. Según mi mamá, cuando lo vio por primera vez en una fiesta de la Escuela de Nutrición de la Universidad de Antioquia, su futuro cónyuge todavía usaba bastón y se le dificultaba hacer movimientos bruscos con la pierna. Era el hermano menor de la directora de la Escuela, profesora suya, y no se le hacía raro que estuviera así, muchos de sus compañeros y compañeras habían corrido, durante ese período, con igual o peor suerte y las perspectivas de mejora no se veían muy cercanas. Tampoco se le hacía raro porque conocía, de lejos, la filiación política de su profesora y poco tuvo que preguntar para conocer las aficiones bélicas de su hermano. Quemas de buses de servicio público, encierros de policías en las aulas de clase, lanzamientos de bombas molotov y largas arengas a los estudiantes, motivándolos a vincularse con tales actividades, eran solo algunos de los muchos ítems en el prontuario de mi amado progenitor. Historia familiar aparte, quisiera hacer énfasis en la génesis de la fractura: tengo entendido que mi papá, corriéndole a la policía, fue alcanzado por uno de sus efectivos y lo primero que se le vino a la cabeza, al oficial en cuestión, fue darle un bolillazo en toda la pierna para que no se pudiera volver a parar. Cómo cambian los tiempos, ¿cierto?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Recuerdo de mi infancia que los primeros libros a los que tuve acceso, aún sin saber leer, fueron las “Cinco tesis filosóficas” de Mao Tse Tung, “El capital” de Karl Marx y “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano. A mi mamá, la verdad, nunca le importó mucho que existiera la extraña pretensión de formarme a imagen y semejanza de un “pionerito” cubano. Mi papá, en cambio, se sentía tan comprometido con la causa que, incluso, nunca me dejó ser Boy Scout porque la organización era un centro de adoctrinamiento en la filosofía imperialista yanqui. Hoy digo, con toda certeza, que no leí a Mao, ni a Marx, ni a Galeano y que lo poco que conozco de los afanes imperialistas yanquis ha sido por muestras demasiado evidentes como para interpretarlas como otra cosa (la invasión a Panamá, la guerra del Golfo, el constante tira y afloje con Puerto Rico, el embargo a Cuba). Empero, tampoco puedo decir que me haya convertido en un neoliberalista recalcitrante o en un godo rancio (como es la moda en este momento), si algo he intentado en mi vida adulta es evitar los dogmas y todas esas creencias que uno termina tragándose después de un proceso de lavado cerebral, de ahí que me repugnen tanto las actitudes neomamertas como neofachas de las cuales hemos visto, a todo color, manifestaciones en los últimos días, particularmente en las marchas estudiantiles.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y no, aunque me muero de las ganas por hacer un concepto sesudo sobre lo justo y lo injusto de la reforma a la ley 30 de 1992, solo pienso hacer tres apuntes en este momento sobre el particular. Primero, hay un congreso, elegido democráticamente, ¿de cuándo acá un movimiento popular se arroga el derecho a co-legislar, como lo pretenden los ilustres líderes estudiantiles, bajo la amenaza de que, en caso contrario, no levantarán el paro? Segundo, el CNA es, tal vez, una de las pocas instituciones gubernamentales relacionadas con la educación que tiene autonomía, credibilidad y objetividad, ¿cómo pretenden los estudiantes, sobre todo los de la Nacional (sabrá el diablo por qué), desmontarlo para dejar la certificación en alta calidad a las propias Universidades?, eso no es nada distinto a permitirle a un alumno calificarse su propio examen. Tercero, si todos los marchantes son tan preparados, tan cultos, tan estudiosos, ¿por qué hay algunos que hablan de oposición a la Ley 30?, me permito recordarles que esa ley está vigente hace casi veinte años, hablen con propiedad: no a la reforma a la Ley 30, o mejor, no al proyecto de ley 112-C de 2011. Y no hablo más porque la ministra Campo, de quien, aclaro, no soy fan, radicó la solicitud de retiro del proyecto el viernes pasado a las 4:46 p.m., la recibió una tal Hasbleidy Suárez.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Después de esta digresión, a lo que me convoca. Uno de los TT más reciclados esta semana en twitter fue #quevivanlosestudiantes y, a pesar de que me parece más una estrategia de periodistas desocupados para azuzar a los ya envalentonados muchachos, debo reconocer que, a pesar de algunos lunares (especialmente en Medellín, con línea directa a la Universidad de Antioquia y unos resultados desastrosos para las paredes de la Avenida Oriental, sobre todo las de la Cámara de Comercio que tiene menos velas que nadie en este entierro) el movimiento estudiantil colombiano se ha vuelto más “buena gente”. Sí, hay enfrentamientos con la ESMAD; sí, muchos marchantes solo marchan esperando el momento de “sentir la adrenalina” de la persecución de una tanqueta; sí, la mitad de los estudiantes va fumando marihuana y la otra mitad trabada por el humo de segunda mano; sí, muchos de ellos ni siquiera se han leído el texto del proyecto; sí, hay guerrilleros infiltrados y sí, bastantes políticos buscan réditos electorales mezclándose con ellos. No obstante, admiro y respeto entrañablemente el que en muchos lugares de la geografía nacional haya líderes positivos, decididos a proponer, a mostrar claramente cuáles son los pros y los contras de la reforma, a defender con argumentos (y no con pintura en aerosol o con papas-bomba) su derecho a la educación. Aún más, me parece formidable que muchas Universidad, particularmente las de la costa, hayan convertido las manifestaciones en actos culturales, carnavalescos, esa sí es una forma de hacerse ver y hacerse oír sin hacerle daño a nadie. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora, la cuestión no es, ni de lejos, sencilla. La educación colombiana está llena de debilidades, de puntos oscuros y, por supuesto, de corrupción y de empresarios que lo único que quieren es birlar el dinero de aquellas personas que quieren salir adelante (atento… no, esta vez no lo voy a decir). El derecho a una educación es el más humano de los derechos, sin educación no hay cultura, sin cultura no hay país, sin país volvemos a la edad media (lo cual pondría de plácemes a muchos jerarcas de la iglesia) pero por eso mismo es que considero que el paro no es la salida a los conflictos que se presentan entre gobierno y estudiantes. Puede ser la opción más lógica, más viable, más expedita, más idónea, más persuasiva… lo que definitivamente el paro no es, es la opción justa. Y no es justa porque hay estudiantes orgullosos de ser estudiantes, que disfrutan yendo a clases, que se sienten en la gloria en su campus universitario, que aprecian las instalaciones, que vibran sentados en una mesa de la biblioteca; todos esos estudiantes, la mayoría me atrevería a decir yo, ven menoscabado su derecho por unos cuantos que disfrutan perder clase, pintar (y quemar como pasó en la UIS) los edificios, cerrar los salones y hacer terrorismo de toda clase en las instituciones. Es justamente con estos estudiantes con quienes está mi corazón en este momento, los que los otros llaman esquiroles, los que estudian a pesar del cese, los que solo esperan que el paro no se prolongue tanto que la Universidad termine cancelándoles el semestre. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y no es que apoye el conformismo, mal haría yo en criticar si no propongo, pero me pregunto, ¿no sería más fácil, para todos los estudiantes, si ese poder de convocatoria que tienen lo utilizaran, qué se yo, para convocar un referendo o apoyar una iniciativa legislativa que abriera horizontes a sus intereses?, ¿no sería más fácil si los estudiantes promovieran su propia agenda legislativa, previa concertación con alguna bancada en el congreso?, ¿no sería más fácil, en fin, apostarle a un modelo de manifestación estudiantil menos caduco que la arenga y los términos comunistoides del siglo pasado? Puedo pecar por ingenuo pero soy un convencido de que a uno lo escuchan más, y mejor, cuando habla pasito. La pierna incompleta de mi papá me lo enseñó.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La imagen fue tomada de &lt;a href="http://redcriticaonline.wordpress.com/2011/04/08/mas-de-10-000-estudiantes-participaron-en-las-marchas-contra-la-reforma-a-la-ley-30/" target="_blank"&gt;aquí&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-6509593457368172155?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/6509593457368172155/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=6509593457368172155&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/6509593457368172155'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/6509593457368172155'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/11/volver-clase.html' title='Volver a clase...'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-PevEQTo6_XI/TsCpEjBu_6I/AAAAAAAAAPs/xslWVkokDgE/s72-c/img00217-20110407-1144.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-541555355513893455</id><published>2011-10-26T02:04:00.003-05:00</published><updated>2011-10-26T02:04:59.409-05:00</updated><title type='text'>Venga comparemos el pipicito (post no genital)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-N94B-gWBSdQ/TqeM6MC_wJI/AAAAAAAAAPk/BUCDwhvY4Ds/s1600/CA14874.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="253" ida="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-N94B-gWBSdQ/TqeM6MC_wJI/AAAAAAAAAPk/BUCDwhvY4Ds/s320/CA14874.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;﻿Supongo que es un vicio de los hombres en general que, tal vez por la sandez de la "especialidad" del ser gay o porque nunca antes me había ocurrido, cuando tienen una diferencia de opiniones y&amp;nbsp;quieren mantenerse dentro de los&amp;nbsp;sanos cauces de la diplomacia (o la falsa condescendencia) se enzarsan en una discusión bizantina sobre&amp;nbsp;aquellos puntos en los que&amp;nbsp;no piensan transigir un ápice y aquellos en los que se apartan de las opiniones de su interlocutor, en otras palabras, se agarran a medir fuerzas para determinar quién puede ser más vehemente en la defensa de sus propios puntos de vista. Otrora, un servidor prefería el manido "deje así", sin embargo, en tiempo reciente, el juego de macho alfa me ha empezado a calar y mi subconsciente se ha enfrentado visceralmente a los subconscientes de otros hombres, mientras nuestros conscientes, pretendiendo simular una actitud relajada, se desgastan en formulismos baratos para "reconocer" nuestras diferencias. Sirva como ejemplo, que tengo muchos pero me parece el más explícito, una gentil diferencia de opiniones que tuve vía móvil con &lt;a href="http://www.homoaventurasineditas.blogspot.com/"&gt;LCC&lt;/a&gt;&amp;nbsp;a propósito de una imagen que colgué en mi facebook (que no traigo aquí porque no sé a quién guardarle el derecho de autor) de un Cristo que por cruz no tenía la tradicional t minúscula que se ve en todas las iglesias sino una exuberante cruz gamada, que, a mi modo de ver, podía figurar perfectamente en la tapa de &lt;em&gt;La puta de Babilonia&lt;/em&gt;, del escritor colombiano Fernando Vallejo. Debo admitir que no era una imagen, ni de lejos, pacífica&amp;nbsp;y, por ende,&amp;nbsp;despertó en&amp;nbsp;mis contactos de la mentada red social toda suerte de aplausos y rechiflas. Entre estas últimas figuraron&amp;nbsp;las del estimado colega blogger, quien, con bastante fuerza, hizo sentir su voz de protesta en los comentarios de pie de foto. Cuando los ánimos se enfriaron, le&amp;nbsp;llamé para sondear si había alguna manera de eliminar las diferencias; por supuesto, quedamos en tablas: el no iba retractarse, yo no iba quitar la imagen y ninguno de los dos iba a escuchar lo que el otro tenía para decir al respecto. Comparamos el pipicito y nos&amp;nbsp;midió lo mismo. Valga la aclaración, el afecto, al menos de aquí para allá, se encuentra intacto y la relación de camaradería/colegaje&amp;nbsp;se encuentra&amp;nbsp;en&amp;nbsp;su mejor&amp;nbsp;momento.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es comprensible que uno se comprometa con sus creencias, que las defienda a capa y espada y que se cierre a cualquier posición que le resulte contraria (es posible que esa sea la razón elemental por la que a las reinas de belleza se les prohíbe, so pena de muerte, hablar de sexo, política y religión: una mujer "decente" no causa controversias ni arma trifulcas). No obstante, y creo que este es el punto que me desconcierta, ¿por qué un concepto tan humano como la cerrazón se viene a arraigar cuando uno es grandecito y no desde que es un mocoso? Y ojo, no confundamos cerrazón con terquedad (que de eso tenemos todos desde que se nos obliga a abandonar el vientre materno), porque hasta el terco oye razones, la cerrazón es el asimiento a una idea fija y su protección con murallas, armadas hasta sus cornizas, de motivos, en la mayoría de los casos válidos, por los cuales resulta imposible adoptar la idea del otro. Si pudiera hallarse una respuesta a esta pregunta, la humanidad estaría &lt;em&gt;ad portas&lt;/em&gt; de encontrar la fórmula para la paz mundial, pero como es imposible pisar esos térrenos sin caer en el campo de la prédica, el dogmatismo o los ideologemas, no trataré en este post de llegar a una conclusión contundente al respecto, me limitaré a hacer un&amp;nbsp;recuento de&amp;nbsp;algunas de las razones que se pueden&amp;nbsp;esgrimir cuando se llega pugnas de comparación de pipicito.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La primera de ellas es, obvio, "mi pipicito es más grande que el suyo", o lo que es lo mismo, me asisten intereses más poderosos o tengo ideas mejor fundamentadas sobre el asunto en&amp;nbsp;discusión. La situación es&amp;nbsp;fácil cuando se trata de llamar blanco a lo blanco y negro a&amp;nbsp;lo negro, pero el gris se hace más oscuro dependiendo de los ojos con los que se mire y, por tanto, es imposible determinar&amp;nbsp;quién lleva&amp;nbsp;segura la ganancia.&amp;nbsp;El nivel de complejidad&amp;nbsp;aumenta si las partes en pugna están preparadas para enfrentar debates, contradicciones u oposiciones: el par de pipicitos crecen hasta un lugar inconmensurable en las alturas y, como&amp;nbsp;se deriva del propio significado de la palabra,&amp;nbsp;allá donde está la cabecita no hay metro que&amp;nbsp;llegue, de modo que en la contienda hay dos ganadores y dos perdedores.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La segunda, sin querer darle connotaciones políticas es "mi pipicito se&amp;nbsp;curva a la izquierda&amp;nbsp;y el suyo a la derecha", dicho de otra forma, como yo voy para un lado y usted para el otro, es imposible que nos veamos de frente. Es aquí donde se cae en la falsa diplomacia, en la condescendencia solapada, los implicados se dedican a dar vueltas alrededor de aquellos puntos que los diferencian haciendo gala de&amp;nbsp;su conocimiento sobre los puntos del otro, pero no cediendo un centímetro sobre lo propio. Es la posición del sectario, del&amp;nbsp; rector de una universidad católica, de un pastor de bodega barrial o de un político con sus adversarios. Todos soban el saco, predican el amor por lo que sea, la tolerancia, el respecto, la comunicación, pero&amp;nbsp;no ven la hora de poder sacar las uñas para irse lanza en ristre contra el que se les ponga por delante, eso sí, cuando no haya otro pipicito para comparar porque "respetan la diferencia".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La tercera y última es "mi pipicito es demasiado pipicito para&amp;nbsp;compararse con el suyo". Es, a mi modo de ver, la estrategia del cobarde que se esconde detrás de una posición para evitar contradicciones, cuestionamientos&amp;nbsp;o cualquier observación que le haga sentir incómodo. Esta comparación de pipicito no precisa que le saquen otro, es decir,&amp;nbsp;aquí no hay una condición paritaria: cuando el uno ha sacado el pipicito,&amp;nbsp;el otro se guarda el suyo en lo más hondo de sus calzoncillos porque la razón que esgrimió el primero es inapelable. Es, como puede observarse,&amp;nbsp;el artilugio&amp;nbsp;del superior&amp;nbsp;jerárquico en cualquier&amp;nbsp;circunstancia, de ahí que esta comparación se pipicito&amp;nbsp;no sea preponderantemente masculina, de hecho yo mismo he visto&amp;nbsp;a unas cuantas mujeres&amp;nbsp;sacar vergas enormes que hacen a los hombres guardar silencio&amp;nbsp;(y de paso sentirse emasculados) y a las mujeres gritar de horror.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es posible que la cerrazón obedezca única y exclusivamente a una cosa:&amp;nbsp;la eterna búsqueda de quedarse, siquiera, con el empate. Lo que&amp;nbsp;queda claro&amp;nbsp;es que mientras más sabemos los seres humanos, menos sabemos&amp;nbsp;comunicarnos.&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La imagen fue tomada &lt;a href="http://www.gettyimages.com/detail/CA14874/Digital-Vision"&gt;aquí&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-541555355513893455?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/541555355513893455/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=541555355513893455&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/541555355513893455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/541555355513893455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/10/venga-comparemos-el-pipicito-post-no.html' title='Venga comparemos el pipicito (post no genital)'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-N94B-gWBSdQ/TqeM6MC_wJI/AAAAAAAAAPk/BUCDwhvY4Ds/s72-c/CA14874.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-1363371632780557744</id><published>2011-10-21T19:35:00.000-05:00</published><updated>2011-10-21T19:35:26.411-05:00</updated><title type='text'>Un sentido tributo</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-UaEQR67fji0/TqH-AdstrLI/AAAAAAAAAPc/uth-UXu9O4w/s1600/Nena-Jimenez_0.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="218" src="http://4.bp.blogspot.com/-UaEQR67fji0/TqH-AdstrLI/AAAAAAAAAPc/uth-UXu9O4w/s320/Nena-Jimenez_0.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;"¿Qué es lo peor que le puede pasar a un hombre?, que se le putee la señora y se le ajuicie la moza".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Existen&amp;nbsp;6 clases de mujeres: las que se lo dan a todo el mundo, que son unas putas; las que no se lo dan a nadie, que son unas hijueputas; las que se lo dan a uno que otro, que se cuidan como un putas; las que no se los pide nadie, que están llevadas del putas; las que se lo dan a los amigos, que son una putería; las que se lo dan a uno solo, que joden como un hijupueta".&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Rosa Helena "la Nena" Jiménez (Medellín, 1929; Chía, 2011)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Unas cuantas veces el público lector del amigo Joker, y él mismo, me premiaron (¿han premiado?) con el galardón al "Mejor Post Humorístico". Aparte. El año pasado, un trabajo que tuve que realizar en la Maestría descolló, entre todos los del módulo, porque abordaba la obra de Franz Kafka desde la perspectiva del humor, sin caer en el lugar común del "humor negro". Aparte. Con unas cuantas copas encima, soy capaz de hacer reír, hasta las lágrimas, a quienes estén conmigo sin necesidad de decir un carajo. Sin embargo, todas estas variables, aparentemente concatenadas, no hacen de mi una persona "chistosa", de hecho, una de mis mayores dificultades como profesional (y particularmente como docente) ha sido que no se me percibe con la disposición y calidez que despierta una persona "divertida". Entonces reflexiono sobre qué es el humor y cómo se expresa, se pone en palabras, o cómo se recibe produciendo esa placentera reacción de la carcajada, y la única respuesta a la que llego es que el humor es un arte mucho más fino que la poesía y que hacer reír es un don que no tienen todos los seres humanos. Puede que yo pueda percibir y aplicar, literariamente, el humor... pero de humorista no tengo un pelo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En una generación tan llena de seudohumoristas (los de RCN que son perversos salvo, tal vez, Alejandra Azcárate; los de Caracol, de los que uno se ríe como por pesar), perder a uno de aquellos que uno viene escuchando desde que era un mocoso se convierte en una suerte de tragedia, más cuando uno se siente tan identificado con ella y ese personaje con el que deleitaba hasta a las más refinadas audiencias, estoy hablando, por supuesto, de la Nena Jiménez. Y no es que yo crea que la Nena haya muerto en olores de santidad o que, injustamente, le negaron el Nobel toda su vida. Lejos de eso, adalid de la ordinariez, del lenguaje obsceno, del chiste fácil, de la conversación de cantina, la Nena se encontraba en las antípodas de ser una artista. De hecho, si algo puede predicarse respecto de ella es que fue una purista del humor verde, sin dedicarse a cultivar un "ismo" al cual pudieran vincularse homólogos suyos. No obstante, por méritos propios, la Nena se había convertido en parte del imaginario de la cultura popular de nuestro país y muy especialmente del antioqueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes saben un poco de lo que hablo, se dirigirán con certeza al famoso aforismo "Arrieros somos y en el camino nos encontramos". Las raíces del oriundo de este departamento se pueden descubrir, fácilmente, en tenaces campesinos que conquistaron la hostil geografía de la región armados de un machete, trasteando enseres en una recua de mulas. Esos hombres iletrados, ordinarios y malolientes, se caracterizaban, como es lógico, por tener un vocabulario más bien básico que solo se enriquecía cuando iban a insultar a alguien. En ese caso, los arrieros se convertían en una fuente inagotable de palabras que, dependiendo de su pronunciación, podían constituir cariños o nefandos vituperios pero que, en ningún caso, dejaban indiferentes a sus interlocutores. La Nena (al igual que Cosiaca, Montecristo, Mario Tierra u Octavio Mesa) recogió esa tradición oral, la llevó al espectáculo y terminó convirtiéndola en una verdadera profesión que la llevó a presentarse en un sinnúmero de plazas de la geografía terrestre. Así pues, la muerte de la Nena es, sin lugar a dudas, la partida del último bastión de "antioqueñidad" que quedaba en el panorama colombiano, razón por la cual su pérdida es lamentable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no es que quiera ser regionalista, pero es la tradición del "chiste verde" y del lenguaje de arriero un elemento identitario inseparable de quienes nacimos "entre montañas" y que, sin duda, empezaremos a perder por la progresiva invisibilización de lo local por el capricho de lo global. Y sí, la Nena no era, ni de lejos, un ejemplo digno de imitar; pero, sin lugar a dudas, sí era parte de una herencia que no se debería perder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La imagen fue tomada&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.elheraldo.co/tendencias/muri%C3%B3-la-humorista-colombiana-%E2%80%98la-nena-jim%C3%A9nez%E2%80%99-42364"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.S.: Después que "hablemos" de la Nena, ¿me pueden contar que les parece el revoque nuevo del chuzo? Un abrazote,&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-1363371632780557744?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/1363371632780557744/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=1363371632780557744&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/1363371632780557744'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/1363371632780557744'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/10/un-sentido-tributo.html' title='Un sentido tributo'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-UaEQR67fji0/TqH-AdstrLI/AAAAAAAAAPc/uth-UXu9O4w/s72-c/Nena-Jimenez_0.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-1226046351354206986</id><published>2011-10-13T12:22:00.003-05:00</published><updated>2011-10-13T12:22:50.115-05:00</updated><title type='text'>¿Pagar o no pagar?, esa es la cuestión</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Este post cae como anillo al dedo para el mensaje que dejaron en el cbox anoche. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los hombres heterosexuales piensan con tres cosas: la cabeza, el corazón y la cabecita. Los hombres homosexuales, más aún si nos preciamos ser “versátiles” (cincuentatiana para las amigas) pensamos con cuatro cosas: la cabeza, el corazón, la cabecita y el culo. Todo esto por oposición a las mujeres que, normalmente, piensan solo con dos: la cabeza y el corazón. Pues bien, si de entrada aceptamos el terrible batiburrillo que ocasiona tener tantos puntos de referencia antes de empezar cualquier tipo de reflexión, de entrada tendremos que aceptar, también, que unas veces hacemos más caso a un punto que al otro, marcando la diferencia sentida que existe entre un post sentimental, otro racional y uno más erótico. Haciendo caso al instinto más pragmático, merced a que estoy pensando hoy con la cabeza, y por una interesante conversación que sostuve con el amigo Kini en días pasados, me dispongo a hablar de esa figura tan vilipendiada en nuestro medio por aquellos de nosotros que se creen “decentes”: los putos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aclaro, para mis lectores mexicanos, y en general aquellos que puedan confundirse, que uso la expresión en su sentido más literal, es decir, como pronombre masculino para designar a aquellos hombres que se dedican a la prostitución y no, como ocurre en la tierra de la amada Chavela Vargas, a la forma peyorativa con la que se designa a un hombre homosexual (puedo asegurarles que en Colombia tenemos términos mucho más degradantes que, por supuesto, no vienen al caso). &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sé que en Bogotá se paran en la Terraza Pasteur, y que en algún momento de la década pasada, la 15 desde la 63 hasta la 72 era su hueste principal; en Medellín, por su parte, han convertido al Parque de los Deseos en su mayor fuente de ingresos, amén de la clásica ala norte de la Metropolitana y, con menos intensidad, la Avenida Guayabal; en Cali, para no hacer el cuento muy largo, tengo entendido que el comercio sexual masculino hierve en las noches de la Plaza de Caicedo y de la Avenida Colombia. No obstante, en cualquier caso, y en cualquier ciudad de este país, la prostitución masculina se ha ido retirando de la calle para administrarse directamente a través de Internet (aquí es que yo me pregunto, ¿cómo demonios era posible ser marica, en cualquier sentido, en las épocas previas al www?). Basta con entrar a la meca del comercio de ratos en Medellín (el chat de las cabinas) para ver cómo, a cualquier hora del día, se encuentran hombres y hombrecitos ofertando y demandando servicios sexuales con contraprestación (vuelve la reflexión, “¿uno por qué fue que decidió no cobrar?”; y vuelve la respuesta, “por bobo, ¿cierto?”), algunos, incluso, con indicación del precio y el portafolio de servicios que se puede encontrar entre sus sábanas. Unos despachan desde la comodidad de su hogar, otros hacen domicilios y servicios al cuarto y los más “orientados a resultados” proponen que el encuentro sea en un hotel. No sé exactamente cuántos encuentros se transen en el día, toda la información que estoy dando aquí es lo que veo en los chat públicos, pero no deben ser pocos porque, día a día, aumentan las ofertas lo cual es sintomático del crecimiento de la demanda.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todo este preámbulo para hacer una pregunta sencilla, ¿por qué no todos pagamos por eso? Para empezar a aventurar respuestas debo, antes que nada, mirar qué hacen los hombres de la otra orilla. La prostitución no es el oficio más antiguo del mundo porque una mujer haya decidido un día cobrar por sexo, lo es porque las necesidades físicas de una hombre necesitan, al menos formalmente, ser satisfechas desde una pretendida intimidad en la que él mismo lleve la batuta; dicho de otra manera, el hombre paga por sexo porque le hace sentir poderoso y porque, como es obvio, le ahorra la molestia de tener que tomar placer de otro cuerpo sin permiso y, de paso, cometer un delito. De este modo, no es extraño que la iniciación sexual de muchos nuestros padres y abuelos se hubiera consumado en el lecho de cariñosas meretrices que, con cuestionable tino, les enseñaron a “mojar mecha”. Sin embargo, aquellos de nosotros que tuvimos que iniciarnos por nuestra cuenta (y en eso no puedo más que agradecerle a mi papá, afortunadamente no tengo el trauma de haber hecho el oso con la puta) y que empezamos el recorrido de la vida sexual gracias a nuestras propias artimañas, en la más rotunda de las ironías, desarrollamos una enrarecida opinión frente a la compra de ratos. Y aquí, creo yo, es que se parte el camino entre el heterosexual y el homosexual. Mientras que para los heterosexuales el pago hace parte de su cosmogonía, de modo que son engañados por formas de prostitución menos abiertas como el “cachoneo” o el “prepago”; para los homosexuales, salvo en el caso de los sugar daddys, de los que hablé unos días atrás, el pago se convierte en una moneda de cambio que se usa en casos extremos: cuando la belleza no da las suficientes oportunidades para levantar una “presita” decente o cuando la diferencia de edad es lo suficientemente amplia como para que el tren de vida de los dos tenga que ser asumido, en exclusiva, por uno solo. Sin embargo, lo que es muy claro es que no porque la generación actual tenga un parecer distinto frente a la prostitución, esta vaya a dejar de existir. Todavía hay quién ofrezca, todavía hay quién reciba.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Retomando, el pago es connatural a la heterosexualidad, de modo que al “macho de estreno” poco le cuesta moverse de la prepago a la puta callejera: si tiene con qué pagar una tirada de quinientos mil la noche, tiene para una de cincuenta mil (porque quien puede los más, puede lo menos). Arreglos económicos aparte (dentro de los que se incluyen, claro, las entradas a saunas y videos, los polvos pagados con salidas a comer y las “gasoliniadas” que concluyen en besos babosos “al oscurito”) lo cierto es que extender la mano para entregarle efectivo a un hombre con el que se va a tener una relación sexual, es un paradigma que los homosexuales no hemos podido superar. Excusas como “no estoy tan viejo como para estar pagando”, “no me quiero tan poquito como para arriesgarme a contraer una enfermedad” o “no quiero quedar cuñado con media ciudad” son pocos de los muchos ejemplos que se podrían proponer frente a la nada halagadora situación de tener unas ganas incontenibles de tocar genital ajeno y no encontrar con quién, salvo el calma-ganas pagable. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Este post no pretende hacer una apología de la prostitución (aunque con lo retrógradas que están las interpretaciones sobre TODO en este país, seguramente unos cuantos lectores van a pensar que monté negocio de chicos en alguna parte del Valle de Aburrá), pero tampoco hacer esa condena al ostracismo que muchos (unos cuantos bloggers incluidos) hacen. Ante todo, Palacé con Colombia reconoce la prostitución como una actividad económica, como cualquier otra, en la que la fuerza de trabajo se encuentra ubicada en una zona específica del cuerpo que otras profesiones explotan con mucho menos orgullo; reconoce, así mismo, que la relación mercantil que se establece entre trabajador(a) sexual y cliente(a) es un contrato de prestación de servicios como cualquier otro y que, por ende, la configuración anatómica de los contratistas nada tiene que ver con los servicios que se presten; reconoce, adicionalmente, que la recreación y el sano esparcimiento (el lector me corrige, pero el sexo malsano solo se presenta cuando quienes lo practican no se cuidan) son derechos que tienen todos los ciudadanos por el simple hecho de ser personas. Así las cosas, ¿no caemos los homosexuales en niveles insondables de pacatería cuando juzgamos a aquellos de nuestros iguales que pagan por sexo, teniendo en cuenta que lo único que están haciendo es usar su dinero como les viene en gana?, es más, ¿nos habremos puesto en sus zapatos antes de juzgarlos?, ¿habremos indagado sobre si lo suyo es un fetiche, una falta de oportunidad o una necesidad sentida de no crear lazos con nadie? &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Yo, al menos, considero que mientras uno tenga la fuerza de voluntad, la vitalidad y las ganas necesarias para conseguirse un polvo gratis, debe hacerlo, pero que llegado el momento en que haya que pagar, no debe considerarlo un degradarse o un sobreexponerse, sino simplemente una oportunidad para exigir (en el sentido más estricto de la palabra) un polvo de calidad, oportunidad que pierde el que no paga. En este momento puedo decir, con toda la tranquilidad del mundo, que no he pagado porque, la verdad, no he encontrado un puto que me guste tanto.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-1226046351354206986?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/1226046351354206986/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=1226046351354206986&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/1226046351354206986'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/1226046351354206986'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/10/pagar-o-no-pagar-esa-es-la-cuestion.html' title='¿Pagar o no pagar?, esa es la cuestión'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-4586749170140365814</id><published>2011-10-06T19:34:00.001-05:00</published><updated>2011-10-06T19:34:40.741-05:00</updated><title type='text'>Rosquero-Bronquero</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La vida universitaria se ve, generalmente, marcada por dos palabras: rosquero y bronquero (bueno, esas son las que usamos en Medellín, no sé cuál sea el argot en otras latitudes). Rosquero es una forma gráfica de decir que el profesor forma un círculo cerrado, compacto, con sus estudiantes preferidos y que aquellos que no se encuentren en él, simplemente están destinados a perder la materia. Bronquero, por su parte, es una forma de designar al profesor que no escatima esfuerzos para demostrar la animadversión que siente por aquellos estudiantes que no van a clase, se duermen, comen, llegan tarde, conversan, no presentan los trabajos a tiempo o, por algún extraño motivo, creen que el profesor se convertirá en su compinche (atentos en Funlam y Unisabaneta). En los casos más extremos, el profesor también es bronquero con los estudiantes liberales, homosexuales, de otras religiones o simplemente tan inteligentes que los dejan como un zapato cada clase (atentos en UPB). Lo cierto es que los estudiantes en general se rehúsan a ver a sus profesores como seres humanos, como ellos mismos, capaces de amar con la misma intensidad que son capaces de odiar. De alguna manera, ha hecho carrera la idea de que cuando una persona se dedica a la docencia tiene que convertirse en una estatua de mármol, capaz de permanecer impertérrita mientras sus estudiantes pisotean su dignidad por todos los pasillos del colegio o la Universidad en la que esta se encuentra. Lo peor en este panorama es que muchos rectores y decanos admiten esta práctica bajo la prédica de “pobrecitos los muchachos”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pues bien, rosquero o bronquero, los últimos dos años, que he sido tanto estudiante como profesor, me han enseñado que tanto el estar en la rosca como recibir la bronca son cosas que uno mismo estudiante se busca y a las que el profesor no llega solo sino, más bien, ayudadito por aquellos a quienes da clase. Como estudiante he estado en la rosca, ¿qué puedo decir?, no solo he sido responsable, cumplido y aplicado en cada uno de los cursos sino que he logrado demostrar, en cada uno de ellos, que he acumulado en debida forma los conocimientos que me han impartido en los módulos precedentes. He estado en la rosca porque a pesar de que he tenido trabajo hasta los ojos en las épocas de entrega, nunca he pedido una prórroga ni he entregado un texto incompleto. Creo que la mejor parte del asunto es que he estado en la rosca pero no me he regodeado en ello, nunca he alardeado de mis notas, ni me he valido de mi condición de “buen estudiante” para lograr concesiones por parte de los docente, menos intentado manipular fechas y condiciones de trabajo a mi favor. Frente a esto, cabe la pregunta ¿y quiénes no han estado en la rosca?, fácil, aquellos de mis compañeros que siempre llegan tarde, los que siempre tienen una excusa para presentar los trabajos tarde, los que tienen complejo de inferioridad en cuanto a sus facultades académicas, y, sobre todas las cosas, los que creen que porque el profesor es querido, va a condescender con todos las propuestas que, con el mayor de los descaros le hacen (“profe, hagamos la clase más corta, que hoy juega la selección”; “profe, cinco paginitas, a espacio doble, fuente 14, márgenes 3x3x3x3, para el trabajo final, con eso es suficiente”; “profe, menos citas para el artículo”).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora, como docente, creo yo, apenas vine a probar las mieles de la bronca el semestre pasado (huy, y qué rico saben), pues formar una rosca con los estudiantes no sé qué es. Sé qué es tomarme un tinto con uno o dos, con alguna regularidad; se también qué se siente cuando un estudiante lo quiere abrazar a uno porque le fue bien en un examen y cuando una estudiante impulsiva lo agarra uno a besos en la mitad del pasillo por el mismo motivo; también sé cómo a uno se le desbarata el corazón en pedacitos cuando “levanta” a un estudiante bueno en un parcial o cuando aquellos que se dejan guiar, que lo hacen sentir a uno como su mentor más que su docente, dejan de ir a clase. Más allá de eso, no sé que es favorecer a un estudiante o voltear las condiciones del curso a su favor para que apruebe cuando tiene rezagos. A lo que sí me he aproximado, un poco es, a la razón por la cual los estudiantes creen que uno trata mejor a unos estudiantes que a otros: el docente pone mejor cara cuando la duda, afirmación o refutación del discente proviene de su compromiso con la asignatura que uno le orienta. Como docente, nunca he divido a mis estudiantes en “buenos” y “malos” por su rendimiento académico, lo he hecho más bien por el grado de seriedad, madurez y responsabilidad con el que asumen los deberes que su condición les impone. Y con toda sinceridad puedo decir que prefiero un estudiante con notas bajas, pero que va a clase y está al día con todas sus tareas, que a un estudiante con la planilla llena de cincos al que difícilmente conozco.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La conclusión es obvia: un profesor no es rosquero o bronquero porque sí, la rosca es un premio y la bronca es un castigo que, en ambos caso, el estudiante se gana antes de que termine el primer mes de clases.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-4586749170140365814?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/4586749170140365814/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=4586749170140365814&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/4586749170140365814'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/4586749170140365814'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/10/rosquero-bronquero.html' title='Rosquero-Bronquero'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-6328139914824405441</id><published>2011-09-25T21:21:00.002-05:00</published><updated>2011-09-25T21:21:49.357-05:00</updated><title type='text'>Segundo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A los treinta años, uno ya puede empezar a hacer recuentos. Hoy miro hacia atrás y esa imaginaria lista de chequeo de cosas que debía hacer, en algún momento de la vida, las he ido haciendo, de modo que la lista se va haciendo más corta conforme pasan los años. A mis treinta todavía dudo si he amado, tanto o más de lo que dudo si he sido amado, pero tengo absoluta certeza de que he expuesto el corazón en todas y cada una de las relaciones que he tenido llámense novios, amantes, one night stands, intentos de relación, amigos con derechos o manoseo vespertino de sauna. De todas estas categorías, siendo sincero conmigo mismo y con el lector, no me han quedado sino tipos conocidos, unos cuantos saludos para dar en las discotecas y algunos enemigos que irían a mi funeral solo para confirmar si de verdad estoy muerto. Y como lo extraño es que permanezcan en mi vida, la pregunta de qué sigue haciendo Segundo en ella es obligatoria. No obstante, más inquietante es que, sin permiso, se haya empezado a colar en mis sueños… y lo que es peor, no en los sueños en los que soy astronauta o estoy haciendo visita en la casa de mi infancia, no, Segundo se ha colado ya en dos sueños eróticos y en uno romántico. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Este post podría empezar de otra manera: hace un par de años conocí a quien se ha convertido, oficialmente, en mi “traga maluca”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Segundo, por supuesto, llegó a mi vida en una de esas travesuras que hace Internet cuando uno le dedica tiempo suficiente. El principio de la historia, por lo tanto, es un cliché: la conversación fluyó bien, nos dimos cuenta de que teníamos cosas en común, la vista de la primera foto causó una buena impresión. El twist que tiene este comienzo es que, cuando llegué hasta su facebook –ahora no recuerdo si fue desde esa primera charla –, me di cuenta de que conocía a un amigo mío al que yo le había perdido el rastro hacía unos cuantos años. Consciente de que la presencia de un intermediario podía ser redituable en el corto plazo, accedí, sin mayores prevenciones a empezar a salir con él. Debo reconocer que el sujeto me ponía nervioso, que amellaba todas las armas que la vida me había enseñado a usar y que, cuanto más lo veía, más me costaba no hacer todas las caras de idiota que creo hacer. Por darle buen cauce a las cosas, renuncié a buscar un beso en la primera cita, a tratar de tomarle la mano en cine, a abrazarlo cuando lo iba a saludar. Él, sin embargo, parecía estar lleno de dudas. Estaba viviendo su segunda adolescencia y regodeándose en pertenecer a una hermandad de lobos que salía, no necesariamente de cacería, todos los sábados por la noche. Las cosas avanzaban a paso de tortuga y, no sé si para él estaría bien, para mí era insoportable. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando me di cuenta de que no íbamos para ninguna parte, decidí cortar las cosas por lo sano, conservando al pretendido amigo, sin dejar de pensar un minuto en lo que pudo haber sido, pero resignándome a que el sujeto no era la persona con la que me gustaría estar (una muestra más de que en mi vida me he especializado en depurar, sistematizar y almacenar las cosas que no quiero en otra persona, sin detenerme a pensar qué es exactamente lo que quiero). Otra vez, para Segundo, las cosas funcionaban así, éramos amigos para conversaciones virtuales, algún encuentro casual de cine o cena y para contarnos los respectivos estreses laborales. En lo personal, encontraba su amistad algo tibia, impropia correspondiendo al tipo de amistad que yo suelo brindar, empero, dejé las cosas así y opté por hacer la vista gorda con lo que me incomodaba. Valga hacer la necesaria aclaración de que las cosas se han mantenido así hasta la fecha, con la excepción de que no nos vemos personalmente desde mi cumpleaños del año pasado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Alguna vez, merced a la relación a la que me sometí durante ocho penosos meses el año pasado, decidí borrarlo de mi vida. Fuera del msn, fuera del fb, adiós número celular, etc. Por supuesto, de todos los contactos que borré en esa época, el primero en reaparecer fue él. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En todo el tiempo que tengo de conocerlo, ni siquiera hace dos años cuando el apasionamiento era mayor, el sujeto se había metido en&amp;nbsp;esa parte de mí que tanta desconfianza me genera. Ahora, cuando teóricamente ya la prueba se ha superado y yo lo veo como cualquier otro contacto sin mayor trascendencia en mis listas de amigos virtuales, se encuentra ahí con tanta fuerza que yo mismo no me explico si lo que necesito es que me estrelle de frente y me diga, marcando cada vocal y cada consonante, que no quiere nada conmigo o, más bien, cortar las cosas de tajo, antes de que la&amp;nbsp;atracción se convierta en una patología. Me cuestiona el simple hecho de estarle escribiendo un post a Segundo, que también pasea por aquí de vez en cuando, pero sé que no dirá nada al respecto porque con seguridad supondrá que se trata de alguien más. Creo que, frente a él, he disimulado con algún éxito el enredo mental que me produce.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-6328139914824405441?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/6328139914824405441/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=6328139914824405441&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/6328139914824405441'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/6328139914824405441'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/09/segundo.html' title='Segundo'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-7136032268459263363</id><published>2011-09-17T21:07:00.000-05:00</published><updated>2011-09-18T18:15:38.882-05:00</updated><title type='text'>Seductor</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Como no encuentro otras palabras para referirme a mi visita al departamento de Santander, debo usar una que me parece un tanto cursi pero del todo atinada para describirlo: seductor. Y no es porque haya cedido a algún tipo de sórdida tentación allá -que también, pero no viene al caso - o porque de la noche a la mañana, y cuando ya no aguanto una misa con pólvora, me haya convertido en un &lt;i&gt;sex symbol &lt;/i&gt;y terminado montando una sucursal de amantes allá; es simplemente porque, no sé si merced a lo novedoso que me resulta estar en un punto tan distinto y distante de mi propio ámbito, Santander estimula mi curiosidad en todos los sentidos. Recorriendo las calles de Girón, en el parque de Floridablanca, incluso en ese moridero que se llama Papiquieropiña quise saber, de todas las maneras posibles, cómo sería intentar amar a otro hombre en un territorio naturalmente hostil para el efecto, cómo sería escribir &lt;i&gt;in situ&lt;/i&gt; lo que escribo si el único lector que tengo por esas tierras lo es por un lazo de amistad que se gestó lejos de ellas, cómo sería, en fin, vivir en Bucaramanga y tratar de hacer en ella la misma vida que hago, sin muchas comodidades aquí en Medellín.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Estaba predicho desde finales del año pasado: una organización académica a la que pertenezco iba a darse cita en la ciudad de los parques en agosto y con varios compañeros de la Maestría decidimos presentar resultados de nuestra investigación allá. La aproximación fue lenta, pero segura. Primero hicimos todo el recorrido académico que precisa una ponencia, desde la formulación del tema hasta la redacción del documento; luego, enviamos las ponencias esperando su aprobación; después, cuando la organización nos aceptó el trabajo, empezamos a hablar de tiquetes, hoteles y paseos. Llegué a Bucaramanga el 4 de agosto, la maleta llena, y Kini me recogió en el aeropuerto. Desde ese momento me fasciné. La región no sólo es más caliente que Cali, es también más ordenada y más limpia. Quería saberlo todo, desde cómo se llamaba la vía que conducía del Palonegro hasta la ciudad hasta dónde era el sitio donde iba a comer carne oreada, cabrito, pepitoria, mute... ¡todo! Para ser muy sincero, escribo esto en frío y todavía lo siento en caliente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No daré muchos detalles sobre el evento académico, podría volverme tedioso -el eufemismo del año, incluso a mis colegas el tema les parece tedioso -, solo diré que al final de mi intervención, uno de los más connotados literatos del país nos dijo a todos lo participantes de la mesa (mis compañeros y yo) que esperaba con ansias que publicáramos nuestro libro. Creo que tampoco daré muchos detalles sobre el viaje, si lo entrego todo, ¿qué queda para mí? pero sí puedo regalarle al respetado lector unos cuantos apuntes sobre lo que fue Santander para mí durante los primeros días del mes de agosto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santander&amp;nbsp;fue acogida. No sé si se deba a que&amp;nbsp;Kini y su familia&amp;nbsp;me quieren mucho o a que&amp;nbsp;los santandereanos, en general,&amp;nbsp;son buenos anfitriones (cosa que pongo en duda porque el servicio al cliente en todos los establecimientos públicos que visité estaba por debajo de la calificación de pésimo), pero lo cierto es que no tengo una sola queja con respecto al alojamiento, la comida o la atención de mis hospederos. Siempre hubo una sonrisa para mí en la mañana, siempre hubo una palabra amable antes de dormir... y hasta hubo una levantada con alka-seltzer el día que iba a ir al Panachi, cuando me había acostado, dos horas antes, caído de la rasca. No me alcanzará la vida para agradecer tantas atenciones, particularmente porque se notaba que lo hacían de corazón. Creo que tampoco me alcanzará para conocer a&amp;nbsp;otro amigo como Kini,&amp;nbsp;cuya presencia&amp;nbsp;en&amp;nbsp;mi historia&amp;nbsp;ha tenido sus altas y sus bajas pero nunca ha dejado de&amp;nbsp;ser importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santander fue sorpresa. No solo porque Bucaramanga y&amp;nbsp;las ciudades vecinas son cuidadas y, aparentemente, le duelen lo suficiente a su clase dirigente como para no derrochar lo que a las&amp;nbsp;arcas públicas entra; sino porque, a pesar de ser clasificada como una de las sociedades más machistas del país, los maricas tienen sus espacios de socialización revueltos con los de los heterosexuales y en ninguno de los sitios en los que estuve se sintió, en ningún momento, tensión por un ataque homofóbico. Amén de eso, debo resaltar que aunque los bumangueses en general no son demasiado atractivos, tienen algo que en el resto del país comprendemos más bien poco: el verbo también cuenta. Fue así como me hicieron aflojar un poco más que unos piquitos a la salida de una discoteca, fue así también como caí en la tentación de probar un modelo 93 (eso no quiere decir que lo vaya a hacer de nuevo, fue como comer hormiga culona: rico, pero sigo prefiriendo el maní) y fue así como me pasé media noche chorreando babas por un muchachito que finalmente solo quería goterear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santander fue revelación, o bueno, confirmación. Siempre he pensado que los paisas en general están un poco chiflados por aquello de pensar que Medellín es un pedacito de cielo, arrancado directamente de las manos de Dios. Tampoco voy a decir que mi ciudad no me duele, pero lo cierto es que Bucaramanga todavía tiene la inocencia que Medellín perdió en la década de los ochentas y a pesar de que tiene problemas, como cualquier otra ciudad del mundo, todavía se respira un aire de tranquilidad en sus calles, de confianza en la gente, de comodidad donde quiera que se vaya. Encontrar que no necesitan el famoso concepto de "hora zanahoria", sumado a que&amp;nbsp;la policía no anda&amp;nbsp;frenética los viernes y los sábados&amp;nbsp;por la noche buscando levantar compaerendos de tránsito, son&amp;nbsp;pruebas más que&amp;nbsp;fehacientes de eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, Santander fue muchas cosas y, con una buena propuesta, me iría a trabajar allá sin pensarlo dos veces. De momento, planeo con ansias el próximo paseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-7136032268459263363?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/7136032268459263363/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=7136032268459263363&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/7136032268459263363'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/7136032268459263363'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/09/seductor.html' title='Seductor'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-4297040089350993451</id><published>2011-09-13T23:40:00.001-05:00</published><updated>2011-09-13T23:40:34.917-05:00</updated><title type='text'>Desinteresado</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando uno está varado, está varado, ¿no? Actualmente conjugo uno de los verbos más colombianos que existe en este país: rebuscar. Parece que el cuento de dar clase en Universidades de clase media tampoco era para mí después de todo: aún cuando algunos de mis estudiantes todavía me escriban preguntándome cuándo pienso volver a su Alma Mater, lo cierto es que no habla muy bien de un servidor el tener las puertas cerradas en todas las instituciones educativas en las que ha estado, y aún más, en aquella a la que se le dedicó con alma, vida y calzoncillos durante cerca de un año y medio. ¿Las razones?, como dicen los gringos, “hell if I know”, lo cierto es que después de las poco elegantes despachadas que me pegaron en las últimas dos, solo puedo decir que si como Abogado fracasé, como profesor soy una verdadera vergüenza. Y sin embargo, hoy, en el más rebuscado de mis rebusques, sentí que ninguna de las dos cosas importan y que formas de hallar aprobación, cariño y satisfacción personal pueden encontrarse mucho más allá de estar parado en un saló de clase o en una oficina, partiéndose el lomo por un sueldo que de ninguna manera revierte el desgaste emocional que uno sufre en ambas tareas. Puede sonar un poco burgués, un poco hijo-de-papi, un poco antieafitense (referencia directa a mi hermana que en este momento me reprocha ser un vago y que haya vuelto a ser un mantenido, como si el bolsillo que me tocara escurrir fuera el suyo), pero lo cierto es que a 13 de septiembre de 2011 puedo decir que descubrí una cosa que no puede comprar un sueldo, y es ser la alegría de un niño.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;La historia es la siguiente. Por una compañera de la Maestría, empeñada en hacer menos angustiosa mi situación laboral, terminé convertido en tallerista de la Fiesta del Libro y la Cultura de la ciudad de Medellín, en el área sub-17 (lectores menores de 17 años). En principio estuve un poco receloso a aceptar la invitación (varias veces lo he dicho, los niños menores de 23 años, y las niñas en general, no me gustan) pero después de los primeros talleres, que orienté este fin de semana, me enamoré de la labor y me dejé enganchar para más horas que las que originalmente me habían sido asignadas. Obviamente, mis limitaciones en el trato con infantes son evidentes: no soy tierno, no soy lúdico, no soy una sonrisa a flor de labios todo el tiempo, no soy una canción infantil y no soy, ni de lejos, el marica que se va a untar las manos de pegante, escarcha y pedazos de cartón para hacer manualidades. Aún así, encontré que puedo ser un contador de cuentos convincente, un animador incansable y que, a pesar de ser tan Milo, los niños me escuchan y llegan a ser afectuosos conmigo (por supuesto, estoy hablando de niños hasta los diez años, de los doce en adelante siguen despertándome deseos homicidas). &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Hoy en la mañana fue muy especial. A primera hora recibí a un grupo de cuarenta, todos menores de cinco años, y como estaba solo en mi módulo, tuve que revolverme con ellos para que hicieran la actividad sin destruirme el chuzo. En principio, no voy a negarlo, tuve algo de desconfianza… los niños a esa edad no se caracterizan precisamente por ser muy prudentes y de la misma manera que me podían acoger, me podían coger de papel higiénico (literalmente). No fue así. En cuanto me senté entre ellos a contarles el cuento varios se me acercaron, se me recostaron en la espalda y hubo unos dos que empezaron a jugar con mi frondosa cabellera. De verdad había afecto, de verdad había en ellos un interés legítimo por mí y un cariño desinteresado en recompensa de una labor tan simple como mezclarme con ellos y darles parte de mí reducida experiencia en el mundo de las letras. Creo que lo que más me conmovió fue darme cuenta de que esos niños, sin pedir nada a cambio, estaban dispuestos a regalarme lo que ni la familia, ni los amigos, han sido capaces de regalarme en los últimos meses: un instante en el que pueda olvidarme de que en este momento estoy fallando como profesional, como hijo y como amigo. Si a eso le sumamos que un par de horas más tarde, cargando a un bebecito de no más de doce meses, sentí más amor hacia mí que el que cualquier mequetrefe me ha hecho sentir en siglos de estar juntos, la inevitable conclusión es que no sé qué es que alguien me quiera y, seguramente, tampoco tengo puta idea de qué es querer a alguien; pero me importa lo mismo, recordando los ojos asombrados de ese niño puedo hacerme a una idea de lo que espero sentir la próxima vez que alguien me esté declarando su amor, aquello que no se le parezca, simplemente no lo es.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La feria termina este domingo, pero nunca podré olvidar el carácter epifánico que participar en ella tuvo para mí. Tampoco puedo dejar de pensar lo maravilloso del espacio que, por enésima vez, me ha procurado la pasión literaria. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No quería hacer una exhibición tan bochornosa de cómo me estoy sintiendo anímicamente en estos días, por eso le ruego al lector que quiera comentar, se ahorre las palabras de aliento, si las tiene, porque solo me harían sentir peor.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;P.S.: Esto no quiere decir, ni por el putas, que quiera ser papá.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-4297040089350993451?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/4297040089350993451/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=4297040089350993451&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/4297040089350993451'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/4297040089350993451'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/09/desinteresado.html' title='Desinteresado'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-4741625569337205185</id><published>2011-08-11T00:10:00.002-05:00</published><updated>2011-08-11T01:29:53.421-05:00</updated><title type='text'>Desde afuera (o la crisis de una Facultad)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Antes de hablar sobre el periplo que un servidor se dio por tierras santandereanas la semana pasada, quisiera hacer una necesaria visita a un temita que, justamente por el viaje anotado, no pude tratar antes en estas líneas y que hoy, tras leer lo que los más connotados colegas de mis compañeros de Universidad han escrito sobre el tema (algunos en tono de vieja chismosa de barrio bajo, otros con la gallardía y la elegancia que siempre los ha caracterizado), me he decidido a tratar sólo porque, sea quien sea la víctima o el victimario en esta historia, lo único cierto es que dos de los pocos verdaderos orgullos que tengo en mi vida, ser Abogado y ser Bolivariano, se han hecho dignos de ser archivados y olvidados en lo más recóndito del mueble en el que guardo la ropa (el lector sabe que yo no uso closet).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pocas cosas sabía yo de Derecho antes de conocer a María Cristina Gómez Isaza, pocas menos supe después que ella, con su autorizadísima voz de mujer culta, me dio alas para seguir escribiendo más allá de esos trabajos de Teoría Constitucional y de Hermenéutica Jurídica que siempre me devolvía con muchísimos más elogios que los que yo mismo creía (y aún creo) merecer. Fue la Dra. María Cristina quien me enseñó que es mucho mejor ser estudiante de Derecho que ser Abogado, fue también quien hizo que yo pudiera mirar lo jurídico más allá de la norma y fue también, de alguna extraña manera, quien me preparó para hacer esos extraños malabares que hago en la actualidad: conjugar el Derecho y la Política con la Literatura. Sí, sin lugar a dudas la ahora exdecana de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín es mi mentora y creo no ser el único que apela a ella con tan grandilocuente título. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sin embargo, y ahora que lo pienso como "académico" y no como egresado, la Dra. Gómez Isaza cometió un error bastante grave y fue aceptar el nombramiento como Decana de la Facultad. No porque desconfíe de sus capacidades, no porque considere que el cargo le hubiera quedado grande, es simplemente porque tratar innovar en un entorno godo, lleno de vacas sagradas, "amiguista" y para acabar de completar, más intrigante que la casa Medicis y la Borgia juntas, es una labor que sólo puede traer dolores de cabeza. Aún así, la Dra. Gómez Isaza estuvo casi cuatro años frente a la Facultad (años entre los que se logró, entre otras cosas, la acreditación en alta calidad del programa de Derecho, mérito que ahora sus contradictores le desconocen sin tener en cuenta que el proceso tenía un retraso de más o menos seis o siete años) y esperaba concluir su período a finales del año en curso, cuando se abriera nuevamente la convocatoria para Decano. Cabe agregar que esos vicios que endilgo a mi Facultad no le son exclusivos, la academia en términos generales se comporta igual a todos los niveles, desde la universidad pública, pasando por la popular -léase privada barata-, hasta la privada capitalina más encopetada que se pueda imaginar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora, si me voy a las antípodas, a la posición de sus contradictores y a los argumentos que esgrimen puedo entender algo: la Dra. Gómez Isaza no era precisamente una líder pacífica, con seguridad su gestión no tenía contentos a muchos y, tal vez, hubiera tomado decisiones que podían ser fuertemente cuestionadas a todos los niveles; pero al mismo tiempo me pregunto, ¿no es así en cualquier empresa?, ¿el vicepresidente comercial no vive agarrado con el jurídico porque no le deja pasar ni un solo contrato?, ¿al contador no le choca que le saquen a su auditor preferido y a cambio le nombren dos contadores recién egresados?, ¿el presidente de la compañía no se le tiene que parar en la raya, de vez en cuando, a su asistente para que no sea complaciente con los vicepresidentes? Esas cosas pasan, las decisiones de unos no tienen porque gustarles a todos, mas no por eso se puede llegar a la conclusión de que una mala decisión hace a un mal profesional, a un mal docente o a un mal directivo. Como egresado lo único que puedo decir de la decanatura de la Dra. Gómez Isaza es que, mientras duró, la Facultad mantuvo el señorío que siempre la ha caracterizado y nunca se vio puesta en la picota pública de la manera tan vergonzosa como se ve ahora. Como egresado, insisto, no sé lo que pasaba adentro y no puedo decir si la exdecana salió con la frente en alto (como dijo Julio Sánchez en la entrevista que le hizo), es una falsa víctima (como la llamó Jesús Vallejo Mejía, uno de mis más queridos maestros del pregrado) o una máquina de despidos (como en algún lugar esgrimió Julio Enrique González), lo que sí sé es que ante el país y ante el mundo, lo único que da esta situación es pena.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llegamos entonces al famoso evento de Cartagena. Para quienes están a favor de la Dra. María Cristina, fue una cuestión de elemental dignidad: Robert Alexy, el filósofo del Derecho más importante, vivo, a nivel mundial, venía como invitado de la Facultad... desinvitarlo hubiera sido un descrédito mayúsculo y más aún con el argumento huero de que era proabortista. Para quienes están en contra de la exdecana, fue una cuestión de deshonestidad: ella asaltó a la Universidad en su buena fue al invitar a un evento institucional a una persona que no compartía los postulados de ésta y esa fue la gota de rebozó la taza de una serie de inconformidades que existían frente a la gestión de la Dra. Gómez Isaza. Mi opinión, frente a todo esto, es simple: si había una inconformidad respecto de la gestión de la Decana, hubiera sido más fácil apartarla de la organización del evento, negarle el presupuesto, exigirle una lista detallada de las posiciones políticas de sus ponentes antes de permitirle invitarlos o incluso, en el más extremo de los casos, despedirla para hacer una celebración de las bodas de diamante de la Facultad y de la Universidad acorde con las expectativas de la Iglesia Católica. No obstante lo que se hizo fue, a la vista de toda la opinión pública, "aprovechar el papayazo" y pegarse de una nimiedad -que tengo entendido que ni siquiera se iba a debatir en el evento - para exigirle la renuncia a una Decana y esa sí es una posición poco ética y más bien cobarde.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Personalmente, y acorde con el escepticismo que siempre me ha caracterizado, prefiero no devanarme los sesos pensando quién tiene la razón, lo único que sé es que este asunto se le salió de las manos a la Dra. Gómez Isaza, a la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas y a la Universidad Pontificia Bolivariana y se convirtió en la comidilla de todo el país y eso desdice enormemente de todos ellos, pero desdice más aún de nosotros los egresados y ni qué decir de los estudiantes, quienes en adelante tendremos que cargar con el lastre de salir de una Facultad que reprime la libertad de conciencia y/o de una Universidad en la que las cosas se arreglan como en una plaza de mercado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una razón más para sentir el norte perdido.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-4741625569337205185?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/4741625569337205185/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=4741625569337205185&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/4741625569337205185'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/4741625569337205185'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/08/desde-afuera-o-la-crisis-de-una.html' title='Desde afuera (o la crisis de una Facultad)'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-9043064933298974661</id><published>2011-07-18T12:45:00.001-05:00</published><updated>2011-07-18T12:48:13.357-05:00</updated><title type='text'>Envigado</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En mi hogar, al igual que en sociedad, soy minoría: único hombre, único fuera del mundo de los textiles, único que ama vivir en Medellín. Como minoría que soy, por supuesto, he tenido que plegarme una y otra vez a la decisión de la mayoría, no me he molestado mucho por ello y he terminado por acostumbrarme y aceptar por bueno aquello a lo que en principio oponía resistencia. Mi resignación, sin embargo, no ha sido absoluta ni, por decir lo menos, silenciosa: mis hermanas, tanto como mis papás, saben que la única razón por la que sigo viviendo en Envigado es porque nos resulta conveniente a todos en la coyuntura económica actual y que, a la menor oportunidad que tenga, dejaré los suburbios para volver a la ciudad. La verdad sea dicha, no lo hago por esnobismo, de hecho el sitio en el que vivo en estos momentos es mucho más encopetado que todos aquellos a los que aspiraría yo a vivir en la capital, solo me parece particularmente importante eso de “vivir central” y tener la posibilidad real de ir a un bar a tomarme unas cervezas o a un sauna a relajarme sin tener que preocuparme porque el taxi de regreso, merced a su larguísimo recorrido, termine arruinándome. El lector de fuera me preguntará, ¿no es Envigado un municipio tan importante del Área Metropolitana?, ¿cómo es posible que no haya bares o saunas? Y yo le responderé, no sólo es posible que no los haya, es imposible que los haya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si Medellín cargó con los muertos, Envigado cargó con la fama y se quedó con ella - sobra decir que, en mi opinión, merece tenerla –. Me refiero a esos tiempos aciagos que terminaron no hace mucho, tiempos en los que la gente moría en la ciudad y los asesinos se escondían en las comunas de su zona nororiental, mientras los autores intelectuales vivían al ancho de la acera en un pueblito al sur, vecino de los barrios más finos de la “Tacita de Plata”, y eran endiosados por todos sus habitantes, admiradores irredentos de las habilidades negociales - y para “hacerse respetar”- de estos nuevos ricos. Puede que a hoy, 18 de julio de 2011, esos tiempos hayan pasado, que ya los narcos no manden (tanto) en las calles, que de hecho los habitantes de este satélite del Valle de Aburrá hayan aprendido su lección y dejado de admirar la riqueza mal habida, pero flaco favor ha hecho eso por los derechos de la minorías en sus barrios. El lector se sorprenderá al saber que los pocos afrodescendientes que viven en Envigado se encuentran todos en los barrios marginales del municipio, que la presencia de la personas con ascendencia indígena es casi nula y que las mujeres siguen teniendo una representación paupérrima en el sector público. El lector se sorprenderá más al ratificar lo que expresé anteriormente: municipio relativamente grande, con la exacta proporción de miembros de la comunidad lgbti que cualquier otro y sin un solo sitio en el que estos puedan socializar (valga anotar que otros municipios del Valle de Aburrá como Itagüí o Bello tienen una amplia oferta de sitios aún cuando, en el caso del primero, su población sea menor que la de Envigado y, en el caso del segundo, sea significativamente más pobre. En otras palabras, no depende de la cantidad total de personas que haya en el municipio ni de su poder adquisitivo, si los sitios destinados a la socialización entre personas del mismo sexo no existen en Envigado es porque simplemente no pueden existir).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre esto último afirmo, no supongo. Afirmo porque desde los años ochentas se ha sabido que el poder detrás del poder en este municipio ha impedido que los homosexuales se muestren públicamente: en Envigado “no hay travestis”, todos los hombres son “machos” y las mujeres buscan “un buen marido”. Las cosas van más allá. Conozco de primera mano los casos de personas que intentaron abrir bares y discotecas y sus negocios no pudieron florecer porque los grupos de “limpieza social” se ensañaron con ellos, pues no contentos con extorsionar a los propietarios, se dedicaron a atracar y/o a atacar a sus clientes a la salida de los mismos, sin importarles que el sitio se ubicara cerca al parque principal o a la vera del río. No viene al caso afirmar que eso debió dejar de ocurrir hace diez años, el último caso del que tuve noticia acaeció por esta misma época en 2010. ¿Y dónde están las autoridades?, en sus oficinas siendo condescendientes, con su lengua demagoga y sus manos de jabón, dejando que las cosas pasen porque en Envigado los maricas y las areperas sólo podemos existir en la medida en que nos guardemos “nuestras cosas” para la intimidad de nuestro hogar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a este panorama tan aciago viene un político –como cualquier otro – a explotar el famoso “voto gay” en el municipio y la primera y maravillosa idea que se le ocurre es convocar a una marcha. Sí señores, Envigado, donde los homosexuales sólo estamos seguros tras puertas cerradas, donde la negación de derechos para nosotros es una política pública, donde hemos sido invisibilizados porque a los narcos les dio –y les debe seguir dando – la gana, tendrá su primera marcha gay el próximo 14 de agosto, pueden consultar en facebook si quieren detalles. No voy a llamar “oportunista de mierda” al organizador pues, aunque de hecho me parezca una jugada de mercadeo político, considero imperativo luchar contra la negativa reiterada y sistemática de este municipio a permitirnos ser ciudadanos en igualdad de condiciones que los heterosexuales. Pero tampoco haré un llamado a gritos, como el que hago cada año en junio, para que acudamos masivamente a la marcha, yo personalmente no pienso salir ni a la esquina ese día. Y mi humilde 50x50 no convoca porque, a mi modo de ver, hago más quedándome en casa que saliendo a la calle, manifestando con mi ausencia que Envigado es un municipio homofóbico, excluyente y recalcitrantemente godo, sin dejar de decir INEPTO para atender las necesidades de la comunidad lgbti que habita en sus calles. Y sin embargo, estos son mis motivos, no la razón de fondo. La razón de fondo es que me parece sumamente peligroso asistir a la marcha: si se tiene en cuenta que los heterosexuales de este territorio han sido formados dentro de los valores de los que hace eco la administración pública, no sería en absoluto sorprendente que la misma vista gorda que esta ha hecho con respecto a los comerciantes perjudicados por los grupos de “limpieza social”, la haga con un puñado de “aberrados” a los que les dio por tomarse las estrechas vías provocando reacciones airadas (sic) de los “ciudadanos decentes”. Puede ser una alternativa cobarde pero como la seguridad de los asistentes a la marcha está en manos de una alcaldía y un concejo que sufren, para estos temas, de “importaculitis” aguda, lo mejor es guardar discreción y seguir vivo que salir y encontrar una tragedia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No llegaría hasta el extremo de proponer un boicot a la marcha, creo que de todas maneras debe hacerse y desde aquí felicito, de antemano, a quienes se arriesguen a salir ese día. No obstante, mientras Envigado no demuestre que ya no es “la oficina”, seguiré marchando en Medellín, orgulloso de ser medellinense y más orgulloso aún de ser gay. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-9043064933298974661?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/9043064933298974661/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=9043064933298974661&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/9043064933298974661'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/9043064933298974661'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/07/envigado.html' title='Envigado'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-6514948999495866780</id><published>2011-07-10T20:28:00.001-05:00</published><updated>2011-07-10T20:28:00.294-05:00</updated><title type='text'>Diatriba.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Quienes me conocen saben, y no dudan, que para conversar conmigo hay que ponerse casco, rodilleras, coderas y algodón en la boca para no acabar sin dientes. Soy una máquina de tirar piedras, un imprudente sin control, un lenguaraz desmedido. Algunos dicen que son puras ganas de llamar la atención, otros, que es una simple manifestación de mi cáustica personalidad y unos más que simplemente me divierto sobremanera siendo cruel y no me importan los sentimientos ajenos. Todos tienen la razón, ninguno tiene la razón: ese filtro que falta entre lo que pienso y lo que digo es denominado por los psicólogos síndrome de Asperger, una etapa embrionaria del autismo que tiende a manifestarse regularmente en una memoria prodigiosa –que, modestia aparte, tengo – cuya contrapartida es una deficiente o nula capacidad empática –en otras palabras, se me dificulta ponerme en el lugar del otro antes de decir algo que posiblemente pueda no gustarle –. Si mis padres –especialmente Don Gasa – hubieran sido menos mamertos, tal vez, me hubieran enviado con un buen loquero desde chiquito para tratar esta afección pero como su percepción de la psicología era la de ser la hermana boba de las nalgadas, amén de un embeleco que sólo necesitaban las naciones imperialistas, terminé convirtiendo a Asperger en mi propia personalidad. No lo lamento aún cuando las “metidas de pata” se hayan convertido en ley de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mejor de todas ellas ocurrió el año pasado cuando empezaba la Maestría. Uno de mis compañeros me puso conversación en un receso en la cafetería de la Universidad y terminó en un terrible dilema: por un lado quería caerme a patadas por todo lo que le dije, por otro lado hubiera querido seguir la conversación en cualquier parte, después de clase, porque así de interesado estaba en lo que decía. Valga decir, de entrada, que un servidor solo sabía del sujeto en cuestión, en ese momento, que su formación profesional había sido en Historia en la Universidad Nacional de Medellín y que trabajaba como director de talleres literarios en varias entidades de la ciudad. Valga decir, también, que no tenía la más remota idea de que por esos días una editorial de la ciudad acababa de publicar un libro con sus poemas y que la crítica regional, con su típica actitud de Greta Garbo, lo había elogiado con una sonrisa gélida. Coincidencialmente acabábamos de terminar el módulo de Teoría del Texto Poético y se me acercó buscando que compartiéramos impresiones sobre uno de los autores que vimos en clase –creo que era José Manuel Arango pero perfectamente pudo haber sido Borges, en estas cuestiones todo me da igual –. Lo recibí con gusto pero el verbo se vinagró más rápido de lo que yo mismo preví. Hago aquí síntesis de una especie de diatriba que, sin mayor vergüenza, lancé en la mesa ese día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha lugar reconocer que, en mi concepto, no existe en la literatura universal género más loable que la poesía. La destreza del autor, la belleza de su lenguaje, la facilidad con la que crea universos enteros con un número limitado de palabras, los mensajes subyacentes que pueden percibirse aún con la primera lectura, son aspectos que dan cuenta de que el verso es mucho más rico que la prosa y es justamente por eso que los géneros de ficción, especialmente el cuento y la novela, son jóvenes aún mientras que la poesía extiende su historia hasta tiempos remotos, anteriores a la existencia de la propia escritura en la historia de la humanidad. Reconozco también que me he entretenido con Bécquer, con Barba-Jacob, con Borges y hasta con Silva y que tengo una admiración especial por aquellos de mis amigos que se atreven a hacer poesía, los percibo como intelectualmente superiores. Sin embargo, mis reconocimientos terminan ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“De músico, poeta y loco, todos tenemos un poco”. No voy a criticar que las personas escojan el camino de la poesía como forma de expresar sus emociones al mundo, tampoco me voy a ir lanza en ristre en contra de las editoriales que publican a esas personas ni mucho menos voy a echar una monserga en contra del Festival de Poesía de Medellín. No, lo que a Milo Gasa, dueño de este blog, le molesta es la figura del poeta o al menos el cariz que ha adoptado en la burda adaptación que de él se hizo en América Latina. Pero antes de pasar a explicar la aversión que me genera el poeta contemporáneo, quisiera hacer un mínimo repaso por quienes se consideraron poetas antes del siglo XX para hacer mi punto más claro. Tómese el caso de Andrés Bello, humanista por excelencia, historiador, político, jurista; José Joaquín de Olmedo, gestor del proyecto nacional de América Latina o Luis Vargas Tejada, célebre por su oposición política a Bolívar. Todos ellos tuvieron un elemental punto en común y es que la poesía hacía parte de lo que hacían pero no era todo lo que hacían, tampoco entronizaron el texto poético hasta el punto de considerarlo un modo de vida, llegando hasta el exceso de convertir la declamación en una profesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No referiré nombres sobre lo que ocurre en la actualidad pero lo que es muy cierto es que la figura del poeta se ha degradado hasta el punto de considerarla como la encarnación de la mendicidad. Artistas de poca monta la mayoría de ellos, se las han arreglado para que, en nombre del oficio, las personas escuchen sus lamentos y las niñas caigan rendidas a sus pies porque todas quieren en su vida un hombre sensible. Actúan el texto, lo desgreñan como un terrón de marihuana, son sensibleros a morir y la peor parte llega cuando lo que expresan es de su propia autoría: todas las críticas son malignas, intransigentes, perversas interpretaciones de sus sentimientos. Ni hablar de lo que ocurre cuando la poetisa es mujer y para completar, lesbiana, ciclos menstruales, maltrato, subyugación y hombres de crueldad incalculable se pasean a placer por cada verso y cada palabra que con odio espetan ante una audiencia que las escucha boquiabierta, identificándose aún cuando entre ella solo haya mujeres solteras y heterosexuales. Está bien expresarse, está bien ser poeta, pero no cuando la poesía se convierte en un panfleto destinado a morir en las garras de un espectador que, sin mayor intento crítico, lo acepta como si fuera un dogma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este orden de ideas, la poesía he terminado por convertirse en una niñería, en el intento artístico de adolescentes “incomprendidos” y en el lastre que asegura a su autor e/o intérprete permanecer joven tenga la edad que tenga. El lector culto me dirá, ¿qué pasa entonces con María Mercedes Carranza, con Piedad Bonnett o con Álvaro Mutis?, y mi respuesta no variará: esos son los poetas, no los declamadores, no los que hacen de su arte un vicio, no los que necesitan que los miren mientras escriben ni mucho menos los que venden sus textos por lo suficiente para comprarse un bareto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hecha esta catarsis el historiador mi miró con una mezcla de odio y sorpresa y simplemente me dijo “tenés razón”. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-6514948999495866780?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/6514948999495866780/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=6514948999495866780&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/6514948999495866780'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/6514948999495866780'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/07/diatriba.html' title='Diatriba.'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-3926824288405296171</id><published>2011-07-03T20:28:00.002-05:00</published><updated>2011-07-03T20:32:19.625-05:00</updated><title type='text'>El elogio del 'sugar daddy'</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Esta semana recibí una llamada de Kini a muy tempranas horas de la mañana, me amenazó con que tendría que acompañarlo a apurar un trago amargo y que no habría forma de evitarlo. Intrigado por tan desesperado intento de llamar la atención, me contuve y con la ecuanimidad del caso le dije que procediera a contarme aquello que le afligía. Me invitó a abrir el facebook del Dr. P, profesor, colega, amigo, agremiado, que básicamente conserva contacto a través de la red social con todas aquellas personas a las que alguna vez les ha dado clase. En su álbum de cargas móviles exhibía a todo color varias fotos de sí mismo con un efebo veinticinco o treinta años menor que él, brindando por la graduación de éste último. El mocito en cuestión, oriundo del oriente antioqueño, no acusaba tener mejor cuna que el niño dios ni más clase que aquellas que había coronado, sabrá el diablo si con éxito o con operación colchón, y celebraba con el Dr. P. Su presentación no dejaba lugar a dudas sobre su modus operandi: flaquito tallador como cualquiera de los que sobreabundan en el Valle de Aburrá, moreno, ojos claros, motilado a la moda, labios constantemente abiertos en actitud de beso, cejas depiladas, perpetua pose en cada una de las fotos… un buscón cualquiera que llegó a la mina que necesitaba. No pude evitar reírme con Kini, no burlándonos de nuestro colega, quien a pesar de tener tan mal gusto todavía conserva todo nuestro respeto, burlándonos más bien de lo que tales imágenes presagiaban para nosotros mismos, ¿nuestro futuro en nuestras narices?, ¿niños pobres y amores comprados?, ¿efebos marginales buscando marido para explotar? Sí, nos reímos, pero definitivamente fue para no llorar. Empero, no empecé este post para ponerme melancólico, de hecho lo empecé con risa y así lo quiero mantener.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hombres, en general, tenemos edades en las que somos propensos a ser más buscados que en otras. En mi caso, por ejemplo, imposible decir que haya tenido en mi vida mejores años que los comprendidos entre los 18 y los 23 o días más interesantes que los que he tenido, hasta la fecha, desde que me quedara soltero en noviembre del año pasado, es decir, alrededor de mis 30. Aún así, es indiscutible que nada resulta más atractivo y seductor que un cuarentón que cumpla una condición esencial: estabilidad económica. El lector me va a decir que me estoy dirigiendo en línea recta hacia el lugar común, a volver a hablar de mujeres de narcos, trepadoras profesionales o prepagos de profesión. El lector que busca un hilado más fino, que entiende que desde este lado del mundo las cosas pueden ser mucho peores, sabrá a dónde que voy en otra dirección: quiero que considerar, en algunas líneas, esa relación de mutualismo que existe entre el proveedor y el mantenido, entre el que pone la platica y el que pone el cuerpecito, esa relación que los gringos llamar muy acertadamente &lt;em&gt;sugar daddy&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;sugar son&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando tenía veinte años no me cabía en la cabeza que un cuarentón, más bien poco agraciado, estuviera con un veinteañero de belleza apolínea sin pasársele por la cabeza –o tal vez haciéndose el pajazo mental – que el motor de búsqueda del jovencito agrupaba los resultados por certificados de ingresos y retenciones, desde el más cuantioso hasta el menos, y que para esa búsqueda específica, él quedó de primero en la lista. Cuando tenía veinticinco encontré que las cosas iban por mitades, que ni el cuarentón era tan pendejo ni el jovencito era tan listo; dicho de otra manera, que el uno sabía qué estaba comprando y que el otro no sabía cuánto le estaban explotando. Hoy, a mis treinta años, he llegado a la conclusión de que el veinteañero es simplemente un artículo de lujo que puede usarse y botarse a placer, dejándolo convencido de que fue él quién dejó, bastando para el efecto negarle con alguna reiteración los caprichitos que se le complacían a cuerpo de rey cuando era un objeto nuevo y lustroso. Y no es que sea partidario de tratar a las personas como mercancía –a pesar de que mi profesión, y sobre todo mi especialización, digan lo contrario –, es que simplemente cuando una persona se cosifica a sí misma, es porque así y solo así planea ser tratada por su entorno permitiendo que tanto el &lt;em&gt;sugar daddy&lt;/em&gt; como el blogger pérfido se solacen en su desordenada existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale decir, de entrada, que se precisa ser un romántico empedernido para admitir sin discusiones que todos los hombres homosexuales del mundo vamos a envejecer junto a alguien, a casarnos y a adoptar a un senegalés y a una camboyana o, en su defecto, a mezclar nuestra simiente con la de nuestro compañero en un tubo de ensayo para luego insertarla en un útero convenientemente equipado para cargar al retoño. No, la mayoría, si nos va bien, seremos el tío marica al que todos quieren… ver muerto porque es la herencia más cuantiosa y la que más fácilmente se puede repartir. Si aceptamos esta verdad y encontramos mérito suficiente en alguno de nuestros sobrinos para legarles nuestro haber, el afán que todos tendemos a adquirir por “un cómplice” –particularmente después de cumplir los treinta – se desvanecerá poco a poco. Yo vengo haciéndome ese trabajo, con resultados apenas aceptables, hace unos seis o siete años. Quienes no se lo estén haciendo o aún se resistan a terminar sus vidas sin quedar o viudos –o sin dejar viudos – pueden empezar a prepararse para una vejez llena de vividores, prostitutos, prepagos, &lt;em&gt;strippers&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;call boys&lt;/em&gt;, chaperos, fletes, putos, terneros, jineteros, gigolós, marraniadores y por supuesto, asesinos, violadores, atracadores, burundangueros y golpeadores profesionales. Ahora, en lógica aristotélica, ¿será posible encontrar el justo medio?, ¿un punto en el que sea posible librarse del delincuente común, sin necesidad de comprometer el corazón? Sí que lo hay, por eso más que atacar al &lt;em&gt;sugar daddy&lt;/em&gt;, es mi firme propósito elogiarlo hasta el cansancio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que el sugar daddy tiene lo que quiere mientras quiere tenerlo, le basta soltar un manojo de billetes para deslumbrar al mocito de turno, al veinteañero que jura y perjura que se quiere casar y convertirse en una esposita ejemplar; le basta, así mismo, recoger ese manojo y decirle que tiene recortar los gastos para que el otro empiece a tener dolores de cabeza, cólicos menstruales y sospechosas salidas con los amigos a sitios en los que, casualmente, la señal del celular no llega. No existe en el mundo sentimental una palabra o modismo para denominar tan interesante vínculo: el &lt;em&gt;sugar daddy&lt;/em&gt; y su &lt;em&gt;son&lt;/em&gt; no son, en estricto sentido, novios o pareja, tampoco amantes, porque hasta en esas relaciones los gastos se parten por mitades y muchos menos “amigos con derechos”, para que eso funcione se precisa equivalencia en las condiciones de cada uno. En el mundo del Derecho, a riesgo de equivocarme y parecer exageradamente positivista, sí existe un nombre para ese vínculo: anticresis, en ella el &lt;em&gt;sugar son&lt;/em&gt; –deudor anticrético –, concede su cuerpo en usufructo al &lt;em&gt;sugar daddy&lt;/em&gt; –acreedor anticrético – para que con él se pague las deudas a su favor. Esta figura tiene la ventaja de que el &lt;em&gt;daddy&lt;/em&gt; no puede disponer del &lt;em&gt;son&lt;/em&gt; pero se hace su legítimo tenedor hasta que las deudas estén saldadas… y las deudas no son otras que el propio placer del &lt;em&gt;daddy&lt;/em&gt;. Así las cosas, la vida útil del veinteañero será tanta cuanto placer pueda proveerle al mayorcito, si lo hace bien tiene su futuro asegurado –universidad, viajes, carro, casa, comida, comida para la cucha –; si lo hace mal tendrá que buscarse a otro, con la desventaja de que no se hace más joven, lo que conlleva perder su clientela adulta, ni más mañoso, de modo que cada vez le será más difícil engañar a un cuarentón cínico, ni mucho menos borrarse la marca de haber sido vividor, haciéndosele imposible hacer una vida “normal” con un romántico empedernido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin de cuentas, el único que tiene algo qué perder es el joven: el &lt;em&gt;sugar daddy&lt;/em&gt; pudo haber pagado por compañía y con eso sacrificar algo de reputación, el &lt;em&gt;sugar son&lt;/em&gt; devengó por hacer compañía y con eso vendió su reputación. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-3926824288405296171?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/3926824288405296171/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=3926824288405296171&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/3926824288405296171'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/3926824288405296171'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/07/el-elogio-del-sugar-daddy.html' title='El elogio del &apos;sugar daddy&apos;'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-6700622422523503159</id><published>2011-06-06T20:48:00.001-05:00</published><updated>2011-06-06T20:48:59.085-05:00</updated><title type='text'>30</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Y entonces llegaron los treinta y de todas maneras no pasó nada (especialmente dedicado a los que vienen detrás y creen que aquí la vida les va a dar un giro radical).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes que nada, preciso reconocer un terrible desplante que les hice a mis papás el sábado santo de este año. Acabábamos de cenar y yo me preparaba un café para trasnocharme haciendo un trabajo de la Maestría que, coincidencialmente, tenía que presentar el mismo día que cumplía los treinta abriles – ¿no le ha pasado al respetado lector que el día de su cumpleaños siempre le toca el doble de trabajo, el regaño del jefe, la pelea con el pelele de turno novio o un examen final de algo? –. Terminada la cena, mi papá le dijo a una prima que trajera el postre y desde ese momento supe que le iban a dar a la fecha una trascendencia que yo no quería que tuviera y que, para ser muy honesto, me asustaba que alguien más se la diera, especialmente porque “alguien más” no era quien cumplía treinta años, era yo. Torta en mano, papás, hermanas, primos, cuñado, empezaron a cantar el happy birthday en paisa envigadeño y al más puro estilo de los Gasa, golpeando la mesa hasta que les ardieran las manos. Yo no me hallaba, ni una sonrisita para las fotos, ni una palabra amable para nadie, salvo un desdeñoso “gracias” que mis papás recibieron exactamente como se les espetó: la sensación de “la cagamos” fue evidente. Sé que fue feo, pero ellos también tuvieron treinta y a esa edad ya tenían dos mocosos, debían al menos intuir que no es fácil cumplirlos y que lo que menos quiere el “homenajeado” es que ese día lo homenajeen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresé a casa después de la semana santa con mis papás y sentía la casa como un iglú, la cama como una piedra y las responsabilidades a atender como una cadena atada al cuello. Sábado, domingo, lunes, cumpleaños. El día de la secretaria, empezaron a llover las felicitaciones. Para ser honesto creo que nunca había recibido tantos saludos en un día de cumpleaños y no puedo negar que me sentí muy bien por eso – hasta los ex se acordaron de mí –, más todavía, el muro del facebook estaba a reventar y entre correos y llamadas di tal vez un corto paseo por los últimos diez o quince años de mi vida. Por supuesto, fui al trabajo básicamente a ganármela de ojo, la exposición que presentaba esa tarde representaba mi mayor preocupación del día y no tenía ganas de molestarme por nada más. Evité contarle algo a cualquiera en el trabajo, en parte porque no quería atenciones forzadas de personas que difícilmente me conocen, en parte porque con contadas excepciones, mis actuales compañeros de trabajo me caen bastante mal. El día transcurrió sin mayor novedad, salvo la exposición que fue un éxito rotundo y la torta de chocolate que mis hermanas me compraron y que me esperaba al llegar a casa después de clases, el día que subí al tercer piso, no pasó nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco ocurrió al siguiente, ni al que vino después. Los primeros días de mi llegada a la nueva década sólo tuvieron un punto interesante y fue la rumba apoteósica que me metí con mis amigos ese fin de semana. Cuarenta días han pasado y yo sigo preguntándome cuándo va a ocurrir ese cataclismo que creía que se iba a presentar. Hoy tengo treinta años, no soy más joven, tampoco más delgado, más inteligente o mejor parecido que lo que era a los veinticinco, a los veinte o a los quince. Sigo amando a mi familia con todo el corazón y a mis amigos con un amor lo suficientemente sano como para mantener la relación a pesar de que no nos veamos con mucha frecuencia. No tengo novio y de momento creo que estoy muchísimo mejor así. No tengo carro, no tengo casa y mi vida laboral sigue siendo tan inconstante como lo era cuando me vinculé por primera vez con el mundo productivo, pero ahí voy, firme, con la cabeza en alto, con orgullo en el pecho, soñando, fabulando y ensayando… buscando siempre el sentido de todo porque por algún extraño motivo se me metió en la cabeza que el mundo me debe muchas explicaciones y yo no he hecho más que arañar unas cuantas. Tengo treinta años y espero no vivir muchos más, sin embargo, he descubierto que lo único que no me puedo permitir en la vida es conformarme, más siempre es más. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-6700622422523503159?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/6700622422523503159/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=6700622422523503159&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/6700622422523503159'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/6700622422523503159'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/06/30.html' title='30'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-5818244576305916763</id><published>2011-06-02T10:03:00.002-05:00</published><updated>2011-06-02T10:10:11.114-05:00</updated><title type='text'>El mes más feliz del año.</title><content type='html'>&lt;object style="WIDTH: 640px; HEIGHT: 390px"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/QMP6J3wQvwI?version=3"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/QMP6J3wQvwI?version=3" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always" width="640" height="390"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quieres ir a la marcha conmigo?&lt;br /&gt;Want to go to the parade with me?&lt;br /&gt;Envie d'aller à la parade avec moi?&lt;br /&gt;Willst du auf der Parade mit mir gehen?&lt;br /&gt;想和我一起去游行？&lt;br /&gt;Θέλετε να πάτε στην παρέλαση μαζί μου;&lt;br /&gt;Nahi dit kalejira joan zara?&lt;br /&gt;Vols anar a la desfilada amb mi?&lt;br /&gt;Você vai comigo para a marcha?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-5818244576305916763?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/5818244576305916763/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=5818244576305916763&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/5818244576305916763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/5818244576305916763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/06/el-mes-mas-feliz-del-ano.html' title='El mes más feliz del año.'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-4097926973909188645</id><published>2011-05-15T21:08:00.001-05:00</published><updated>2011-05-15T21:08:39.864-05:00</updated><title type='text'>Carta Abierta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hola. Hace mucho tiempo quería sentarme a escribirte pero un dolor rancio todavía me impide ver lo que pasó entre nosotros con claridad. No es que sea rencoroso, aunque tú muy probablemente estés pensando que me regodeo en este silencio, en esta distancia, en esta indiferencia… te equivocas, de la misma manera que muchas veces estuviste equivocado sobre mí. Si he preferido alejarme no ha sido por jugar al papel del “todo-me-importa-un-culo”, ha sido más bien porque después de tanta agua corrida por debajo del puente, tantas cosas escritas y dichas y tantas heridas abiertas que dejaron cicatrices que el resto del mundo, tanto para vergüenza tuya como mía, aún puede ver, yo, que me precio de siempre tener la palabra justa en el momento justo, me he quedado sin saber qué decir. No será un “te extraño” lo que leerás en esta carta pero tampoco que haya yo dejado de pasar un solo día, desde que nos separamos, en que no te dedique un pensamiento preguntándole al aire cómo estarás. Por supuesto, si no te extraño, difícilmente puedo decir que aún te ame y que ese sea el motivo de esta carta, sin embargo, me abruma la insistente idea de que te has olvidado de lo que vivimos juntos, de lo que compartimos y de esos sueños a los que, por una u otra razón, tuvimos que renunciar; esto, no tanto porque me sienta con derecho a que estas alturas de la vida pienses en mi, es más bien porque no me parece justo conmigo mismo dedicarte treinta segundos de preocupación cuando en tu corazón no se albergan sino los malos recuerdos de ese tiempo en el que lo bueno, por fuerza, superaba a su opuesto. Yo, de alguna manera, entiendo cómo te sientes porque yo también me he sentido así un par de veces, he querido hacer una lista minuciosa de todos tus defectos, aferrarme a los disgustos, a las peleas pequeñas y también a las grandes, a esos aciagos días en los que todo voló por los aires y de todas maneras no he podido dejar de reconocer, todos los días que fui feliz, que te amé y que daría lo que fuera porque tu presencia no se escondiera hoy tras una muralla infranqueable de rencor. La verdad, sólo quería que supieras que más doloroso que perder al novio fue perder al amigo y que no hay soledad más grande que la que se siente cuando lo que fue importante, por alguna extraña razón, dejó de serlo. Esta carta no es un clamor por tu presencia, bien sabes que no soy amigo de la manipulaciones y mucho menos de ventilar mis emociones en público; tampoco es una rendición o una forma de pedir perdón por algo de lo que ambos fuimos artíficas, porque puedo no seguir molesto pero eso no quiere decir que volvería contigo. Esta carta es, en fin, la forma de decirte adiós de la única manera que sé, esperando que en tu vida recibas más de lo que des y deseando que encuentres aquello o aquél a quien buscas. Recibe un fuerte abrazo y recuerda que te recuerdo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-4097926973909188645?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/4097926973909188645/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=4097926973909188645&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/4097926973909188645'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/4097926973909188645'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/05/carta-abierta.html' title='Carta Abierta'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-6865952360453423448</id><published>2011-04-19T18:16:00.000-05:00</published><updated>2011-04-19T18:17:13.299-05:00</updated><title type='text'>Poniendo el pecho</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Si hay algo que me produce alegría de estar soltero y trabajando en un sitio central, es que puedo ir con regularidad al gimnasio sin por eso tener que sentirme culpable o ser tachado de infiel en potencia sólo por quererme mucho. Si hay algo que me produce alegría de ir al gimnasio es que, aún cuando no vea gran cantidad de simpáticos chicos –debo confesar que me concentro mucho en lo que voy a hacer y muy poco en lo que los demás hacen –, es que más tardo en poner un pie en sus sagrados suelos –admitámoslo, de este lado del mundo es casi como ir a misa – que en tener los músculos solidificándose y alcanzando las proporciones que diferencian al marica del simple mortal. Por supuesto, no voy a decir que estoy como me da la gana, ojalá, tampoco que sólo haciendo pesas voy a lograrlo –soy un convencido de que eso requiere una armonización de la pulpa con la cáscara –, pero lo que sí está claro es que desde los primeros resultados, los demás maricas empiezan a captar los cambios y uno a inflar pecho con ellos. Uno de esos resultados, y sin lugar a dudas el más importante, es el crecimiento de los pectorales. Si hay algo que me produce alegría de ir al gimnasio es que tengo un pecho putamente agradecido y a los pocos días de estar trabajando, empieza a tomar ese tono de motores de alas de ave cetrera que tan buena resonancia tiene entre los demás maricas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este post no pretende hacer una oda a los músculos pectorales, ni los míos, ni los de nadie, pero sí de cuestionar esa extraña fijación que, al menos en el tercer sexo, genera la hipertrofia de los músculos del pecho. Y es que es increíble que aquello que en el papel más puede asemejarse a la configuración anatómica femenina, es decir, un pecho turgente, firme, sea aquello que más deseo despierte en el cuerpo de un hombre que sólo siente deseo por otro hombre. Una respuesta para esta cuestión podría encontrarse al menos en cada uno de los miserables fundadores de esa cosa llamada psicología y al menos diez conceptos, cada uno más impuro que el anterior, en cada uno de sus infames discípulos. Si nos atuviéramos a estos conceptos, sin duda comenzarían a desfilar palabras tan rimbombantes como “edipismo”, “parafilia”, “transgenerismo” o “fetichismo” y este post no tendría ninguna razón de ser: la agria intervención de un imbécil que cree conocer a todos los demás porque le enseñaron a recorrer técnicamente su psique, acabaría de un plumazo todas nuestras intenciones de divertirnos. Desoigámoslos una vez más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero lo primero, la consistencia es distinta, mientras una teta está hecha, básicamente de grasa, el pecho de un hombre es pura fibra, aunque claro se encuentran los casos contrarios, hombres con tetas y mujeres con pecho obtenido a punta de ejercicio, pero no pensemos en extremos en este momento. Vamos a lo que nos interesa. El mismo placer que, supongo yo, debe sentir un heterosexual al apretar una teta, lo siente uno al agarrar un pecho firme. La diferencia se encuentra en que no a todos nosotros nos gusta que nos toquen el pecho, y mucho menos que nos lo apachurren, mientras estamos making l’amour; lo mismo le pasa a muchas mujeres, pueden venírseles en los lagrimales, pero no retorcerles las tetas. El problema en el folleteo “de ambiente” se encuentra en que si a uno le gusta agarrar, pero no que se lo agarren, desde el preciso instante en que lo haga por primera vez, le dará permiso al otro para lo propio. En este orden de ideas, “poner el pecho” se convierte en un mal necesario o en una necesidad impuesta por los propios deseos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo. Los puntos sensibles: llámense pezones o tetillas, sólo difieren en términos de diámetro porque su receptibilidad de caricias linguales o digitales es completamente igual, en otras palabras, tanto se enloquece un hombre como una mujer cuando se le estimula adecuadamente en la zona nombrada. Creo que hay cierto consenso en que estimular ahí se encuentra dentro de los cánones de lo permitido / disfrutable en la actividad sexual, de modo que hay que ser demasiado egoísta para decidir no proveerle tan exaltado placer a otra persona. Todo estaría muy bien si no fuera porque, realmente, la cuestión de fondo se encuentra en el tamaño y la consistencia de la carne a su alrededor, mientras la teta parece desentenderse de lo que el pezón está haciendo, el pectoral, blando o duro, se vincula inmediatamente y la tumescencia de ese minúsculo punto denominado tetilla y parece estar en coreografía con su entorno. En ese sentido, es posible encontrar más ventajoso amar a un hombre que a una mujer: el hombre tiene pocos recursos para resistirse, pocas formas de decir que no le está gustando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercero. ¿La semiótica? Unas tetas grandes no hacen a una mujer más mujer pero tampoco la hacen menos, como sí les ocurre a aquellas de sus congéneres que tienen la mala fortuna de no haber sido naturalmente dotadas con generosas ubres. Un pecho grande no hace a un hombre más hombre, como menos hombre no se hace aquel que parece que el pecho se lo hubiera tragado la espalda, pero indiscutiblemente, además de asemejarlo a todos aquellos hombres en cuyos brazos hemos querido estar el segundo y el tercer sexo todas nuestras vidas –los héroes de DC comics y Marvel Comics en general –, nos hace creer la falacia de que del tamaño del pecho es el tamaño del corazón que se encuentra debajo de él. En este orden de ideas, no falta quien relacione –o se confunda – unos grandes pectorales con una infinita capacidad de amar, de entregar y de la misma manera, acunar cuando uno lo necesita. De ahí, por supuesto, que en las tapas de todas las novelas rosa aparezca Fabio –ostentando sedosísima cabellera rubia – apoyando a una sufrida heroína sobre su esternón, su cabeza ligeramente ladeada y un ojo medio abierto mirando la tetilla con embrionaria lujuria. De ahí, también, que sea inevitable que los maricas prefiramos a un hombre de pecho fuerte que a un alfeñique, puede que no necesitemos sentirnos protegidos pero un poco de seguridad nunca sobra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por los gustos se venden los calabazos y no faltará el lector que me diga que prefiere un tipo con menos carne y más seso, yo sólo podría responderle que el problema se encuentra en su pesimismo: es posible encontrar carne, seso y sexo en el mismo cuerpo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-6865952360453423448?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/6865952360453423448/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=6865952360453423448&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/6865952360453423448'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/6865952360453423448'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/04/poniendo-el-pecho.html' title='Poniendo el pecho'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-2851055219078371094</id><published>2011-04-04T11:09:00.002-05:00</published><updated>2011-04-04T11:28:31.441-05:00</updated><title type='text'>Encrucijada</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La pregunta es ¿qué se necesita para volver a creer? La respuesta, por supuesto no es pacífica y, tal vez, existe una por cada ranchera, por cada tango y por cada despecho que se ha escrito y musicalizado en este mundo... y eso sólo por tratar de hallar algo de luz en la música popular, que si se acude a la poesía, la narrativa o el teatro, se encontrarán voces igualmente autorizadas para responder, pero del todo desafortunadas para decir con certeza cuál camino tomar, cuando la fe en aquello que nunca se debería perder se ha perdido del todo y los intentos por recuperarla han sido fracasos más rotundos que esa primera grieta que acabó por destruirlo todo. ¿Qué se necesita para volver a creer? y ¿en quién volver a creer?, ¿en uno mismo?, ¿en que puede volver a intentarlo?; ¿en el otro?, ¿en que no dañará?, ¿en que no querrá adueñarse del mundo ajeno mientras no suelta prenda del propio? La incertidumbre duele como un hueso roto, no tanto porque creer se constituya en una condición sine qua non para llevar una existencia digna, tampoco porque creer y posteriormente construir, sea un modo de vida -por decir lo menos - deseable, es sólo porque en un mundo de dogmas, costumbres y fenómenos, es importante saber que hay una ramita de la cual asirse cuando se esté cayendo por el precipicio. Y sí, en este momento siento el más profundo desprecio por quienes redujeron mi creer a escombros.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-2851055219078371094?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/2851055219078371094/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=2851055219078371094&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/2851055219078371094'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/2851055219078371094'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/04/encrucijada.html' title='Encrucijada'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-8299017724895404874</id><published>2011-03-25T12:10:00.007-05:00</published><updated>2011-03-25T12:48:44.265-05:00</updated><title type='text'>Who's afraid of Liz?</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-VJ711PEfDrE/TYzVIk-VjzI/AAAAAAAAAO0/XAdp4BVjd1w/s1600/elizabeth-taylor.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 318px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5588075581000748850" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-VJ711PEfDrE/TYzVIk-VjzI/AAAAAAAAAO0/XAdp4BVjd1w/s320/elizabeth-taylor.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Sólo un hecho de tal magnitud me haría romper el silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silencio roto sólo sea para hablar de ése hecho y luego continuar en este espacio de reflexión, trabajo y estudio que me ha obligado a callar por casi dos meses. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es la última de su generación en abandonar el recinto, la más hermosa en palabras de algunos y, sin lugar a dudas, la única que puede considerarse un verdadero paradigma de lo que es un diva. Pero más allá de su oficio -que desempeñó con toda la gloria a la que ser humano alguno pueda aspirar -, de ser ícono de íconos - nadie me va a negar que su imagen era puesta al lado de la mesa de cirugía cada que se iba a proceder sobre Michael Jackson - y de sus incontables amoríos, desde esta esquina virtual se rinde tributo a Elizabeth Taylor por ser quien logró que se disociaran las palabras SIDA y homosexual y quien hizo que se viera la enfermedad como el asunto de salud pública que debía ser tratado. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La foto bajo estas líneas la muestra el día que Reagan hizo su primer pronunciamiento oficial sobre el virus, su influencia en este momento histórico es indiscutible. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 210px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5588074639978240258" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-KtSLQvwELvY/TYzURzZFmQI/AAAAAAAAAOs/e0Q5ZpLHrrw/s320/3225985.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Paz en su tumba, santa pecadora.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-8299017724895404874?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/8299017724895404874/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=8299017724895404874&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/8299017724895404874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/8299017724895404874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/03/whos-afraid-of-liz.html' title='Who&apos;s afraid of Liz?'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-VJ711PEfDrE/TYzVIk-VjzI/AAAAAAAAAO0/XAdp4BVjd1w/s72-c/elizabeth-taylor.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-2625365485346883657</id><published>2011-01-29T11:54:00.001-05:00</published><updated>2011-01-29T12:20:48.712-05:00</updated><title type='text'>Heterosexualidad imperfecta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Uno de los obstáculos más grandes que se presenta a la hora de tratar a Fernando A –nombre que uso bajo su expresa autorización –, es, según él mismo, que no le gusta tener amigos hombres. Si bien es cierto que para el desahogo físico se vale de cualquier falohabiente que encuentre disponible en una libreta negra o en la viña del señor, su mundo gira alrededor de un cúmulo de mujeres entre familiares y amigas que sustentan la parte socio-afectiva. Fernando, de hecho, no cree que pueda llegar a amar a un hombre en algún momento, en sus propias palabras, lo máximo que puede llegar a sentir por uno es una obsesión estética por su cuerpo, obsesión que con el mismo maremágnum de emociones que llega, se va, yéndole muy bien –al otro por supuesto, porque Fernando lo sabe de antemano –, dos meses después. Me parece interesante reflexionar sobre esta situación en el sentido de que es completamente antitética de lo que la mayoría de los homosexuales vivimos: nuestro mundo, de ordinario, sólo tiene actores en sus roles protagónicos, las actrices siempre están relegadas a un segundo plano o a un rol de soporte como la madre a la que se le hace visita de vez en cuando o la amiga a la que se le consulta cuando el amigo no está disponible o es él precisamente el problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A primera vista, se podría decir que Fernando no deja de ser el estereotipo de marica materialista que ve a todos los hombres como la parte menos importante del pene, no puedo negar que la idea me seduce, pero de entrada se estaría aceptando una falacia y es que se pueda escindir a un órgano de la persona que lo porta – por ejemplo, un tipo con una verga de película porno pero con aliento de buitre tendrá de escasa a nula acción mientras no haga nada por la carroña de su boca–, en este orden de ideas, la indagación debe trascender los prejuicios, tratar de encontrar una denominación o un calificativo para la rara circunstancia de Fernando y, a todas luces rechazar soluciones tan facilistas como “hay gente para todo” o “por los gustos se venden los calabazos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De entrada hay que recordar uno de los más grandes prejuicios que los heterosexuales tienen frente a los homosexuales: que los hombres nos atraigan en un sentido erótico y afectivo no quiere decir que nos queramos casar con todos ellos o nos queramos acostar con el primero que se nos pase por delante, no somos tan básicos. Sin embargo, la cultura del gueto ha hecho que, de alguna manera, reforcemos ese prejuicio en el sentido de que la mayoría de nosotros hemos puesto el centro de gravitación de nuestras vidas en grupos de amigos conformados, casi siempre, exclusivamente por hombres y en ocasiones llegamos a desconfiar de aquellos que tienen demasiado trato con mujeres por considerarlos sujetos discapacitados para entablar relaciones significativas dentro del “mundo” al que “deben pertenecer”. Hemos de reconocer también que al otro lado del río la situación no es muy distinta –irónicamente, nos parecemos por las diferencias –: los hombres heterosexuales tienden a ver a las mujeres como objeto de goce, como compañeras de retozo, como madres, como hermanas, como novias o esposas, pero jamás como amigas y, del mismo modo que lo hacemos nosotros, tienden a ver con desconfianza a aquel de sus pares que pasa demasiado tiempo con una mujer sin “comérsela”, llegando, en la mayoría de los casos a tildar de “dudosa” su preferencia genérica. En pocas palabras, las mujeres, desde el punto de vista masculino, sólo pueden ser amigas entre ellas porque el hombre que las prefiere como amigas es un desadaptado – y ni hablar de ser amigos de lesbianas, que eso al homosexual le quita prestigio y al heterosexual lo emascula –.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, podría empezar una larga lista sobre las ventajas de tener una amiga pero no la haré simplemente porque mi experiencia con las mujeres no ha sido muy buena. Sin embargo, en gracia de discusión, puedo admitir que habitar en un mundo de mujeres abre la puerta al hombre gay, a no tener que preocuparse porque alguien le vaya a quitar a su macho o que su relación se vuelva la comidilla de una comunidad adicta al canibalismo como la nuestra. Puede tener el beneficio adicional de la distancia que toma la mujer de su amigo homosexual cuando tiene que ponerlo en su lugar: cualquier regaño, reproche o reclamo estará encabezado por la expresión “yo no sé cómo es en su mundo, pero en el mío…”. Otra situación interesante sería que la mujer podría fungir, en ambientes poco amigables con el tercer sexo, como novia-amante-esposa, llegando en muchos casos a convertirse en una madre sustituta con un lucrativo arreglo de cortina de humo para aspirar a esas cosas que, por el simple hecho de pertenecer a esta minoría, no podemos apetecer. Empero, y esto nos frena un poco en seco, esto no es lo que Fernando A encuentra en sus amigas pues, dado el gremio profesional al que pertenece, no precisa esconderse mucho y, habida cuenta de que sus sentimientos por los hombres en general son más bien inmanentes, o más que eso, intrascendentes, no le trasnocha que una loca intrigante se los pueda quitar. Su caso es más sui generis, por eso he querido llamarlo “heterosexualidad imperfecta”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el caso de Fernando, aunque suene a verdad de Perogrullo, el que los hombres sean simplemente válvulas de escape, no significa que cargue con él el estigma de una relación tormentosa o un amor no correspondido –el remedio para sus tuzas es tomar leche –, La “heterosexualidad imperfecta” es simplemente una forma atípica de ser homosexual, en la que la interacción demasiado constante con los hombres asfixia y los avances eróticos con las mujeres no se encuentran dentro de las reglas del juego. De alguna manera, es la forma más convincente de asexualidad que se puede encontrar en nuestro medio: la escisión de la parte afectiva y la parte erótica y su posterior destinación a seres humanos que se encuentran en extremos opuestos. Algunos podrían interpretar la situación como la línea recta hacia quedarse solo más rápida que puede encontrar ser humano alguno, otros, como una forma más de vivir, situación sobre la que no existe nada escrito. De todas maneras, y retomando lo que se dijo al principio, la cuestión no se encuentra en decir "es que el es así" pero al mismo tiempo es indiscutible que en el variopinto mundo de actitudes, etiquetas, modales, expresiones  y estereotipos que existe en nuestro mundo, Fernando es casi insular.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-2625365485346883657?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/2625365485346883657/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=2625365485346883657&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/2625365485346883657'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/2625365485346883657'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/01/heterosexualidad-imperfecta.html' title='Heterosexualidad imperfecta'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-6632801514416084825</id><published>2011-01-19T22:11:00.001-05:00</published><updated>2011-01-19T22:11:29.206-05:00</updated><title type='text'>Cae mal de cara</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No tengo reproches para hacer, me ha pasado. Tampoco tenía mucho qué decir, hasta que a un lector se le ocurrió que Palacé con Colombia debía sentar su punto de vista al respecto. Quisiera no tomar posición, pero me divierte tanto divagar sobre este particular, que no puedo más que dar rienda suelta a mis dedos esperando que salgan con algo entretenido, o la menos algo coherente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que escuche a alguien tratar este tema fue a una amiga que devino compañera de trabajo, seis meses después que yo empezara en el cargo que nos hizo coequiperos. El primer día, con la presentación de los demás integrantes de la fauna en permanente peligro de extinción de la institución, sus primeras palabras mordaces con respecto a alguien se espetaron en mi oído justo después que otra fémina le dio un anémico “bienvenida”: “me cayó mal de cara”. Yo sabía bien a qué se refería mi amiga, la otra vieja no le había hecho nada, era la primera vez que la veía en toda su vida, nunca antes habían cruzado palabra y ya le caía mal. Sonreí con sorna, no esperaba menos de una de las mujeres más cáusticas que he conocido desde que me tiraron al mundo, pero lejos –y esto es extraño porque con las mujeres siempre he sido bastante prejuicioso – de pensar que “caer mal de cara” es una manifestación hormono-emoti-social de cualquier mujer, es una predisposición natural que tenemos todos los seres humanos frente a cualquier persona que, de entrada, no causa una buena impresión. Es algo similar a lo que me ocurre a mí con un par de amigas de Elbeybi: no he cruzado palabra con ellas jamás, de hecho, creo que ni siquiera saben cómo me llamo, pero desde el día en que las conocí su presencia me irrita más que cuero de lechona recalentado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro caso. El año antepasado, un servidor suspiraba y perdía peso de cuenta de una traga pasada de maluca. El hombrecillo en cuestión fue cortejado de todas las maneras posibles y atacado por todos los flancos que se le pudieron encontrar, sin embargo, no dio su brazo a torcer y yo quedé con un palmo de narices preguntándome si había hecho suficiente. La cuestión fue particularmente difícil porque, siendo Elbeybi y Miche mis amigos más cercanos en la época, no ayudaron ni poquito cuando tuvieron la oportunidad de compartir con el sujeto: Elbeybi porque es el hombre más parco que existe sobre la faz de la tierra; Miche porque estaba indignado con que yo tuviera semejante traga por un tipo, en sus palabras, tan feo. Y bueno, si se hubiera quedado en palabras el suscrito habría tenido algún chance, aún así, derivadas de la repulsión de Miche por el hombre, manifestaciones de abierto desprecio fueron enviadas hacia él ocasionándole tantos malestares que prefirió dejar de salir con mis amigos y conmigo, justo antes de decidir que tampoco quería hacerlo conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno más. Lozi ha sido amigo mío desde que estudiábamos juntos en un encopetado colegio perdido en las montañas del eje cafetero. No le sabía el precio de la fama hasta que una conocida común me contó que lo vio disfrazado de hada en Theatron. En principio, me dio lo mismo, como me da lo mismo que Ricky y Tiziano terminen haciendo un trío con Tom Cruise, empero, con el advenimiento del ese Gran Hermano llamado Facebook, fue imposible no retomar el contacto y emprender algunas aventuras jurídicas aprovechando nuestro colegaje. Kini fue mi mejor amigo en la Universidad y a pesar de lo complicado de nuestra historia –quienes me siguen lo saben –, el contacto permanece. Pues bien, estos dos sujetos, flamantes abogados provincio-capitalinos, se conocieron por casualidades de la vida –Facebook haciendo de las suyas, a ambos les rompió el corazón el mismo odontólogo – y nunca se trataron personalmente porque a pesar de que a Kini, Lozi le parecía interesante, un día haciendo de stalker en su perfil, lo encontró posando para una cámara que se acababa de comprar, en un álbum que tenía cerca de cien fotos en las que sólo aparecía Lozi en miles de presentaciones distintas. Le cayó mal por feo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, de psicólogo no tengo nada –ni quiero, ni aspiro, ni sueño, Dios me valga, serlo –, pero es, por decir lo menos, intrigante, que una reacción así se produzca con un determinado tipo de persona y no con otra y que el motivo de la misma sea algo tan abyecto como la visual de ese conjunto constituido por frente, cejas, pestañas, ojos, nariz, boca, orejas y pelo, como si la propia cara definiera el que esa persona fuera más o menos apta para entablar algo tan distante como una amistad a secas o una relación laboral. No obstante, tal vez el problema se encuentre en las expectativas que la otra persona plantea: belleza o fealdad no es necesariamente el concepto clave en este asunto, la clave se encuentra en esa disonancia que se plantea entre lo que se proyecta y lo que se exhibe. No nos llamemos a engaño, al conocer a alguien los seres humanos nos predisponemos a lo que habremos de recibir de quien acaba de hacer una aparición en nuestra vida y cuando lo que se recibe no encaja con lo que se ha presupuesto, es imposible ocultar la desazón y, sin solución de continuidad, convertirla en hostilidad frente a ese o esa que nos ha defraudado. En este orden de ideas, poco importa que después se encuentren detalles que “gusten” en ese alguien, la primera impresión ya hizo mella en el hígado y el escozor no se hará esperar siempre que haya una aparición espontánea o programada del ente en cuestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, situaciones así hablan peor de quien las siente que de quien, sin saberlo, las padece… pero el derecho a que a uno le caiga mal una persona por el simple hecho de caerle mal, es casi tan inalienable como cualquier derecho consagrado en la carta de derechos humanos o en la Constitución Política. De hecho, masticar, regurgitar y digerir desagrado por una persona es uno de los condimentos más exóticos que se le pueden poner a la vida y si a eso le sumamos que el objeto de tales sentimientos, poco o nada sabe al respecto, más placentero se hará el banquete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que queda muy claro es que es una cuestión de actitud: mi amiga, al ver a su compañera, mustia, humilde, con cara de mosquita muerta, esperaba algo menos que una muestra tan flagrante de hostilidad como la que recibió; yo por mi parte, de las amigas de Elbeybi, esperaba que fueran tan asequibles como él y no que pusieran muros infranqueables para tratarlas, como si una palabra suya descendiera directamente de los labios de Nicole Kidman; Miche y Kini, de otro lado, no esperaban ese “delirio de chimba” que el sujeto con el que yo salía y Lozi mostraron en su momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.S.: Mientras preparaba este post, cientos de google news llegaron a mi correo diciendo que Sara Carbonero y Kylie Minogue comparten estilista… a mi me interesan las noticias de Kylie, Sara Carbonero ME IMPORTA UN CULO, no sé quién carajo es, no sé qué putas ha hecho… la detesto con todo mi hígado y ni siquiera he visto una foto suya. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-6632801514416084825?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/6632801514416084825/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=6632801514416084825&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/6632801514416084825'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/6632801514416084825'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/01/cae-mal-de-cara.html' title='Cae mal de cara'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-5985015927161472957</id><published>2011-01-08T16:15:00.001-05:00</published><updated>2011-01-08T16:18:29.621-05:00</updated><title type='text'>Perseverancia y dignidad</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Una gota de tinta china manchó un pantalón que conservo desde que comencé la Universidad y que a pesar de las oscilaciones de peso, los cambios en la moda y las observaciones un tanto incómodas sobre el estado de conservación del mismo, se ha resistido a abandonar mi guardarropa aún cuando mi abuela, en su momento, y mi madre, casi todo el tiempo, han hecho múltiples donaciones de ropa a mis expensas desde que tengo uso de razón. Esa mancha de tinta, con un cepillito y mucho empeño, se hará imperceptible y yo podré seguir usando mi pantalón con el mismo orgullo que lo vengo usando hace poco más de doce años. Sin embargo, cuando el curtido no está en la ropa sino en uno mismo, ¿cómo putas se hace para echarle cepillo?, ¿cómo se hace para no verlo cuando el espejo lo refleja cada mañana, a pesar de que esté debajo de la piel? Y sí, todos cuantos aventuren la respuesta del psicólogo, el terapeuta o el diálogo con los amigos o con el causante del manchón, pueden estar en lo cierto: todos los métodos son válidos. Pero al mismo tiempo todos yerran: hablar no siempre arregla las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes que nada me excuso si he estado ausente en los últimos días, pero unos deseos inmensos de desconexión me impulsaron abandonarme y abandonar a los otros blogueros para descansar y, sobre todas las cosas, hacer balances de cómo estuvo 2010 en todos los aspectos para el suscrito. Por supuesto, los resultados no los voy a compartir con el apreciado lector –ni más faltaba, esos actos de exhibicionismo se pasan de vulgares –, pero puedo decir que termino el año anterior y empiezo este con una sonrisa en los labios, sabedor de que aunque “certidumbre” no es palabra clave para definir las consecuencias a 2011 de las decisiones que tomé en 2010, “perseverancia” y “dignidad” son términos polisémicos para todo lo que hice el año pasado. Aquí viene a cuento lo dicho sobre la mancha en el párrafo anterior: cuando uno debe hablar de perseverancia y dignidad en el mismo contexto es porque entre una y otra hay una renuncia, un flaqueo en el aguante, un vencimiento a la resistencia y si dije que hablar no siempre arregla las cosas es porque cuando algo está destinado a acabarse: un trabajo, una relación, la convivencia pacífica con alguien más o una situación cualquiera, por más diálogo que haya, la consecuencia no puede ser otra que la declaración de su quiebra y posterior liquidación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué perseverancia?, porque a toda decisión la antecede otra decisión y la sucederá otra, pero la adultez exige de todos los seres humanos mantenerse en una misma postura el tiempo suficiente para salir avante en ella o para declarar que ha fracasado. Empero, cuando las cosas empiezan a fallar, empieza una larguísima sucesión de conversaciones tratando de arreglarlas, de ponerlas en perspectiva, de no declarar del fracaso antes de tiempo. Lo peor del asunto es que se emplea más tiempo en hablar que en poner en marcha las “soluciones parciales” a las que se ha llegado porque, indefectiblemente, nuevas circunstancias movilizarán nuevos dramas, nuevos conflictos, nuevos malos entendidos, y otras vez las partes involucradas tendrán que sentarse a negociar, a convencerse con reciprocidad de que se debe transcender el aprieto para llegar a un acuerdo que las deje satisfechas a ambas. El gran problema es que, por más que se intente, si las cosas tienen una fecha de vencimiento, por más negociaciones que se hagan, el tan esperado arreglo no llegará jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué dignidad?, porque alguien tiene que decir “no más”, “renuncio”, “quiero terminar”, “liquidemos esta sociedad”, “vivamos separados”. Normalmente, quien toma la decisión es el cruel, el desconsiderado, el que no piensa en los sentimientos del otro o en el caos que va a causar en la organización a la que pretende no pertenecer. Lo peor del asunto es que es, así mismo, el pesimista, el que no fue capaz de luchar, el que no dio un poco más cuando debía darlo todo. En pocas palabras, uno es el hijueputa… por fortuna es, al mismo tiempo, el que tuvo los pantalones suficientes para reconocer que fracasó y que tiene que volverlo a intentar en otra empresa, en otro lugar, con otra persona. Que es duro, duele, causa lágrimas, zozobra y deja un espantoso sabor a mierda en la boca, sí, pero como una vez dijo Samantha Jones “I love you (…) but i love me more”: no se puede permanecer en un trabajo, con una persona, “roomie” o socio que está jodiendo la propia salud mental, que parece querer recordar, permanentemente, que se es un error, que se es incompetente, que se es intolerable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguna vez me sonó a justificación decir que había ganado el año en materia personal, pero salir de 2010 con mi cordura intacta rectifica eso y me permite mirar hacia adelante con un optimismo inusitado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sí, para todos, ¡feliz 2011!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-5985015927161472957?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/5985015927161472957/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=5985015927161472957&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/5985015927161472957'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/5985015927161472957'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2011/01/perseverancia-y-dignidad.html' title='Perseverancia y dignidad'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-6496050546264762494</id><published>2010-12-15T11:07:00.001-05:00</published><updated>2010-12-15T11:11:52.878-05:00</updated><title type='text'>Deconstruyendo a Mecano: Esto no es una canción.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;La primera vez apenas me gustó&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;Es cierto, uno siempre se anticipa mucho más de lo que el buen desempeño del otro amante pueda procurarle, la primera vez, ciertamente no es tan emocionante como la pintan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;fué por la nariz por no decir que no / que el no es de cobardes&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ninguno lo nota, pero el olor a hombre es el elemento de seducción más poderoso con el que le pueden caer a cualquier marica que apenas está despertando en este mundo. Y no sólo seduce, el olor a hombre subyuga, idiotiza y lo hace consentir a uno como la más fuerte de las benzodiacepinas, tan fuerte que uno se siente mal con uno mismo cuando dice que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;y a los dieciséis / se prueba como es / de hondo el rio con los dos pies&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;En nuestro afán por crecer, por afirmar nuestra identidad, estamos dispuestos a todo –o bueno, aquellos de nosotros que tenemos un poco menos de inhibiciones –, incluso a atentar contra nuestra propia integridad para probar “eso” que el mundo de adultos tiene para ofrecernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;La segunda vez, me fué gustando mas / sentí su poder / su sensación de paz&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;Uno recuerda poco al segundo en su vida o, al menos, no tanto como al primero, pero lo cierto es que con los que vienen después, es uno el que empieza a hacer exigencias, a buscar el placer propio y despreciar un el ajeno. El segundo y los que siguen se objetivan progresivamente, hasta convertirse en meros artefactos de placer con algunas especificaciones de uso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;y a los pocos meses / me empecé a picar / yo siempre pensé que lo podía controlar&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Feo, bonito, gordo, flaco, alto, bajo, todos nos llenamos de requisitos una vez hemos establecido un target, pero aún así, pocos tenemos problemas en hacer concesiones solamente porque nos gusta el contacto con otra piel. Para algunos, la cosa –esta palabra en más de un sentido – termina convirtiéndose en una verdadera adicción, para otros, los intentos por mantenerse fieles a sí mismos tanto como a alguien más, se hacen complicados que terminar optando por permanecer solos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;lo de dejarlo ya lo he intentado más de una vez / y más de cinco y mas de diez / Pero no hay forma no hay manera&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;Entran los hombres a la vida y con ellos los problemas, las mentiras en la casa, los conflictos casi bélicos con los padres y la angustia por querer definir un camino que lleve a rumbos que causen menos sufrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;con la mierda del caballo no hay quien pueda / olerla es meter los pies&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;Y aparecen el psicólogo, el cura, el teniente del ejército y una sarta de alimañas venenosas que creen que tienen “la cura” para la “enfermedad” que tenemos. Aquí hay dos caminos sencillos: hacerles caso o no hacerles caso, en el primer supuesto, tendrá una tortura de seis meses a un año antes de volver al sitio de partida, en el segundo, tendrá que pelear unos días por el respeto ajeno, pero se tomará el toro por los cuernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Cuando no quedó ya nada que robarles / me empecé a chutar / delante de mis padres&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;Uno les robaba el sueño, la tranquilidad, el juicio a los papás, pero cuando empiezan a resignarse a que no van a tener nietos, empieza una suerte de venganza por lo del psicólogo, el teniente y el cura: la exhibición. Llegan los amigos afeminados; las lágrimas de despecho por Hugo, Paco, Luis, Pacho, Chucho, Lucho y las noches eternas cuyas resacas los dejan sin momentos que compartir con su hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;pero me agobiaban / venga a preguntar / dinos hijo mio: que es lo que hemos hecho mal&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;… pero nada… solamente nos quisieron cambiar a punta de torturas, chantajes y sobornos. Y en los casos en los que no fue así –como el mío propio, que me precio de tener unos padres muy liberales –, uno simplemente contesta: realmente nada, así soy yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;lo de dejarlo ya lo he intentado más de una vez / y más de cinco y mas de diez / Pero no hay forma no hay manera / con la mierda del caballo no hay quien pueda&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;Pero entonces los problemas con los papás no son los únicos que uno tiene, los hombres siguen siendo el factor con más alto nivel de desdicha que puede llegar a nuestras vidas. El planteamiento de dejar de amarlos –hombres, ¡oh! Hombres tan divinos, no queda otro camino que adorarlos, con el perdón del Chente – es una constante a lo largo de todos nuestros años de existencia. Ellos son malos, pero desafortunadamente nosotros también, porque también somos uno de ellos. La esperanza de encontrar “el que es” es nula: cuando no hay que lidiar con un Edipo, el celotípico está a la orden del día y si no el es el celotípico es el closetudo o el perro o el que sea, lo cierto es que aunque todos le temamos, si no ahorramos en otras cosas (relaciones familiares, amigos, colegas), lo más seguro es que terminemos irremediablemente solos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Si estas enganchao / te quedan dos de dos / robar pa comprar / o venderla y sisar&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;En este mundo de veleidades y comercio carnal, lo normal es que existan ofertantes y postores, más cuando se llega a cierta edad y, mirando hacia atrás, se encuentra que se ha construido mucho –casa, carro, finca –, pero muy poco –ni amigos, ni sobrinos, ni papás –. Ahí se empieza a ver con buenos ojos el asunto de comprar momentos, momentos que pueden ser más largos o más cortos dependiendo de lo que aguante el marraneador…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Y las dos terminan antes o después / con el culo roto y el sida en Carabanchel / lo de dejarlo lo de dejarlo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/e2tL4aRmA3g?fs=1&amp;amp;hl=en_US"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/e2tL4aRmA3g?fs=1&amp;amp;hl=en_US" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-6496050546264762494?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/6496050546264762494/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=6496050546264762494&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/6496050546264762494'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/6496050546264762494'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/12/deconstruyendo-mecano-esto-no-es-una.html' title='Deconstruyendo a Mecano: Esto no es una canción.'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-502379635134196665</id><published>2010-12-09T14:26:00.001-05:00</published><updated>2010-12-09T14:26:46.843-05:00</updated><title type='text'>Mila denosta: grillas.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hace unos cuantos años, en esta misma página, Milo hablaba sobre el fenómeno de las prepago y la forma en la que la multivendida “Sin tetas no hay paraíso” había movilizado toda una cadena de reacciones favorables y adversas a su propuesta temática: las vidas de un grupo de niñas aficionadas a la vida cara y a acostarse con traquetos “los duros más duros”. Después de unos años viviendo en el Valle de Aburrá, creo que alguna autoridad me asiste para hablar de una categoría distinta de niña, muy estilada en este entorno geográfico, que sin ser prepago tampoco deja de considerarse como una variante de la profesión mas antigua del mundo: la grilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero lo primero, ¿por qué ese nombre? Bueno, las nociones son diversas, en primer lugar, se denominan grillas por bullosas, pues estas muchachitas son muy “alegres”; segundo, tienen el pelo con un tinte tan radicalmente rubio que, bajo algunas luces, se ve verde y, tercero, son más brinconas que cualquier saltamontes. Adóptese el concepto que se adopte, lo cierto es que las grillas son en general mujeres entre los catorce y los veinticuatro –algunas van por ahí hasta los 30 – cuyo gusto por lucir “sensuales” exagera las posibilidades objetivas de su propio cuerpo, de suerte tal que, o están llenas de incisiones quirúrgicas, o simplemente se resignan a vivir en permanente riesgo de morir de gangrena de cuenta de un pantalón apretado o de imitar a la infame Cicciolina en una de sus muestras públicas de pezones. Por supuesto, esta predisposición a la sensualidad hace que estas jovencitas –algunas no tanto – posean un carácter más lúbrico que el del común de sus contemporáneas y por ende acusen una marcada tendencia a querer gustarle a todo el mundo, hombre, mujer o cosa, aún cuando no busquen más que acostarse con falohabientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este orden de ideas, las grillas son las mejores amigas, las más dinámicas organizadoras de fiestas, las que cocinan, lavan, sirven, pican y cuidan a los borrachos y de todas maneras se las arreglan para oler rico, no perder una gota de maquillaje, irse levantando al sujeto que se han propuesto como objetivo erógeno de la noche y mantener la apariencia de que no quiebran un plato. En esencia, las grillas no pasan de ser mujeres diseñadas socialmente para satisfacer las necesidades básicas de los hombres, mujeres, en una palabra, femeninas. La femineidad es una característica atacada con una saña rayana en la vileza por Esther Vilar en su ensayo “El varón domado”, quien llama “masculinas a aquellas características del hombre que le sirven a la mujer y femeninas a aquellas características de la mujer que no le sirven a nadie”. Una servidora aún no sabe si el libro de la argentina –recomendadísimo para quienes se interesan en temas de género y escrito con un humor finísimo, para quienes buscan algo de entretenimiento – es machista o feminista, pero es justamente por eso que las grillas me caen tan mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una versión tercermundista de “Las mujeres de Steppford”, las grillas pueden no ser así de millonarias, ni así de glamorosas, pero sí son así de “ergonómicas” a las necesidades de hombre: voluptuosas pero sumisas, lujuriosas pero hacendosas, descaradas pero dependientes y lo peor de todo, son eso y mucho más por una única y exclusiva razón: les chifla que las sostengan, les encanta saber que tienen sus bolsillos para el maquillaje y los del hombre para comprarlo y están más que dispuestas a hacer lo que sea para sostener ese statu quo, a pesar de estar sexualmente frustradas –las grillas son naturalmente infieles, nunca tienen suficiente –, intelectualmente rebajadas – por más inteligentes que sean jamás pueden representar un reto para sus parejas – y emocionalmente maltratadas –tienen que aguantarse que el hombre viva presumiendo que se lo dan a cualquiera, lo cual es cierto pero a él no le consta, en su propia cara –.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este orden de ideas, las putas siguen siendo putas y las prepago, mozas de traqueto, pero entonces, ¿qué son las grillas teniendo en cuenta que pueden convertirse en las respetables esposas de esos bolsillos que aman? Pues son igualmente putas, porque las prepago al menos son conscientes de que tienen una fecha de caducidad cuando se les caigan las prótesis o ya estén suficientemente “cajetiadas”, las putas y las grillas-esposas, en cambio, no tienen fecha de retiro mientras el (los) hombre (s) sigan produciendo a ritmo exponencial para ellas. Huelga decir que la grilla engendra grillita y que la cadena tiende a infinito mientras estas mujeres no entiendan que solas también pueden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero yo las odio por un motivo mucho más terrenal, mundano, intrascendente: ¡esas perras se quedan con toda la ropa bonita de los almacenes! Y nunca la usan, porque puede que compren jeans, camisas, tenis –lo básico para una feminista trasnochada como yo –, pero ellas no pueden no usar baberos, camiseticas, falditas, chanclitas, pantaloncitos, topcitos, etceterita, etceterita... –todos los diminutivos aplicables a ropa, en directa proporción con el tamaño de la prenda –. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-502379635134196665?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/502379635134196665/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=502379635134196665&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/502379635134196665'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/502379635134196665'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/12/mila-denosta-grillas.html' title='Mila denosta: grillas.'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-110248082325162977</id><published>2010-11-27T11:38:00.002-05:00</published><updated>2010-11-27T11:41:06.371-05:00</updated><title type='text'>Despedida</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Cmj08MI0zYY/TPE0TC_yotI/AAAAAAAAAOQ/QANtllLB2Go/s1600/Despedida.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5544270118096380626" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Cmj08MI0zYY/TPE0TC_yotI/AAAAAAAAAOQ/QANtllLB2Go/s320/Despedida.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;Yulitza no se conforma con que Ferney haya entrado a la sala de embarque, debe verlo partir a como dé lugar, ya bastante trabajo le ha costado convencerlo de que su futuro está en Miami y no en Medellín como para que no tome el avión y aparezca tan campante en su casa un par de horas después con la excusa de que dejó el talco o el desodorante, ya lo ha hecho. Lo hizo cuando le propusieron un trabajo con un sueldo astronómico en Cali, cuando el padrino le dijo que le pagaba la carrera que quisiera si se iba a vivir a Bogotá, cuando le dieron la visa para Estados Unidos y un tío le propuso irse de vacaciones con él. Y no es que Yulitza no lo quiera, por el contrario, le tiene tanto afecto como a Estrellita, su primorosa caniche enana color algodón de azúcar a la que considera una verdadera hija, pero está cansada de tener dos perritos falderos y que uno de ellos esté esperándola siempre en la sala de la casa, en la tienda de la esquina o en el atrio de la iglesia.&lt;br /&gt;Lo observa serena a través del vidrio, con el alivio de quien ve una molestia desvanecerse, y recuerda lo que la bruja le había advertido: hacer un amarre no es como enlazar a un novillo, que uno tiene la cuerda y el otro se limita a dejarse llevar, no, hacer un amarre es echarse una cadena al cuello, con un ser humano como grillete, de por vida. Recuerda que la bruja le preguntó más de una vez si estaba convencida de que eso era lo que quería con Ferney, si en efecto estaba dispuesta a sacrificar, con un encantamiento, el resto de su vida de soltera y la cordura de él. Yulitza estaba convencida de lo que sentía, en esa época estaba enamorada hasta la locura, pero sentía que Ferney no podía dejar de mirarla como “la gordita”, mote sinónimo de amiga, confidente, cómplice y correspondiente antónimo de novia, amante o mujer. Tanto insistió que la bruja creyó intuir amor verdadero en su obstinación y accedió a hacer el brebaje.&lt;br /&gt;Ahora él trata de decirle algo. Con el cristal de por medio y el batiburrillo que forman las voces de las personas que despiden a sus seres queridos, ella no le entiende muy bien, se acerca hasta que su propia mano le cierra el paso. Sí, es un te amo con la misma entonación que tantos deliquios le provocó cuando acababa de darle ese café que lo convirtió en su esclavo y que ahora suena tan manido como una historia de abuela. Lo ve sonreír, a pesar de que ha pasado toda la noche llorando porque no la quiere dejar, le dice que en seis meses va a mandar por ella, que hasta entonces le va a estar mandando la mitad de lo que se gane para que no tenga que salir de casa y pueda hacer lo que más le gusta, ver las novelas de la mañana, arreglarse las uñas o el pelo por la tarde y recibir visita de las amigas por la noche. Ella le cree, sabe que el primer giro no va a tardar más de ocho días y lo va a recibir y a gastar, mientras recupera el trabajo que perdió cuando Ferney agarró a puñetazos al dueño de un almacén de ropa, en el que se desempeñaba como dependienta, sólo porque se despidió de ella con un beso en la mejilla. Tarde supo Yulitza de lo que un “enyerbao” celoso era capaz: con ella podía ser un perrito más pusilánime que Estrellita, con el resto del mundo, una fiera capaz de matar si le tocaban un pelo.&lt;br /&gt;Están llamando para abordar por segunda vez pero Ferney sigue diciéndole cosas desde la sala de embarque. Habla quedo, como si el vidrio no se interpusiera entre ellos, sobre las cosas que espera encontrar en Miami, las dificultades que tendrá que sortear, las montañas de platos que lavará y las toneladas de cebolla que picará antes de encontrar un trabajo como el que tenía en Medellín, de asistente de mecánica automotriz. Dice que no le da miedo, pues cuando se sienta solo tendrá la foto de su gordita para animarlo. Entonces saca la billetera y se la muestra otra vez. Yulitza la mira con algo de congoja, es una foto anterior al café, cuando todavía eran amigos y él tenía una vida propia. En ella hay un Ferney sonriente y una Yulitza enamorada. Ahora lo ve, con esa sonrisa idiota que nunca se le ha borrado desde entonces, y se ve a ella misma como la miserable que la provocó.&lt;br /&gt;Finaliza el abordaje y Ferney sigue ahí. Yulitza le ordena que se suba al avión y él obedece, su sumisión es total. Le ordenaría que la volviera a llamar en seis meses; que si se le ocurría buscara a otra, se casara con ella y tuviera hijos; que tanto mejor si decidía nunca volver a Colombia, pues ella quería estar con otros hombres. Pero entonces se sentiría sola, sin él, como se sentía antes del café.&lt;br /&gt;En el fondo, Yulitza no se arrepiente. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-110248082325162977?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/110248082325162977/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=110248082325162977&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/110248082325162977'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/110248082325162977'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/11/despedida.html' title='Despedida'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Cmj08MI0zYY/TPE0TC_yotI/AAAAAAAAAOQ/QANtllLB2Go/s72-c/Despedida.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-8203912200796702022</id><published>2010-11-12T17:21:00.001-05:00</published><updated>2010-11-12T17:23:11.240-05:00</updated><title type='text'>(I)Lógica Heterosexual</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cuanto más intento comprender a los heterosexuales, más me doy cuenta de que son tan misteriosos como esa cosita que estimula a las féminas y pocos de ellos saben dónde se encuentra. Quien me lee sabe que tampoco es que me haya esforzado mucho: los hombres de mi vida, con excepción de los familiares, son todos homosexuales; los hombres heterosexuales que trato son, todos ellos, tan raros, que no me servirían de punto referencia para entender al común; y los hombres heterosexuales del común con los que he cruzado palabra han sido tan incongruentes que, la verdad, creo que estoy a punto de tirar la toalla y simplemente usar su recurso más manido para con nosotros los homosexuales: “es que ellos son así”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con tres –no muy literarias – anécdotas quisiera dar a entender mi punto. Hace unos cuantos años –muchos, de hecho, porque esto ocurrió en Factory, un antro que en su centésima reencarnación devino puteadero – me encontraba yo de rumba y, por esas cosas de la vida, me fui a los puños con una de esas locas que en la época denominábamos “cuncias” - no sé si así se escriba –. Yo saqué un ojo picho, la marica en cuestión un collar de morados en el cuello sabiamente propinados por mis dedos índice y pulgar de cada mano. Lo cierto es que la semana siguiente, en la Universidad, con la vergüenza del caso, construí la improbable historia de que me había caído el Código Civil en todo el ojo. Para mi sorpresa, los heterosexuales no sólo me creyeron, sino que me recomendaron “cremitas” para echarme y que se me borrara el morado. Por una vez en toda mi vida los sentí legítimamente preocupados por mí. Pero ese no es el cuento, el cuento es que cada uno, por su lado me dijo “¿sabés una cosa Milo?, deberías decir más bien que te agarraste a pelear, es una historia menos vergonzosa de contar”. ¿Perdón?, ¿en su heterosexual lógica es más honroso ser un patán que ser torpe? Y uno predicando la cacareada “cultura de la no violencia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Dr. R es tal vez el único hombre del lado de allá al que le tengo genuina estima, más allá de su nivel intelectual –del que me declaro fanático irredento –, su sentido del humor y su atractivo físico –no para todos los gustos, y tal vez no para el mío, pero que lo tiene, lo tiene –. El Dr. R tiene una especie de raro &lt;em&gt;affaire&lt;/em&gt; con la Dra. A, salen desde que les tocó fungir como chaperones en un viaje con sabor a pisco y a pesar de que oficialmente no existe nada, uno sabe que ahí se maneja una interesantísima relación que podría durar años y años en virtud de un misterioso nexo intelectual que los hace cómplices de más de una manera. Empero, no todo es color de rosa en esta relación. El Dr. R tiene sus dudas, porque me lo dijo sin rodeos, “la Dra. A es demasiado chimba” –término que usamos en este sector del país para decir que alguien tiene un atractivo físico más que notable –. En forma simple, el Dr. R cree que la Dra. A le quedaba grande porque no sabía qué hacer con una mujer como ella. A lo Biby Gaitán “mucha mujer para ti”. O sea, está bien, si el Dr. R tiene problemas de estima, nada qué hacer, que los solucione primero y luego intente enamorarse, es como el orden más lógico de las cosas. Pero azararse por el atractivo físico de la mujer con la que está, en lugar de regodearse en ella, es algo que escapa de toda lógica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jagui no presenta a sus novias-amiguitas-tinieblas en la casa, no lo hace porque su papá, hombre heterosexual a carta cabal y por ende gallinazo empedernido, siempre las mira de una forma particularmente vergonzosa para su hijo y las sujetas en cuestión. La última vez fue en casa de una tía de Jagui. Llegó con la que se supone será la madre de sus hijos durante los próximos tres años a una reunión familiar, con la respectiva exhibición de novios y novias florero, y la sentó cerca a su propio núcleo para que la chica se fuera familiarizando con el entorno que él mismo le quería procurar. Desde ese preciso instante, el suegro quedó con los ojos pegados de la repisa de la muchacha –que bastante generosa sí que la tenía – y a pesar de que ella se mostrara cortés y procurara hacer caso omiso de la, por decir lo menos, indecorosa mirada, la incomodidad era tal en el ambiente que uno de los tíos de Jagui tuvo que intervenir y decirle a su hermano “respete a la novia de su hijo”. Ahora, ¿por qué el hermano y no el hijo?, ¿por qué un tercero y no el directamente implicado?, ¿será que la intención de Jagui se resumía en exhibirle a su papá el &lt;em&gt;piece of ass&lt;/em&gt; que se había conseguido?, porque en ese caso, la pelada está montada, como decimos aquí, en la hp, ¿un suegro acosador y un novio incapaz de pararlo? Y tampoco estoy por la de orquestar un parricidio, pero tampoco por la de no ponerle las cosas en su sitio al papá, por más papá que sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé… nadie dijo que los seres humanos no fuéramos complejos, pero si la mayoría que se supone “normal” está tan llena de especificidades, no me quiero imaginar cómo serán las especificidades de las otras minorías. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-8203912200796702022?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/8203912200796702022/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=8203912200796702022&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/8203912200796702022'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/8203912200796702022'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/11/ilogica-heterosexual.html' title='(I)Lógica Heterosexual'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-3943151932487754740</id><published>2010-11-08T20:03:00.003-05:00</published><updated>2010-11-08T20:07:45.538-05:00</updated><title type='text'>Who won?</title><content type='html'>&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/VRZQCdYqNoY?fs=1&amp;amp;hl=en_US"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/VRZQCdYqNoY?fs=1&amp;amp;hl=en_US" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I don’t wanna talk&lt;br /&gt;About the things we’ve gone through&lt;br /&gt;Though it’s hurting me&lt;br /&gt;Now it’s history&lt;br /&gt;I’ve played all my cards&lt;br /&gt;And that’s what you’ve done too&lt;br /&gt;Nothing more to say&lt;br /&gt;No more ace to play&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The winner takes it all&lt;br /&gt;The loser standing small&lt;br /&gt;Beside the victory&lt;br /&gt;That’s her destiny&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I was in your arms&lt;br /&gt;Thinking I belonged there&lt;br /&gt;I figured it made sense&lt;br /&gt;Building me a fence&lt;br /&gt;Building me a home&lt;br /&gt;Thinking I’d be strong there&lt;br /&gt;But I was a fool&lt;br /&gt;Playing by the rules&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The gods may throw a dice&lt;br /&gt;Their minds as cold as ice&lt;br /&gt;And someone way down here&lt;br /&gt;Loses someone dear&lt;br /&gt;The winner takes it all&lt;br /&gt;The loser has to fall&lt;br /&gt;It’s simple and it’s plain&lt;br /&gt;Why should I complain.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...)&lt;br /&gt;Somewhere deep inside&lt;br /&gt;You must know I miss you&lt;br /&gt;But what can I say&lt;br /&gt;Rules must be obeyed&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The judges will decide&lt;br /&gt;The likes of me abide&lt;br /&gt;Spectators of the show&lt;br /&gt;Always staying low&lt;br /&gt;The game is on again&lt;br /&gt;A lover or a friend&lt;br /&gt;A big thing or a small&lt;br /&gt;The winner takes it all&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I don’t wanna talk&lt;br /&gt;If it makes you feel sad&lt;br /&gt;And I understand&lt;br /&gt;You’ve come to shake my hand&lt;br /&gt;I apologize&lt;br /&gt;If it makes you feel bad&lt;br /&gt;Seeing me so tense&lt;br /&gt;No self-confidence&lt;br /&gt;But you see&lt;br /&gt;The winner takes it all&lt;br /&gt;The winner takes it all......&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-3943151932487754740?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/3943151932487754740/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=3943151932487754740&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/3943151932487754740'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/3943151932487754740'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/11/i-dont-wanna-talk-about-things-weve.html' title='Who won?'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-7149680285064770600</id><published>2010-10-28T20:12:00.003-05:00</published><updated>2010-10-28T21:27:35.329-05:00</updated><title type='text'>Sorbiendo juventudes</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Quienes saben de ocultismo, mezclado con cuentos bíblicos, le llaman súcubo a un demonio de sexo femenino que toma a los hombres y les sorbe la vida lentamente hasta que los mata, los deja en la ruina o ambas. Los literatos tienen una figura similar, la denominan &lt;em&gt;femme fatale&lt;/em&gt; y es esa mujer que usa su belleza y sensualidad para manipular al hombre y conducirlo a su perdición. Los trabajadores de grandes compañías también tienen su villana, que por lo regular es la secretaria de presidencia y puede acabar con la vida, honra y reputación de cualquier hombre, mujer o cosa que esté más allá de su escritorio y no la consienta como "se merece".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, conforme el camino hacia los treinta años se va convirtiendo en recta final, me voy dando cuenta de que en este mundillo que nos tocó vivir, también tenemos una especie de súcubo, femme fatale o secretaria de presidencia, un personaje que echa mano de cualquier tipo de artimaña para salirse con la suya, un tipo de loca a la que nada le cuesta acabar matrimonios / noviazgos a punta lengua o fingida preocupación, un seudohombre que, aunque en apariencia es el mejor amigo que todos los demás pueden tener, por detrás es más mortífero que la áspid que mató a Cleopatra, un marica, en fin, que nadie quiere tener de enemigo pero que da pánico tener de amigo. Estoy hablando, por supuesto, del cuarentón-sorbe-juventudes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empecemos por el principio, el cuarentón-sorbe-juventudes -en adelante csj -, todo hay que decirlo, no tiene la culpa de conservarse, por fuera, tan bien. Es ese ejemplar de cuarenta y tantos a los que la gente no le pone más de veintiocho y no sólo luce joven sino que se ayuda, gimnasio, cremas para la cara, batidos de proteína, poco alcohol, poca grasa y mucho sexo complementan su estilo de vida en aras de mantener su lozanía, rara vez se ve un csj que necesite bótox, lipo o colágeno: gracias una disciplina rayana en la obsesión o en la ascética de un santo lograron trascender la ley de la gravedad después de los veinticinco años. Sin embargo, y aquí es donde empieza su ascendiente demoníaca, de la misma manera que pudieron detener la edad en sus cuerpos, se las arreglaron para que sus contemporáneos se convirtieran en alimañas de asilo mientras ellos mutaban en el macho alfa de una jauría de lobeznos en perpetuo estado de celo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que el csj no puede relacionarse con gente de su edad, su dios lo libre, el csj necesariamente tiene que estar entre gente joven para sentirse bien, alimentar el ego, estar en onda, hacerse el pajazo mental de que no nació en el tercer cuarto del siglo pasado y que no luce como un payaso vistiéndose con los mismos modelitos de un adolescente que acaba de entrar a la universidad. El lector preguntará entonces por qué es esto demoníaco, si cada cuál verá con quién se relaciona. Yo discreparía en el sentido de que, como decía mi abuela, "el amor es ciego pero los vecinos no" -en otras palabras un cuarentón rodeado de sardinitos se ve francamente ridículo -, pero al mismo tiempo aceptaría que a cualquier edad, antes de los veinticinco, uno prefiere tener amigos de su edad o mayores siempre que tenga algo en común con ellos. Empero, no es eso de lo que estamos hablando aquí, porque el csj no tiene las mismas inquietudes que los lobeznos de su manada, de hecho, los lobeznos lo aceptan y entronizan justamente porque no las tiene y aceptan sus consejos, observaciones y amistosas sugerencias a pie juntillas por eso mismo. Todo estaría muy bien, si no fuera porque el csj lejos de ser un confidente desinteresado, usa toda esta información en su propio beneficio y es así como los lobeznos pasan de ser futuros lobos - o lobas, dependiendo de la predisposición social -, a ser las cabritas listas para meterse en las fauces de ese lobo -o loba - que nunca deja de ser el csj, no en vano él ya ha vivido el óctuple de las cosas que han vivido ellos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero esa, por supuesto, es la menuda. El csj no tiene mayores escrúpulos para embarrarles su camino hacia una relación, con la disculpa de que el sujeto no les conviene; tampoco tiene reparo en exhibir a su manada como si fueran todos sus trofeos de caza, con el consecuente estatus social que eso le genera, ni se mide cuando se trata de adoptar a alguno o algunos como &lt;em&gt;affaire&lt;/em&gt; permanente, con la consecuente predeterminación a ser, por tiempo indefinido, plato de segunda mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El blogger tampoco está por la de decir que los pobres mocitos que acompañan al csj son todos unas inocentes criaturas, víctimas de la vileza de un cuarentón sin vida más allá de las puertas de su casa. De hecho, si un jovencito anda detrás de un cuarentón, por lo regular es porque desde allí tiene mayor acceso a su billetera pero lo que sí resulta lamentable es que esa encamada le salga más cara al que recibe el pago que al que lo da, porque una cosa es ser el amante del ratico y otra muy distinta convertirse la crema más costosa de &lt;em&gt;necessaire&lt;/em&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-7149680285064770600?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/7149680285064770600/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=7149680285064770600&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/7149680285064770600'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/7149680285064770600'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/10/sorbiendo-juventudes.html' title='Sorbiendo juventudes'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-6102985568108321564</id><published>2010-10-07T07:51:00.003-05:00</published><updated>2010-10-07T08:28:37.692-05:00</updated><title type='text'>Al pan, pan.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Cmj08MI0zYY/TK3Cmcij3gI/AAAAAAAAAOI/ZPBXtLG1SaI/s1600/225705.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 180px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5525286283605433858" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Cmj08MI0zYY/TK3Cmcij3gI/AAAAAAAAAOI/ZPBXtLG1SaI/s320/225705.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;De mis gustos literarios, aparte de ser muy raros -pocas personas, creo yo, pueden decir que leen a Danielle Steele y al mismo tiempo a Roberto Bolaño - sólo tengo clara una cosa: le doy a todas las vedettes latinoamericanas el reconocimiento que merecen, pero prefiero no leerlas. Es por eso que evito a nombres tan grandes como Grabriel García Márquez, Octavio Paz y Carlos Fuentes. En este orden de ideas, también les tengo algo de ojeriza a los escritores ganadores del premio Nobel, perdiéndome con seguridad de lecturas muy interesantes. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo que no puedo dejar de reconocer es que la Academia Sueca tenía una deuda enorme con América Latina y era el Nobel para Mario Vargas Llosa, no sólo por tener una carrera de más de cincuenta años, con obras de tan impecable manufactura como &lt;em&gt;La ciudad y los perros, Pantaleón y las visitadoras &lt;/em&gt;o &lt;em&gt;La fiesta del chivo,&lt;/em&gt; sino porque es tal vez el único de todos los escritores latinoamericanos vivos que ha recibido la suficiente cantidad de premios literarios -todos prestigiosos - como para evidenciar que si no le daban el más grande de todos, no era precisamente por la calidad de su obra (como ocurrió con Jorge Luís Borges, que nunca se lo dieron por sus posiciones políticas).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Desde esta humilde esquina virtual, no puedo más que alegrarme por el maestro peruano, que no necesita el reconocimiento que el Nobel le procurará para ratificarse como uno de los mejores pero que, sin lugar a dudas, hará que muchísimos más lectores sepan que lo es.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;La imagen fue tomada de el Diario el Comercio Perú -elcomercio.pe- &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-6102985568108321564?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/6102985568108321564/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=6102985568108321564&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/6102985568108321564'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/6102985568108321564'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/10/al-pan-pan.html' title='Al pan, pan.'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Cmj08MI0zYY/TK3Cmcij3gI/AAAAAAAAAOI/ZPBXtLG1SaI/s72-c/225705.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-9117915193696311495</id><published>2010-09-27T12:27:00.002-05:00</published><updated>2010-09-27T12:30:28.586-05:00</updated><title type='text'>Gaga - Lauper</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Si alguien quiere llamar a la presente la reflexión más vacía del año, bien puede hacerlo pero el blogger considera que ha dado espacio suficiente a las demás divas como para no hacerlo con esta, que tan atinadamente viene a catalizar los sentimientos de los maricas del mundo que se encuentran en el rango de los 15 a los 45 años de edad, tal como lo hizo su majestad Ciccone por allá en 1983 cuando el reinado de la suprema Supreme acababa de llegar a feliz término. Hablo aquí, por supuesto de madame, doña, signora, donna, Lady Gaga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no es que la sucesión al trono haya empezado, como buen modelo 80 soy un convencido de que el imperio de Louise Veronica la grande se encuentra tan vigente –hoy más que nunca después de finalmente ver el concierto que dio en Buenos Aires en 2008 – en la actualidad que a Gaga la siguen ubicando como aspirante a ocupar su sitial. No obstante, ¿por qué me convence esta sustitución cuando Gaga no es en este momento más grande que Spears cuando era la Britney original?, ¿y dónde quedan Aguilera, Beyoncé, Cyrus, Perry o Kesha? Sí, el lector puede decir que también tienen lo suyo y que Milo está pensando más con el deseo que con la razón, empero, mis votos se van con Gaga porque si del grupo eliminamos lo deliberadamente comercial, o sea, a Spears, Cyrus y Perry y sacamos lo vulgar y desagradable, es decir, a Kesha, nos encontraremos con que las remanentes Aguilera y Beyoncé tienen ya sus condados y ducados muy bien establecidos y por más que los agranden nunca llegarán a ser reinos, ¿por qué?... simple, el mundo pop necesita cantar y las notas de esas mujeres sólo las alcanzan ellas mismas, lo cual abre una brecha con todos nosotros, sus fanáticos. El entendido me dirá “pero Gaga también alcanza notas altas” y yo le preguntaré, “¿cada cuánto las usa?”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedándonos con la reina y su sucesora, ¿qué tienen en común para que se pueda establecer esa línea?, una cosa que las otras tienen en menor proporción: cerebro. Obviamente no se trata tampoco de llamarlas brutas pero poniendo las cosas en un plano objetivo: su alteza madre de Lourdes y la doña necesitan muchos menos asesores para producirse que todas las otras, ¿me consta?, pues por supuesto que no, a duras penas se qué pasa en la vida de mis seres queridos, como complicado saber qué pasa en la de la farándula internacional –expresión de un boleta subido, pero ni modo, es el título del concepto – pero lo intuyo porque es imposible proyectar tanta seguridad en medio de tanta extravagancia si no se ha participado en su proceso creativo o si esta desborda los límites del amor propio. En adición a esto, cabe considerar, y aquí si pienso más con el deseo que con la razón, que con excepción de las otras dos emperatrices (la Sarkisian y la Minogue), ninguna otra de las luminarias que pasan por el imaginario gay en la actualidad se regodean tanto en el mercado “de ambiente” como Madonna y Gaga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno es decir que desde que la reina es judía sefardí o lo que putas represente en su vida la cabala, poco o nada se le ha podido reconocer de esa relación estrecha con el gremio que tuvo cuando era menos… estrecha, a cambio de eso, Gaga con su cuento de los “little monsters” se ha procurado un sitial de honor resistente a los años y a los avatares del éxito, tal como el que tiene la amada Cyndi Lauper, mariscal por antonomasia de las marchas del orgullo gay de Norteamérica. Quepa aquí decir que si Gaga hace mímesis de alguien –por supuesto, mucho más allá – es precisamente de Cyndi, que para el 83 cuando Madonna apenas empezaba a sonar, ya había revolucionado en imagen y en voz lo que el mundo de la música, particularmente en esta fracción que compartimos, tenía como canon para la época. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 238px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5521646486887836562" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Cmj08MI0zYY/TKDUOZI7q5I/AAAAAAAAAOA/w0SarEc740Q/s320/lady-gaga-cindy-lauper-mac-viva-glam-summer-2010.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sí, todos me pueden decir que Lauper está perdida de la memoria del mundo hace muchos años y le daría algo de razón, pues finalmente se necesita tener por lo menos mi edad para saber quién es ella, sin embargo, su vida es tan legendaria que no tenemos que la misma Lady Gaga, algo menor, sabe quién es y admira su estilo. La foto que aquí pongo, de cosméticos MAC, sólo da fe de ello y de que no importa si Madonna llega a tener una sucesora, de hecho, lo más seguro es que la reina tenga que morir y deban pasar cincuenta años antes de que haya una igual, lo que importa es la representatividad artística, que tantos procesos en lo social ha apalancado para la comunidad gay –no me canso de recordar el caso de la muerte de Judy Garland como propulsor del movimiento de derechos homosexuales –, sigue ahí y que por más que muchos se empeñen en negarlo, genera cierto sentido de pertenencia a ese mundillo lleno de imperfecciones en el que vivimos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-9117915193696311495?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/9117915193696311495/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=9117915193696311495&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/9117915193696311495'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/9117915193696311495'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/09/gaga-lauper.html' title='Gaga - Lauper'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_Cmj08MI0zYY/TKDUOZI7q5I/AAAAAAAAAOA/w0SarEc740Q/s72-c/lady-gaga-cindy-lauper-mac-viva-glam-summer-2010.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-3395887504462068017</id><published>2010-09-25T18:44:00.005-05:00</published><updated>2010-09-25T18:59:10.223-05:00</updated><title type='text'>Para los que todavía no comprenden la palabra "mañé"</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Cmj08MI0zYY/TJ6JjpNvfuI/AAAAAAAAAN4/vCb6PiAtVCg/s1600/Imagen0040.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 440px; DISPLAY: block; HEIGHT: 311px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5521001438654725858" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Cmj08MI0zYY/TJ6JjpNvfuI/AAAAAAAAAN4/vCb6PiAtVCg/s320/Imagen0040.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Celebremos juntos estos quince años. Requisito: cumplir 15 años en Noviembre de 2010. Podrás asistir con tres acompañantes. Recorrido por las estaciones e instalaciones del Metro. Serenata. Brindis. Sesión fotográfica. Cupos limitados.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Con todo el respeto que la empresa de transporte más importante del país me merece, relacionar quince años con quinceañeras no se le ocurre ni a un estudiante de primer semestre de publicidad. ¿Con qué mañesada irán a salir cuando cumplan veinticinco años?, ¿sacar a pasear la cubertería de plata?.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-3395887504462068017?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/3395887504462068017/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=3395887504462068017&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/3395887504462068017'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/3395887504462068017'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/09/para-los-que-todavia-no-comprenden-la.html' title='Para los que todavía no comprenden la palabra &quot;mañé&quot;'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Cmj08MI0zYY/TJ6JjpNvfuI/AAAAAAAAAN4/vCb6PiAtVCg/s72-c/Imagen0040.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-6373774606509468293</id><published>2010-09-20T08:15:00.010-05:00</published><updated>2010-09-20T13:53:30.844-05:00</updated><title type='text'>Este año fueron cuatro.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_Cmj08MI0zYY/TJemSfbzTlI/AAAAAAAAANY/eFI7Qe1pWes/s1600/04-_POST_LIGHT_PREMIO-2010.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 186px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5519062704971796050" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_Cmj08MI0zYY/TJemSfbzTlI/AAAAAAAAANY/eFI7Qe1pWes/s320/04-_POST_LIGHT_PREMIO-2010.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;Después de una intriga que duró cerca de tres meses, unas encuestas que predecían ganadores distintos cada quince minutos y algunas inconformidades de colegas, El Joker destapó las cartas de sus premios hace ocho días y, para mi sorpresa, me declararon vencedor en varias categorías. Soy enfático en la sorpresa: por un lado, salir airoso en dos años consecutivos es ya todo un suceso; por otro, el lector juicioso sabrá que dediqué gran parte de lo escrito el año pasado a "Protégeme" y por ende me arriesgaba a no clasificar en categorías en tan disímiles como "Post Light" o "Post Cómico" -o incluso, como el año pasado, a "Post Viagra" -, de ahí que me haya sorprendido sobremanera que "Abogadj" y "Hambre de Hombre" hubieran pasado tan difícil tamiz, particularmente porque yo los hubiera postulado en categorías distintas y no es por darme postín o porque me parezca infame no haber ganado en otros ámbitos, es solamente porque la hermenéutica que hago de mí mismo, no me permite ubicarlos allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora, esto no quiere decir que no agradezca la consideración, las felicitaciones y sobre todas las&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_Cmj08MI0zYY/TJemr-q4UzI/AAAAAAAAANg/RhlmW7p4KGg/s1600/04-_POST_LIGHT_PREMIO-2010.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 186px; FLOAT: right; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5519063142853268274" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Cmj08MI0zYY/TJemr-q4UzI/AAAAAAAAANg/RhlmW7p4KGg/s320/04-_POST_LIGHT_PREMIO-2010.JPG" /&gt;&lt;/a&gt; cosas, la fidelidad de quienes se tomaron la molestia de votar: en el último año la cantidad de comentarios ha disminuido dramáticamente en cada post -aunque como he dicho antes, cuando abrí el blog no lo hice por el contador de los mismos -, pero la contracara de esto es que la cantidad de visitas ha subido exponencialmente; sin embargo, hay un punto claro y es que, como las presentadoras de los premios dijeron "hay una nueva realidad en la blogósfera" y sería absurdo darle la espalda. Esa nueva realidad, por supuesto, marca cierta tendencia a pensar que mis premios -o bueno, al menos los dos enunciados hasta este momento - no fueron obtenidos en franca lid. No me detendré sobre este punto, lo que sí debo establecer aquí es que si alguno de los lectores comunes o de los detractores piensa que los recibí gratis, por la gestión de un comité de aplausos o por los lazos de evidente amistad que me unen a El Joker, lo invito a verificar todo el acervo documental de los premios -que se que el organizador siempre lo guarda - y acuse con base en él. No obstante, en gracia de discusión, ¿si El Joker organizara estos premios para premiarme a mi, no sería lo más lógico que yo organizara unos para premiarlo a él?, sensatez señores... no se nos va la vida escribiendo, o bueno, al menos a mi no se me va, no se nos debe ir en algo que tiene fines netamente lúdicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_Cmj08MI0zYY/TJenDsfDqeI/AAAAAAAAANo/evZWFdwesU4/s1600/10-_MEJOR_SAGA_PREMIO-2010.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 186px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5519063550288701922" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_Cmj08MI0zYY/TJenDsfDqeI/AAAAAAAAANo/evZWFdwesU4/s320/10-_MEJOR_SAGA_PREMIO-2010.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La historia con "Protégeme" es bien distinta, o al menos yo así quisiera entenderlo -claro, el que acusa sin fundamento dirá lo mismo pero como he dicho, yo me limito a recibir - pues aquí en verdad se trató de una propuesta distinta, más allá de lo que la escritura de blogs propone y fue apostarle a escribir una novela por entregas. Que haya logrado o no llegar hasta el concepto puro de novela, pues estará en manos un literato determinarlo, empero, el trabajo hecho durante cuarenta y cuatro capítulos, en algunos casos estimulado sólo por no quedar mal con los lectores, demarcó, en mi concepto, la posibilidad de comunicarme de otra manera con ellos... es muy posible que no sea esa manera íntima y visceral que he manejado desde que empezaron a leerme, pero al menos se les ofrece la posibilidad de &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_Cmj08MI0zYY/TJeqVwdQ2nI/AAAAAAAAANw/vtAM3EBYgAo/s1600/12-_MEJOR_IDEA_CREATIVA_PREMIO-2010.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 186px; FLOAT: right; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5519067159127448178" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_Cmj08MI0zYY/TJeqVwdQ2nI/AAAAAAAAANw/vtAM3EBYgAo/s320/12-_MEJOR_IDEA_CREATIVA_PREMIO-2010.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;escuchar la misma voz con una entonación distina y eso ya de hecho hace meritorio, en mi concepto, el escrito. En algún momento los lectores se empezaron a cansar, incluso algunos exigieron -y debo decir, en términos poco cordiales, como si el blogger tuviera algún tipo de obligación con ellos - que acabara de una vez, pero el momento de acabar "Protégeme" era el que la misma historia decidiera pues para empezar hubiera sido, por decir lo menos, literariamente irresponsable, después de cuarenta y tres capítulos, decir que la muerte de Vicente fue un vulgar arrollamiento. Lo que sí debo reconocer es que en varios momentos, recaí en algo que he criticado bastante desde que soy blogger y es en la extensión absurda de varios capítulos, de hecho, el final fácilmente se podía hacer en cuatro o cinco entregas y de todas maneras quedar bien, pero fue imposible acortar fragmentos: todos aquellos que en su vida han escrito -cualquier cosa, así sea un texto académico - se darán cuenta de que no hay nada más difícil que resumirse a sí mismo y más todavía cuando la idea apenas se está gestando. De todas maneras, es al menos alentador saber que hubo eco de esta forma de escribir y con esto me refiero más a escribir ficción, que es lo que como bloggers hacemos más bien poco, que al hecho de escribir por entregas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como en su momento lo dije, no me queda más que agradecer, el año pasado, con todos sus bemoles, trajo a toda esta blogósfera unos trances de creatividad bastante interesantes, lo cual se evidencia en los premios de este año. Mis más sinceras felicitaciones a los demás ganadores, aunque, y puede sonar a cliché, todos ganamos en la medida en que escribir nos hace libres.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un abrazote para todos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-6373774606509468293?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/6373774606509468293/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=6373774606509468293&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/6373774606509468293'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/6373774606509468293'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/09/este-ano-fueron-cuatro.html' title='Este año fueron cuatro.'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Cmj08MI0zYY/TJemSfbzTlI/AAAAAAAAANY/eFI7Qe1pWes/s72-c/04-_POST_LIGHT_PREMIO-2010.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-7336864001286580765</id><published>2010-09-13T11:56:00.001-05:00</published><updated>2010-09-13T11:56:00.345-05:00</updated><title type='text'>Mr. Bruno Star</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Las preguntas más raras se producen, sin lugar a dudas, en los momentos menos esperados. Es como la que me hizo el Sr. Lévez hace unos días, “¿tu qué pensarías si yo te dijera que me voy a dedicar a la pornografía?”. Aunque la pregunta no estaba fuera de contexto –por algún motivo estábamos hablando de ello –, me quedé sin palabras. En principio le dije que dependía, pero cuando él se apresuró a aventurar la respuesta de “¿dependería de cuánta participación te diera en el producido?”, me arrepentí y debí pensarlo un poco antes de empezar a mover la lengua otra vez. Si el Sr. Lévez fuera un cualquiera, yo por supuesto le daría cualquier respuesta o lo que es lo mismo, le diría “lo que sea que te haga feliz, por mi está bien”, pero como el Sr. Lévez es el señor de esta esquina, la reflexión tenía que ser de un calado más hondo, como cuando el frío bogotano llega hasta lo huesos o el olor del Río Medellín produce náuseas. Enfrentaba prejuicios con gustos, principios con declaraciones y sobre todo, ponía al descubierto lo porosos que pueden llegar a ser los llamados límites de la fidelidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debí empezar por una analogía que en el momento resultaba impropia, pero no se me ocurrió otra para hacerlo: para mi la prostitución es un trabajo como cualquier otro, razón por la cual, de entrada no me parecía tan complicado aceptar que alguien se dedicara a tener sexo por dinero y, desde que tengo un gusto moderado por la pornografía (la disfruto cuando la veo, pero no siento tener una cita con ella todas las noches), pues no encontraba muchos inconvenientes. A esto agregué que si las cosas se quedaban en el plano netamente laboral, no tendría razón para enojarme, tendría a un promiscuo –recordando que en Palacé con Colombia la carga moral de esa palabra está vetada – declarado conmigo, pero al menos sabría con quién se estaría acostando en lugar de dudar cuando decidiera no contestar el celular en mi presencia o no darme muchas razones respecto de alguien con quien se encontrara en la calle. Una ventaja más sería, por supuesto, que a menos que cayera en manos de un productor del canal Kamasutra o un fotógrafo de la revista Hard Balls, el producido sería muy interesante lo cual le procuraría a él –y de carambola a mí –, al menos, la posibilidad de hacer ese viaje a Coyoacán que tanto quiere hacer. En este punto nos detuvimos e iniciamos un minucioso estudio sobré qué productora sería la más adecuada para sus películas. “Para Bel Ami tienes 60 años”, fue lo primero que le dije… luego supuse que casaría bien en Falcon o en Randy Blue. La digresión fue tan larga que olvidamos volver sobre esta cuestión, concluimos en que nuestros nombres como actores porno serían Bruno Star –él – y Sandy Bolívar –yo –. Quienes no saben cómo llegamos hasta ellos, ahí les queda de tarea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, llegados hasta el punto en el que en su agenda se encuentre “culiar con Chris Rockway” en la mañana y “recibir una mamada de Cru Jones” en la tarde, yo empiezo a recular y a dejar el liberalismo que –creo – me ha caracterizado desde que tengo uso de razón. Para mi propia sorpresa, no lo hago por celos, ni siquiera lo haría porque “lo mío” fuera tan… “de otros” –porque lo mío seguirá siendo mío mientras dentro de su corazón sólo more yo –, lo haría por el punto de la distribución, no me halaga nada, nada, la idea de que mil locas, entre ellas mis amigos, sus amigos, los amigos de sus amigos y otra recua de pornómanos tengan argumentos para decirme “ve Milo, poné a Lévez a dieta que en ‘Caníbales y blancos’, hizo de presa con gordo”, o “¿y eso es lo que te entra a vos?, con razón estás caminando tan raro desde que estás con Lévez” mejor aún, “¿no dejarías a Lévez hacer una función privada para su club de fans?”, sin olvidar, “Lévez no es buen pasivo, de hecho es tan mal pasivo como Leo Gamiani”. En otras palabras, aunque él tuviera –que no me parece que lo tenga – un concepto más elaborado de intimidad, que en absoluto tuviera que ver con desnudez y con estar exhibiendo desempeño sexual, esa parte de él que sólo sus hipotéticos coestelares y yo conoceríamos, se envilecería de tal manera que me resultaría casi imposible amarla y no lo digo porque otros la toquen o fantaseen con ella, esa es una decisión de cada cual, lo digo porque no estaría dispuesto a que me retumbe el eco de mil voces diciéndome cómo es mi Sr. en la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, si él decide hacerlo, ahí estaré yo por tiempo indefinido llevándole agüita cuando tengan que hacer cambio de escenografía o sirviéndole de fluffer si el estudio no le proporciona uno.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-7336864001286580765?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/7336864001286580765/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=7336864001286580765&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/7336864001286580765'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/7336864001286580765'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/09/mr-bruno-star.html' title='Mr. Bruno Star'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-9167981516645779552</id><published>2010-09-06T11:56:00.000-05:00</published><updated>2010-09-06T11:56:00.649-05:00</updated><title type='text'>Vintage: Hermosa Neurosis</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Publicado originalmente el 12 de octubre de 2006.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Cuando comencé a trasegar por este mundo plagado de gente sensible de gustos mundanos, gente frívola de modos vulgares, gente ordinaria de amplia capacidad intelectual, gente inteligente de pedantería suma, gente fantoche de vestir cuestionable y gente elegante sin una pizca de afecto en su interior, mi primera gran pregunta fe de dónde habían sacado todos tanta neurosis. Para mi sorpresa, necesité poco para vincularme a mi manera con esta curiosa condición mental, sin pedirlo mas sin vacilación alguna, me fui convirtiendo lentamente en un neurótico más dentro de la indiscutible mescolanza de neuróticos que pude encontrar en nuestra pequeña comunidad. Lo presentía desde antes de meterme de cabeza en este cuento, lo veía venir desde antes de salir del closet, ser gay no podía resumirse en acostarse con otro hombre simplemente porque la sexualidad, siendo una parte inescindible de un ser humano, no deja de ser esto: una parte. Tenía que haber algo más, algo directamente relacionado con la predisposición a la locura, a la aceptación de estados psíquicos normalmente tenidos por poco sanos, a la creatividad con un trasfondo doloroso. Aún me pregunto cuál es el quid de este asunto, pero a la fecha he logrado definir cuatro personalidades básicas, especies derivadas del género “mal genio” que me han ayudado en esta búsqueda. Este post pretende hacer un relato de esas personalidades que sin lugar a dudas el lector ha conocido o reconocido en sí mismo en alguna oportunidad y cuya vacilación en reconocer no constituye más que un indicio grave de negación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de comenzar quisiera hacer claridad en que para llegar a las conclusiones que expreso a continuación he tenido que crear tres neologismos derivados de las expresiones “show”, “dramma queen” y “performance” buscando una radicar exposición del concepto. Las palabras que definen estas personalidades se convirtieron en elementos de uso común en el argot de mi grupo de amigos, sea esta la oportunidad para reclamar mi autoría sobre las mismas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Showsera.&lt;br /&gt;Se refiere a la loca a la que le encanta hacer escenas en privado. Normalmente se relaciona con la disposición que esta tiene para sulfurarse por cualquier nimiedad y armar por ella un literal “mierdero”. Es imprescindible que el show vaya dirigido hacia otra persona y que en su desarrollo se agiten vigorosamente las manos, se alce la voz y se pretenda demostrar una masculinidad que no se tiene. Es también importante recordar que no todo show puede ser una escena de celos –aunque sea el más común –, se estila mucho también que se dé a raíz de que la persona a la que se le arma haya decidido abandonar la rumba temprano, lanzado una crítica punzante o hecho un cuestionamiento que logró derribar dos o tres hileras del muro de arribismo que la loca ha construido en torno a sí misma. La showsera es, además, experta en dar ultimátums, exigir cambios y pedir cosas –encabezan la lista: tiempo, espacio y “aire” –, sin que en momento alguno se atreva a reconocer que se ha equivocado, que ha perdido la paciencia o que sus reclamos son injustos. El show sólo concluye cuando ella ha decidido concluirlo, pero puede prolongarse por días, meses y hasta años sino se la sabe parar en seco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Performática.&lt;br /&gt;Es una showsera con necesidad de público, pero la ubicamos en una categoría aparte porque tiene manifestaciones completamente propias que la alejan bastante de su estado primigenio. La loca performática es aquella que no se contenta con hacer reclamos, gritar y hacer un berrinche cuando otra persona no se ha plegado a sus vicisitudes, tiene una innata necesidad de llamar la atención, de atraer las miradas de otras personas, de llegar en muchos casos a solicitar la intervención de terceros en su acto para hacerlo más creíble. Sus rasgos más característicos son: el histrionismo con el que gesticula cada una de las palabras que le espeta a su público, los clichés de novela mexicana que deja entrever en cada una de sus frases y las trilladas expresiones con las que publicita su performance para que atraiga la opinión de terceros. Se es más performática mientras más gente se vincula a la presentación de modo que esta no se dirija exclusivamente hacia una persona sino que de un solo discurso se pueda recriminar a varias más. Los adornos más usados por este tipo de locas son, por un lado, la autocompasión –es que yo comprendo que no se he sido un buen amigo, es que no merezco todo el afecto que me das, es que yo se que es mi culpa que estés enojado –, y por otro el halago condescendiente –tu eres mucho más inteligente que yo, tu puedes hacer lo que quieras porque tienes un mejor trabajo, tu eres la mata de la popularidad –, logrando así presentarse ante el público como el tierno cachorro que sólo busca un poco de amor y una pizca de comprensión para sentirse mejor en el mundo, es la rastrera estrategia del que quiere poner a la audiencia de su parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Drammaqueenista.&lt;br /&gt;Si algo se puede convertir en una tragedia, son estas locas las que escriben el final. No sé si llamarlas adictas al pesimismos o eternas perdedoras. Es el tipo de loca maníaco depresiva que sólo precisa que algo no le sea dicho en los exactos términos en que lo precisa para que sienta que la están echando, que se están cansando de ella y/o que no puede hacer parte de un grupo determinado de personas. Cualquier pelea las abate hasta niveles casi suicidas, cualquier decisión las deja contra la lona, cualquier diferencia de opiniones la toman como un problema personal, luego nada puede contentarlas y a raíz de un pequeño inconveniente comienzan a albergar rencores que, con un poco de insistencia, las pueden acompañar hasta la tumba. La drammaqueenista es la clase de loca a la que todo le sale mal sólo porque ella misma se echa sal antes de comenzar cualquier tarea, se niega cualquier posibilidad de éxito, los obstáculos le parecen más difíciles de lo que realmente son y al primer bache abandonan el camino. Esto no sólo se aplica a su vida sentimental –de ahí su diferencia con las dos anteriores que son seres elementalmente emotivos –, se aplica a su vida profesional, familiar y hasta social porque las peleas en una farra las llevan a cuestionar cada una de sus actitudes de vida. Son personas de pasiones contradictorias, aman visceralmente y odian con la misma pasión, y en cualquier caso son felices diciendo una y otra vez a quién aman, de quién se sienten distantes y a quién odian. Sus sentimientos son de dominio público, no les avergüenza desnudar su alma ante nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Histerectómica.&lt;br /&gt;No tiene nada que ver con histerectomía –claridad que el corrector de ortografía me impone hacer –. Es simplemente una forma de feminizar –como todos sabemos hacerlo – la condición de aquellos de nuestros conocidos propensos a “reventar sin mecha”. La loca histerectómica es aquella a la que de un momento a otro le entra el ataque por cualquier cosa, por lo que le salió mal, por lo que le salió caro, por lo que le salió decadente, por lo que le resultó extenuante. Es la loca que se va de la rumba sin dar razones; es la que se puso de mal genio, estiró trompa media noche y al finalizar la velada está contenta sin que nadie se hubiera dado cuenta de nada; es la que se estresa si tiene que pensar mucho para algo, pero también se estresa si le presionan una respuesta; es la que pasa malos ratos cuando sale de compras y no encuentra nada que le guste; es la que siente el trabajo más pesado que las demás y se queja hasta cansarse de ello. Para las histerectómicas la condición pasivo-agresivo no existe, cuando se enervan explotan para ellas mismas o para con la persona que precisen sin llegar a hacer show porque tratándose de su vida privada suelen ser más reservadas y dirigidas al diálogo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobraría decir que existen personas que reúnen las cuatro características y que en ese caso nos podríamos referir a ellas como las “Hiroshima”, porque cualquier cosita que medio les pase puede traer consigo una catástrofe de proporciones dantescas. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-9167981516645779552?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/9167981516645779552/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=9167981516645779552&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/9167981516645779552'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/9167981516645779552'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/09/vintage-hermosa-neurosis.html' title='Vintage: Hermosa Neurosis'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-1389470636724281906</id><published>2010-08-30T11:56:00.000-05:00</published><updated>2010-08-30T11:57:48.146-05:00</updated><title type='text'>Marica recorrido por la vagina</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Toda reunión social tiene sus momentos. El saludo, cuando la gente apenas está llegando y se quiere poner al tanto de la vida de los asistentes así los haya visto por última vez tres días antes. El calentamiento, después de los saludos iniciales se presenta un silencio extraño, ya no hay de qué más hablar porque el protocolo no da para las banalidades y la cortesía impide tocar temas espinosos sin un par de tragos de por medio. El romper el hielo, se da cuando alguien tiene el buen tino de seleccionar un tema neutro a toda la concurrencia que permita una interacción somera. Por último está el desenfado, que por lo regular se presenta cuando ya el licor ha empezado a hacer sus efectos y todos tienen opiniones para todo. Pues bien, es en este último punto donde se contextualiza el tema del que me propongo hablar hoy, no sé si a los lectores les ha pasado, pero así como es el reinado a la finca hay un paso obligado en las reuniones de sala de cualquier combo de maricas: la vagina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sí, me van a decir, que gas, que qué horror, qué impresión, qué desagradable sensación… pero es cierto. Después que se han agotado las locas que no están presentes, las que se conocen de fama, las locas famosas que permanecen en el closet, los hombres buenos, los hombres feos que aguantan, los hombres que jamás aguantarían (y, por supuesto, las vergas de los tres grupos), Cyndi, Madonna y Shakira, aparece, como por arte de magia, ese artefacto diseñado para parir que para algunos de nosotros –yo entre ellos – sigue siendo un misterio de la naturaleza, algo así como el veneno en las pieles de las ranas chocoanas o el potencial alimenticio de la leche de las hienas. Por supuesto, la vagina llega a la conversación como a la una de la mañana, pero nunca se va antes de las dos y media, es que literalmente tiene mucha tela para cortar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar, lo más complicado de una vagina es su anatomía. Quienes la conocen dicen que está compuesta como por muchas telas y entretelas que se van descorriendo a medida que la fémina propietaria se decide a ser embestida por hombre, mujer, animal o cosa. Sé que por ahí hay algo que se llama labios y que en el proceso descrito se van como hinchando sin necesidad de inyecciones de colágeno. Tengo entendido que también hay una vaina llamada clítoris que, según dicen, puede llevar a la perdición hasta la más cuerda de las mujeres. Sin embargo, hay una cosa que me resulta bastante complicada de entender y es el famoso mito de los huecos, hay quienes dicen que en el camino sur entre el ombligo y la cadera de una mujer hay tres, otros que cuatro… si no estoy mal, hay uno por el que sale el chichí, otro por el que salen los bebés y otro por el que sale el popó… sobre lo que sí tengo meridiana claridad es que en el caso de las actrices porno, la mujer puede tener siete huecos y se los rellenan todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En segundo lugar se encuentra el manejo coital de ese aparato. Como no tengo amigos heterosexuales que me puedan decir con honestidad cómo se hace para satisfacer a una mujer, debo remitirme a los libros que exponen teorías al respecto, por desgracia nadie (ni Kinsey, ni Masters, ni el Kama-sutra, ni la revista Sueca) me puede decir con claridad cómo llega una mujer al clímax. Hay mediciones, pulsiones y pulsaciones, ritmos, métodos para llegar a… pero salvo el manido cuento de que se le debe hacer sentir segura, amada, sensual y sexual, nadie sabe cómo llega una mujer al orgasmo… por supuesto, a mi me importa un culo porque nunca lo voy a hacer, pero si por esa cosita se han desatado tantas guerras es porque, sin lugar a dudas, es una de las armas más poderosas conocidas por la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, cosa distinta es el camino para llegar al orgasmo. Dicen los que saben, que esa vaina se pone dura y blanda a la vez, húmeda y seca, cerrada y amplia… en pocas palabras, es manifestación directa de la indecisión propia de su portadora, bueno, de sus portadoras en general. Concentrémonos sólo en uno de esos puntos: la vaina se pone húmeda. Anaïs Nin en sus relatos eróticos dice que la vagina huele a mariscos cuando se encuentra así. Yo amo la obra de la autora francesa pero no encuentro, siendo muy honesto, una metáfora más desagradable para decirlo, aunque le de sentido a que en muchos países de Latinoamérica le digan “concha” pues al instante piensa uno en playa, brisa y mar, la ostra –que a decir verdad se parece más a la cosa en cuestión y también se puede considerar un marisco– sale de la concha, se le echa limón y chupadita para adentro. Volviendo al cuento, la vaina se pone húmeda, pero contrario a lo que nos ocurre a la mayoría de los hombres, no se pone húmeda a gotitas, no, eso se moja a chorros como si la dueña tuviera un hidrante ente las piernas, lo cual no estaría mal si fuera agüita, pero lo que sale de ese aparato es baboso como frotarle la pancita a un caracol… creo que esa es la causa inmediata de que las mujeres sean tan aficionadas a comprar sábanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tercer y último lugar está la labor maternal, aquello que hace heroínas a sus portadoras. Esa vaina alberga la subsistencia -o persistencia – de la humanidad, lo cual está muy bien para aquellas personas que creen que el futuro se garantiza por tener mocosos. Sin embargo, pensemos en el camino que lleva a un alumbramiento para padezcamos en carne propia sus efectos. Empieza con un crecimiento exponencial de una zona que es naturalmente pequeña, lo cual es de hecho doloroso. Continúa con unos cambios hormonales que traen consigo vómitos, oscilaciones de ánimo y antojos mezquinos. Y termina con un tortuoso momento en el que, no importando qué tan fetichista haya sido la dueña y qué cosas extrañas se haya puesto entre labio y labio –y no precisamente los de la boca –, precisa una dilatación más allá de las medidas de cualquier metro o regla para que pase la cabeza de un monstruito, entre aullidos desgarradores de su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se han tocado estos tres puntos, la reunión puede desviar su conversación hacia otro lado, pero si alguno de los asistentes no hizo muecas de asco en ningún momento y no es médico, fácilmente puede decirse que tiene esperanzas con el psicólogo. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-1389470636724281906?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/1389470636724281906/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=1389470636724281906&amp;isPopup=true' title='10 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/1389470636724281906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/1389470636724281906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/08/marica-recorrido-por-la-vagina.html' title='Marica recorrido por la vagina'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-2853617143725671373</id><published>2010-08-21T15:50:00.002-05:00</published><updated>2010-08-21T15:56:11.685-05:00</updated><title type='text'>Mila despotrica: Más pobres.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo en la época en la que, a pesar de lo peyorativo del término, era una verdadera “onegera”, fascinada con mi servicio, con la dedicación a los niños, a los desplazados, a las madres cabeza de familia, a los viejitos sin techo, a las adolescentes en situación de riesgo. Me hacía feliz sentir que podía hacer algo bueno por ellos, que si el mundo y su dios no habían sido justos, yo al menos tenía la posibilidad de alegrarles el rato y procurarles un momento de dignidad a esa existencia vergonzante, desde la propia cuna. Cuna… nacimiento… sexo indiscriminado, sí, era una mujer dedicada, “lideresa” –como dicen las feministas trasnochadas –, pero no podía dejar de reconocer que los pobres, todos ellos, lo único que sabían –y aún saben – hacer en la vida era tirar como conejos, parir miseria y tragar como si tuvieran una tenia en el estómago. Alejarme un poco de la pobreza me ha hecho un poco recia a sus lastimeros quejidos y de eso es de lo que quiero hablar hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No planeo, en momento alguno emular “Una modesta proposición” de Johnathan Swift –no me va el canibalismo –, pero sí quiero que reflexionemos juntos respecto de lo que la llamada “pobreza” encarna en este momento. Partamos de una sencilla base: no todos los pobres son pobres, algunos son simplemente “recostados”. Siendo más amplia: una cosa es que un hombre, su mujer y sus seis o siete mocosos sean sacados a bala de sus tierras – en cuyo caso no puedo más que decir que merecen todo el apoyo del Estado y me hago partidaria del cacareado asunto de “justicia y reparación” que tan de moda estuvo un tiempo, pero que ahora a todo el mundo el importa un culo –; o tal vez, aquella familia que cae en desagracia por causa de malos manejos económicos del jefe de hogar y que no puede mendigar porque la dignidad se lo impide; de golpe se me ocurre, aquel hombre o mujer que por cuidar a un pariente enfermo se quedó sin trabajo y progresivamente sin medios de subsistencia. Pero otra cosa es aquel hombre o aquella mujer que se queja de que no tiene un peso con qué comer, o dónde dormir y de todas maneras es feliz trayendo culicagados al mundo como si estos representaran una solución a sus problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pobre que detesto es ese, ese que se hace el pendejo con la planificación familiar, ese que cree que todo embarazo debe concluir en alumbramiento, ese que es feliz teniendo hijos de la misma manera que es feliz abusando física, psicológica, verbal y sexualmente de ellos. Pero ahí no terminan sus hazañas, porque lo siguiente es enseñarles a mendigar o a prestarlos para que alguien más miserable que ellos los use en la misma labor, es así como las calles de todos los países tercermundistas están plagadas de primorosos niños que miran con ojos de ternero degollado, y hasta lloran, para que los transeúntes se compadezcan ellos. Para el lector que pensaba que el pobre hacía algo más, lamento decepcionarlo, porque con que el niño o niña en cuestión enfrente la calle, es suficiente para que aprenda todos los demás oficios que esta tiene para ofrecerle: jíbaro o jíbara, atracador o atracadora, escopolaminero o burundanguera, jalador o jaladora de carros, violador o violadora, apartamentero o apartamentera, sicario o sicaria. Y mientras tanto, el padre, que nunca tuvo más iniciativa, se preguntará en que se equivocó y le echará la culpa al otro progenitor de que el hijo o hija hubiera caído en desgracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Es que somos muy pobres”, si, pobres de espíritu, pobres de iniciativa, porque puede que el dinero no crezca en las ramas de los árboles y que las oportunidades se ofrezcan más a los amigos o a los conocidos que a los más calificados, pero desde que ser mendigo se convirtió en un profesión, ya nadie se interesa siquiera por buscarlas porque eso sí, vender minutos de celular, dulces –en chaza, maleta o bus –, libros o discos piratas; limpiar parabrisas o medirle el aire a las llantas de los vehículos pegándoles con un palo, es mendigar con el mote de “comerciante independiente”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, la pobreza es una situación lamentable, pero es que los pobres no se ayudan. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-2853617143725671373?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/2853617143725671373/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=2853617143725671373&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/2853617143725671373'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/2853617143725671373'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/08/mas-pobres.html' title='Mila despotrica: Más pobres.'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-3859407822247986410</id><published>2010-08-12T12:45:00.002-05:00</published><updated>2010-08-12T13:21:05.572-05:00</updated><title type='text'>Gordita</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cuando alguien utiliza la expresión "ser armó la gorda" me resulta imposible no pensar en Fabiola Posada con ametralladora y bandana de Rambo o en Marbelle con un cinturón de explosivos en los bajos de la torre Colpatria - con el tamaño de su cintura los destrozos llegarían hasta El Dorado -. Sin embargo, cuando alguien habla de "la gorda" o de "mi amiga la gordita" en cualquier contexto, me sobrecojo y pienso como mínimo en una psicópata o en una mujer que por puro resentimiento es capaz de destruirle la vida a alguien más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Delimitemos el sujeto: no voy a hablar de ese amigo al que por mariquiarlo se le llama así o de la novia de alguien a quien cariñosamente le pone unos kilos de más. Voy a hablar de esa mujer obesa, amiga de cualquiera, que todo el mundo dice que es muy chévere y que está sola por una de dos causas: preocuparse demasiado por sus amigos -y por ende descuidarse a sí misma - o no haber encontrado un solo hombre que la ame como se merece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como siempre, no sobra advertir que esto es más o menos "a la que le caiga el guante...", así que, aquellos o aquellas de ustedes que puedan decir que conocen un caso distinto, felicitaciones: o son muy afortunados o la gordita los tiene muy engañados. Este post no es, en momento alguno, una proclama gordofóbica -afortunadamente el suscrito no sufre de eso -, puede interpretarse más bien como una voz de alerta: ojo con la gordita que es como mañosa y tanta "cheveridad" y tanta queridurda no siempre encierran los sentimientos más nobles ni la más encomiable de las lealtades. Un servidor ha sido testigo de primera mano de lo que las gorditas esconden y la verdad es espantoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomemos un primer caso: Armoni. Estudió conmigo en el pregrado, la amiga de todos, confidente inefable, paño de lágrimas, etc. Sólo necesitaba que le dieran la espalda para que sus amigas pasaran, en palabras suyas, a ser las más perras de la facultad; sus amigos en una "manada de maricas sin güevas" y todos los demás compañeros, una "partida de hijueputas chismosos". Caso dos: Maeli. Compañera de especialización, táctica igual, risueña, amigable, comprensiva, pero se demoraba más uno en pararse de la mesa o abandonar un recinto que en estar ella hablando pestes. Tres: Crispul, una mis ex jefes, galardonadísima en su área, más preparada que un yogurth, se vanagloriaba de ser una mujer independientes, sin necesidad de un hombre en su vida... bastó con que la saludara con un beso en la mejilla para que sin motivo alguno, minimizara las distancias entre su cargo y el mío y me diera su celular personal "por si las moscas". Cuatro: Pau, una amiga de Kini. Madre soltera, humilde, sumisa pero "echada para adelante", desesperada buscando trabajo a su llegada a Bogotá, le ofreció sus servicios de administradora para su naciente bufete de abogados. Más tardó en tomar posesión del cargo que en estar malversando en fines personales cada peso que recibía el bufete. Por supuesto, a esta gordita en particular sí que se le armó la gorda porque hasta la fiscalía fueron a conocer sus hazañas. No me extenderé más en ejemplos, creo que he dejado clara la figura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, lo que si ha lugar dejar en claro es qué tienen en común estas mujeres, amén de su descomunal peso, su resentimiento, su propensión al chisme, un amigo marica (o lo que es peor, una amiga 90-60-90): su increíble déficit de vida propia. Son mujeres que se encuentran por encima de lo que en su momento denominé "La Femme sans vie", pues no sólo se han apropiado del modo de vida de su amigo o amiga, sino son tan falsamente conscientes de que la vida no tiene nada más que ofrecerles (por gordas y por ende, feas) que se le tienen que pegar como una rémora al primero que les brinde un poco de atención, pero claro, al asumirse solas y sexualmente insatisfechas (su amigo gay no se va a comer a una mujer bonita, obvio no se las va a comer a ellas; y ni hablar de la amiga) por tiempo indefinido, se amargan y comienzan a sacar esas dotes que las hacen únicas e inconfundibles, la amiga gorda con todas las de la ley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, podríamos establecerle algunas características accesorias para no dejar el personaje a medio perfilar: la gordita es normalmente el ser más manipulador que la raza humana ha parido porque claro, ¿cómo no compadecerla si nadie la quiere?, así las cosas, basta con una lágrima para que el amigo o la amiga vuele a consolarla, a plegarse a sus deseos, a transigir en sus posiciones, y tan consciente es la gordita de su poder que no necesita torcerle un brazo a nadie para que sus deseos sean órdenes. Adicionalmente, como la gordita es tan chévere, conoce a los novios de todos sus amigos y amigas y los trata con el mismo cariño para obtener información y luego cruzarla entre las partes interesadas, porque "sabe lo que más le conviene" a ambas; la situación no sería tan desagradable si de entrada no se supiera que la gordita no lo hace de querida sino justamente para cagarse en todo. Por último, no sobra recordar que la gordita compra "ser tenida en cuenta" al por mayor: cuando se siente apartada, sin mucha atención sobre su rotundo ser, es la primera en armar fiestas en la casa, invitar a alcohol por galones o montar la logística de la ida a una finca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como he dicho antes no es este un post gordofóbico, solamente una invitación a los lectores a que cuando tengan una amiga, prefieran que sea una gorda hijueputa, con carácter, independiente, inflexible, a una hijueputa gorda con dos caras que detrás de sus buenos tratos esconda un resentimiento asesino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He descansado y de paso rendido tributo a mi amiga la Garza.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-3859407822247986410?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/3859407822247986410/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=3859407822247986410&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/3859407822247986410'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/3859407822247986410'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/08/gordita.html' title='Gordita'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-1063247790836999128</id><published>2010-07-27T14:52:00.003-05:00</published><updated>2010-07-27T15:28:46.153-05:00</updated><title type='text'>Familia Adoptiva</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Al Sr. Lévez, por El Hada que me permitió recordar...&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya un par de veces antes había hablado de este tema, sin embargo, creo que nunca le había dado la profundidad que para un servidor reviste. Aprovechando que Palacé con Colombia cumplió cuatro añitos el jueves pasado, y que en ocasiones así, para no ser narcisista uno debe rendirle tributo a alguien distinto a uno mismo, quiero en este post contarles a todos sobre mis primeros años en Medellín, hace una década cuando llegué, en palabras de mi amigo Flakus, "a sentarme al parque Berrío con una gallina amarrada por las patas en una mano, una caja de cartón con la ropa y sendas trenzas que rozaban la cintura de mi falda de chapolera". La imagen, por supuesto, es simplemente alegórica, pero no puedo negar que la alegoría me toca: era un montañerito enfrentándome a la gran ciudad, aunque hubiera nacido en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Chanchi le había conocido hacía unos seis meses, en mis vacaciones de mitad de año de once, en las que decidí que era hora de conocer gente gay. A Flakus y a Choko los había conocido tan solo quince días atrás en una finca en Cartago pletórica de maricas, a la que me fui de porfiado, por simples gestos de buena voluntad que la gente de un chat llamado #gaycolombia había tenido conmigo... ¿gusto por el peligro?, ¿exceso de curiosidad?, la verdad nunca lo sabré, lo único cierto es que fue en esa finca donde por primera vez sentí que existía un lugar para mí en el mundo en el que podía encajar con algo de dignidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegué a Medellín todo era nuevo, diferente, la vida que dejaba atrás con mis papás, llena de soledades y desadaptaciones, se veía ahora en la distancia como el antes desagradable que conducía a un después menos aciago. La primera licencia que me di después de una clase en la Universidad, en la primera o segunda semana, me llevó hasta San Diego, quería comprarme "Believe" de Cher y fue saliendo de la tienda de música que encontré a quienes se convertirían en mi nueva familia. Choko estaba con su novio, Flakus con una exnovia. A Chanchi acabamos por integrarlo después. Pero a partir de ese día no hubo fin de semana o día de semana en que no compartiéramos al menos un tinto en el centro de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A unos meses de cumplir treinta años, no sé si esto haya sido lo mejor o lo peor que me pudo pasar en la vida: por un lado, como buena familia, mis amigos se preocuparon por mi y estuvieron conmigo en los momentos más difíciles de mis años universitarios; por otro lado, como buena familia (y como mis mayores, pues Flakus, el más joven de ellos, es seis años mayor que yo), me impidieron tanto y de tantas maneras equivocarme, que a veces me pregunto si tal vez me faltaron golpes para adquirir verdadero carácter. Lo cierto es que desayunos, almuerzos, cenas, celebraciones de cumpleaños, rumbas, largas jornadas de lágrimas y películas en cine terminaron por marcar lo que para mi se convirtió en la época de mi segunda crianza; bueno y para mi mamá también, porque alguna vez les dijo a Choko y a Flakus que ellos le habían terminado la tarea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me emancipé casi por casualidad cuando Choko se fue a vivir a Canadá y en adelante no encontré más que copias burdas de lo que había sido mi vida en esta familia, sin embargo, no puedo dejar de recordar con algo de nostalgia cómo durante casi seis años tres locas de Medellín me acogieron y me ayudaron a descubrir ese yo que durante la adolescencia no pude encontrar, por mi obsesión con encajar en un mundo en el que nunca lo iba a hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis cuatro años como blogger han sido sólo la expresión de un camino posterior al que viví con esta familia adoptiva, pero no dudo un momento en decir que cada letra tiene algo de ella.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-1063247790836999128?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/1063247790836999128/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=1063247790836999128&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/1063247790836999128'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/1063247790836999128'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/07/familia-adoptiva.html' title='Familia Adoptiva'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-4268368755630698774</id><published>2010-07-13T17:06:00.002-05:00</published><updated>2010-07-13T17:10:18.863-05:00</updated><title type='text'>Eco (u Oportunista de Mierda III)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Eco de lo que dijo la Sra. Maritza y reprodujo el Sr. Merlín... como ando de ecuánime con mis palabras, prefiero que al menos ESTAS las diga alguien más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Carta abierta a Ingrid Betancurt.&lt;br /&gt;Por Maritza Castrillon&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ingrid:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Difícilmente podría encabezar esta carta con un “respetada” o “apreciada”, dado que su condición actual frente a los colombianos no da para tanta diplomacia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien complicado es para una ciudadana normal como yo, digerir sin indigestarse su última gran idea que tiene convulsionada, indignada y asqueada a la opinión pública. Me encantaría realmente poder hablarle de frente y expresarle la profunda antipatía que millones de colombianos estamos sintiendo por usted. Pero gracias a internet, estoy absolutamente segura de que terminará leyéndome, quizá en la intimidad de su habitación o tal vez frente a sus igualmente desvergonzadas madre y hermana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero decirle que no solamente estamos viéndola como el ícono del cinismo y la desfachatez si no también como la prueba fehaciente de que su oportunismo no tiene límites y de que la vergüenza no es una palabra que usted conozca en ningún idioma. Y, una vez más, como en ese febrero de 2.002, usted se equivocó. Si señora, se equivocó de cabo a rabo, porque los colombianos unidos hemos demostrado que no nos arredramos ante ningún tipo de delincuencia. Y usted es una vulgar delincuente oportunista. Más chanchullera terminó siendo que sus captores. Por lo menos con esos terroristas sabemos a qué atenernos, pero no hay nada peor que la condición subterránea de quien aparenta decencia y es solamente un vulgar y desvergonzado ladrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que usted necesite plata es una cosa y otra bien distinta es que quiera arrebatársela al más pendejo. Demandar al Estado colombiano por su secuestro y sus consecuencias es algo que solamente cabe en su cabeza y en la de las dos hienas femeninas que la acolitan. De dónde sacó usted que los impuestos que pagamos los colombianos deben ir a su cuenta bancaria en retribución por su irresponsabilidad y sus ansias de protagonismo? ¿Cómo llegó usted a la conclusión de que la gratitud por un rescate que usted calificó como “perfecto” es traicionando a un país que marchó por usted y lloró de alegría el día en que el Ejército Nacional de Colombia la trajo a la libertad sin haber disparado un solo tiro? Dígale a su mami que es mejor quedar mal que quedar peor y que así quietecitas como estaban en Francia, era mejor. A los colombianos ya se nos estaba olvidando el show de odio y de mentiras que ella montó contra Colombia a causa de su absurda terquedad. También se nos estaba olvidando que fue usted misma quien propició su secuestro, empeñándose en ir a donde las fuerzas de seguridad le advirtieron no ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su afrancesado talante no nos convenció nunca, Ingrid. Usted fue colombiana hasta que le convino y se convirtió en ciudadana francesa para que su familia pudiera denigrar de Colombia y su gobierno hasta el cansancio. No se nos olvida que rajaron de todo el mundo menos de los que la secuestraron. No se nos olvida que agradecieron a Chávez, Correa y Kirchner y lánguidamente a Uribe que fue el promotor de su libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por qué no demanda a su mami por esos genes tan torcidos que le dio? Por qué no demanda a Chávez por no haber intercedido en su favor frente a sus cómplices? ¿Por qué no demanda a Alfonso Cano, Iván Márquez y al Mono Jojoy? ¿Por qué carajos quiere mandarnos la mano al bolsillo de la manera más cínica y grotesca?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sentimiento general de repudio es tal que en este momento desearíamos que usted jamás hubiera sido rescatada, porque si a alguien corresponde indemnizar por el sufrimiento de muchos es a USTED, descarada desagradecida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Francia le comen cuento. Usted se los tramó con “La Rabia en el Corazón”, que es la misma que estamos sintiendo al ver la manera como quiere asaltarnos. Su mamita los convenció de que usted era LA supercandidata presidencial, cuando en realidad su popularidad aquí valía menos que tres centavos. Su familia popularizó su secuestro en Europa poniendo a la comunidad internacional en contra de Colombia como si el Estado la hubiera raptado y callaron tímidamente la rampante verdad de que las FARC eran quienes se la habían trasteado, poniendo en absoluta responsabilidad del gobierno colombiano su libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Calificativos para gentuza como usted hay muchos Ingrid, pero usted es la perfecta bruja arpía, capaz de pasar por encima de quien sea para lograr lo que quiere. Y lo que quiere es platica, de nuestro trabajo. ¡A ver!&lt;br /&gt;A mi me importa un carajo lo que usted haga en Francia. Si la mantiene Sarkozy, si vende un libro o si se levanta un amante millonario. Poca falta le hace usted a Colombia, pero si se viene lanza en ristre a atracarnos, se estrelló contra el mundo otra vez, porque ese robo no lo vamos a permitir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus pretensiones siempre van más allá de lo que la decencia permite, Ingrid. Qué hipocresía tan teatral la de sus declaraciones en el reciente aniversario de su rescate. Qué caradura. Visto está, lo que se hereda no se hurta, hijas de tigre salen pintadas, la perversión de su mamá elevada a la n potencia en usted. Ladronas desagradecidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lleve la vida que le de la gana en París, pero no con nuestra plata, esquílmesela a otros, levántesela trabajando o como prefiera, pero ese zarpazo que le acaba de mandar a la Nación, no va a prosperar, a menos que la justicia de este país termine por demostrarnos categóricamente que es la más injusta del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARITZA CASTRILLON SILVA&lt;br /&gt;CIUDADANA COLOMBIANA &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-4268368755630698774?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/4268368755630698774/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=4268368755630698774&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/4268368755630698774'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/4268368755630698774'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/07/eco-u-oportunista-de-mierda-iii.html' title='Eco (u Oportunista de Mierda III)'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-1876598027098963396</id><published>2010-07-02T20:58:00.001-05:00</published><updated>2010-07-02T20:59:27.235-05:00</updated><title type='text'>Femicidio</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Una expresión que las feministas trasnochadas de este país no han aprendido a usar es la de “Femicidio”, yo que de feminista tengo más bien poco… y de machista mucho menos, me atrevo a emplearla por primera vez desde esta esquina virtual para invitar a mis –no sé si contados – lectores a poner sus ojos en un municipio fronterizo entre México y Estados Unidos: Ciudad Juárez. Un servidor sabe que no hace falta reseñarla mucho, porque además del “femicidio”, Ciudad Juárez tiene una de las tasas más altas de violencia relacionada con narcotráfico en todo el mundo – básicamente es como Medellín en los años ochentas – y ostenta una de las poblaciones flotantes más altas de América Latina: cerca de dos terceras partes de sus habitantes totales no tienen un asiento permanente en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Demos algo de contexto: Ciudad Juárez es una de las ciudades del mundo que más maquiladoras alberga, su tasa de desempleo es la más baja del país norteamericano, un millón trescientos mil habitantes censados –casi dos millones setecientos fuera del censo –, ruta de salida a los Estados Unidos para muchos inmigrantes ilegales pero al mismo tiempo receptora de miles inmigrantes –nacionales y centroamericanos – que llegan buscando trabajo. Llamarla “caldo de cultivo” de cualquier cosa, sería como decir que en Medellín había sicarios porque existían las comunas nororientales, pero es imposible pensar que cosas muy raras pueden ocurrir en esa torre de Babel en la que todos hablan la misma lengua, pero no tienen el mismo lenguaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Femicidio” fue concebido genéricamente como el asesinato de una mujer. Se predica que usarlo para designar la muerte masiva de mujeres es incorrecta, pero las habitantes de Ciudad Juárez se empeñan en usarlo para denotar que no sólo están siendo vilmente asesinadas sino que también las autoridades están haciendo la vista gorda a la muerte sistemática de mujeres entre los 10 y los 35 años, que son primero violadas, torturadas, desfiguradas y mutiladas, y que después de muertas son arrojadas al primer baldío que los asesinos encuentran. Las cifras, que me permito invitar al lector a que las consulte, son escandalosas. Pero más escandaloso es pensar que las mujeres de Ciudad Juárez tienen miedo y tienen razón: los niveles de impunidad sobre estas muertes son tan altos que la misma ONU ha pedido al México que haga algo al respecto, a cambio, el gobierno estatal de Chihuahua ha presentando un colorido catálogo de chivos expiatorios que aún siguen en la cárcel mientras las muertes de mujeres continúan sucediéndose en la calles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los defensores de derechos humanos, los políticos, los juristas e incluso los literatos, tienen posiciones divergentes sobre las causas de estas muertes. Existe una teoría plausible, respecto de dos asesinos en serie, extranjeros, que se han ensañado con las pobladoras de la ciudad (de hecho hay un perfil conocido: mujeres de corta estatura, cabellos negros, tez morena, de extracción humilde); sin embargo, teorías sobre nexos entre las muertes y el narcotráfico y peor aún, entre estas y la posición de líderes sindicales de las maquileras se han tejido con frecuencia desde que las muertes empezaron en marzo de 1993.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Movimientos en contra de las muertes, de toda índole, se han gestado en este panorama, pero lo peor es que en una suerte de mímesis macabra, en Ciudad de Guatemala los índices de muertes de mujeres en similares condiciones empiezan a dispararse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sea este, simplemente, un abrebocas del trabajo que quienes vemos las cosas desde fuera tenemos: mantener la vigencia de los hechos para que al mundo no se le olvide que está en deuda con las mujeres de Ciudad Juárez y por ende, con las de toda Latinoamérica. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-1876598027098963396?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/1876598027098963396/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=1876598027098963396&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/1876598027098963396'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/1876598027098963396'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/07/femicidio.html' title='Femicidio'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-2984489207717006852</id><published>2010-06-26T22:02:00.002-05:00</published><updated>2010-06-26T22:11:35.271-05:00</updated><title type='text'>Vlad</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Es tal vez, un poco incorrecto, decir que la historia que me dispongo a contar tiene como punto de partida el hecho de que su protagonista nació en la sultana del Valle. Quisiera pensar que no, que los dramas folletinescos connaturales al ser homosexual tienen su génesis más en la personal forma que cada uno tiene de ver el mundo que en su lugar de origen. Empero, los personajes secundarios de esta historia se enorgullecen tanto de haber participado en ella de la manera que lo hicieron, que me resulta imposible pensar en Vlad sin que en mis oídos no retumbe la voz nasal de alguna loca que, sin haberlos vivido, se sigue enorgulleciendo de los panamericanos de 1971 –una gloria, en términos generales, tan cagada como la copa libertadores para el Nacional en 1989, para que no me digan que soy regionalista –.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo conocí en una finca en La Buitrera –un corregimiento de Palmira, como a una hora de Cali –. Tenía veintiún años y cara de niño. En aquella época yo era más joven que él y por ende me sentía facultado para derramar todas las babas que pudiera producir. Era tan simpático, tan amable, tan masculino, que no pude más que lamentar las nueve horas de distancia que separaban mi cama habitual de la suya. Pero no era sólo la distancia. Vlad estaba ennoviado con un aspirante a médico, amigo mío para colmo, y formaban una pareja envidiable. Su estancia en la finca fue corta, de hecho, se quedaron lo suficiente para verme haciéndome el harakiri respecto de lo que sentía, una práctica que acostumbraba cuando sentía que no tenía chance o que no me convenía: me envolví en una sábana, me puse un canasto en la cabeza y representé al Congo en el primero de los tres reinados –uno por noche – que se hicieron durante la estancia en la finca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos días después, un entrañable amigo caleño estuvo haciéndonos visita en Medellín. Yo, como quien no quiere la cosa, le pregunté por todos y cada uno de los que habíamos conocido en la finca y para mi sorpresa, Vlad se había separado de su novio, prospecto de doctor. Pensé en atacar, recordé el canasto y deseché la idea. Sin embargo, se me hizo extraño, se les veía tan enamorados que la ruptura no tenía ninguna lógica, o bueno, no la tenía para un mariquita de dieciocho años con unos lentes color de rosa sobre los ojos. Quise averiguar más al respecto, pero la única respuesta que recibí a cambio fue “Ve, Milo, el médico consiguió un man más de su nivel, la Vlad es bonita y querida, pero estudia en la del Valle… y vive saliendo para Juanchito”. Guardé silencio. Fue la primera vez que conocí que en este mundillo, ESO, también influía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me olvidé de Vlad, hasta el año siguiente que viajé a Cali. Recuerdo que estaba con Flakus en un sitio llamado Rastros, esperando a los amigos caleños, y entre el extraño mix que representaban la salsa de moda y la electrónica añeja, sentimos que alguien nos llamaba desde lejos haciendo un escándalo indescriptible. Flakus lo reconoció inmediatamente, yo lo dudé un poco. Era Vlad y parecía disfrazado de peluquero –con todo el respecto que la profesión me merece –. La camisa, blanca y entallada, parecía de su hermana menor; los pantalones, así mismo blancos y apretados, de la auxiliar doméstica y si unos zapataos de plataformas tan altas que bien hubiera podido bailar con Travolta en “Saturday Night Fever”. Se había puesto piercing en la ceja y en el ombligo, el del ombligo lo lucía orgulloso levantándose la franela blanca. Me desconcerté sobremanera y se lo comenté a Flakus. Vlad se fue en cuanto llegaron nuestros anfitriones, entre quienes, para mi sorpresa, se encontraba su ex novio con su nueva adquisición, un mocito de mi edad tan orgulloso de su abolengo, que llegué a preguntarme qué hacía bailando en un muladar como el que estábamos en lugar de una discoteca de Miami o Los Ángeles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vlad nos miraba con tristeza. Flakus le dijo que se acercara un par de veces pero él no lo hacía. Yo en cambio preferí dejar que el trago me envalentonara y acercármele con ánimos de cacería. Cuando me apretó para bailar, supe que estaba tanto o más tomado que yo. No le di mucha importancia, de hecho me parecía un milagro que alguien me sacara a bailar –en esa época yo tenía dos pies izquierdos, ambos con artritis – y las cosas con él se hicieron tan sencillas, tan cómodas, que no hubo problema en pedirle una segunda y una tercera canción. Pero no fue sólo su bailar lo que me motivó a seguir hablando con él, fue saber que el personaje que había construido desde su ruptura con el médico, era una forma de retaliación. Vlad quería que todo Cali viera que el médico, desde su encopetada casa en Jardín y sus estudios de medicina en la Javeriana, había osado salir con un estudiante de la Universidad del Valle que vivía en la salida a Juanchito. Me confió que había querido llegar más lejos, que ahora frecuentaba videos y saunas para que todos pensaran que el médico había salido con el marica más fácil de todo Cali y que él mismo se había encargado de regar la historia, entra las locas más chismosas de la ciudad, de que se dejaba penetrar sin condón por cualquiera que se lo propusiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al terminar la tercera canción me separé de él. Le deseé suerte con su venganza y regresé con Flakus, quien me miraba con cara de vinagre, al igual que todos nuestros compañeros. Si, me había perdido y me había demorado, pero pensé que no tendría mayor trascendencia. La actitud generalizada me demostró que en Cali no era así. El primero en hacerme reproches fue el médico, “Milo, ve, vos, todo un futuro abogado de UPB, que vivís en Laureles y que salís cada ocho días a Factory, no tiene lógica que te estés untando de manteca”. Sorprendido, pero sin ganas de generar conflictos, le dije que no sabía que Vlad lo era (no quise decirle que, si así eran las cosas, al menos yo no me había acostado con la manteca, como sí lo había hecho él), el nuevo novio contraatacó diciendo que si no le veía la pinta, que era obvio que lo era, yo le repuse que la gente en Cali se vestía toda tan similar que era muy difícil establecer claramente quién tenía gusto y quién no. Le hirvió la sangre, su rostro trémulo daba cuenta de ello. Flakus se interpuso, pensó que nos íbamos a poner a pelear, pero no, yo sólo quise irme a dormir en ese momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me sorprendió que de regreso al hotel, Flakus me contara la historia de Vlad desde la óptica de los otros y que me reprochara estar bailando apretado con él, cuando medio Cali decía que ya estaba pringado y que compartía su peste con cualquiera que se lo propusiera. Guardé silencio. Al acostarme, me puse los audífonos y no quise conversar. Sólo cuando me senté en el avión pude sentir que en muchas cosas podía ser peor, pero al menos no dedicaba mi vida a perpetuar el estereotipo rico-pobre que proponen todas las telenovelas. He guardado silencio hasta el día de hoy, que supe que Vlad ha muerto de sida. No sé si este relato sea un tributo a su valentía (someterse a una muerte social para burlarse de la rígida estructura clasista de las locas de su ciudad) o a su soberbia (irse tan lejos en su deseo de hacer quedar mal al otro, que hasta perdió la vida en el intento), lo único que sé es que tuvo un final mucho más interesante que el médico y su muchachito: terminaron entre lágrimas quince días después de mi retorno a Medellín. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-2984489207717006852?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/2984489207717006852/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=2984489207717006852&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/2984489207717006852'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/2984489207717006852'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/06/vlad.html' title='Vlad'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-2453317650532323946</id><published>2010-05-21T15:45:00.001-05:00</published><updated>2010-05-21T15:47:49.451-05:00</updated><title type='text'>Moles</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hay días en los que simple y sorpresivamente, tengo verdaderas ganas de pensar. En esos días, hago solicitudes absurdas como reclamar ofrecidos regalos de cumpleaños y pedir hojas de vida a las que tal vez, ni siquiera se me haya ocurrido decirles que si. Esos días –ayer uno de ellos – en los que me dejo agarra por una actitud digna de un poeta sensiblero, o peor, de un filósofo pedante, transcurren en la más completa calma si la ciudad no me atropella, o si me atropella acompañado. Sin embargo hoy, en una caminata sin sentido por la “milla de oro” de Medellín, me topé con la nueva gran mole y decidí dejarme golpear por ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nueva gran mole es una arrogante construcción en el encopetado sur oriente de la ciudad. En sus ocho pisos de vanidad se alojan las ambiciones de cientos de comerciantes que sienten que su olor a nuevo los va a sacar de su condición de ricos-pobres y los llevará a ser ricos-ricos, sin calcular por supuesto, que poco más o menos tienen todos los huevos en la misma canasta (llamo la atención sobre el hecho indiscutible de que los mismos establecimientos que adornan la nueva gran mole, adornan la antigua mole que hay a cincuenta metros y la menos reciente gran mole que gobierna la ciudad a menos de tres kilómetros del lugar donde me hallo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No vine a conocer, ya con mi querido Sr. Lévez habíamos venido el domingo pasado, arriesgándonos un poco a morir empalagados de muchachitos y mamás y papás esclavizados a ellos. Compartimos unas cuantas impresiones, pero el agotamiento nos impidió ahondar mucho en ellas. Al final decidimos irnos a la mole vecina a almorzar y a ver al remozado amo de las pesadillas en cine. Pero lo que el Sr. Gasa tenía claro era que debía volver y tratar de aspirar esa droga que para los consumidores constituye un nuevo centro comercial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me importa, no tanto por ser abogado comercialista –y por ende medio entendido en los vericuetos de todas las moles del país, desde su construcción hasta su puesta en marcha y administración –, sino porque no deja de sorprenderme el poder que tiene la “novedad” en los gustos de las personas. Si, ya sé, Shakira lo dijo “toda escoba nueva siempre barre bien” y es posible que sea sólo la existencia de una nueva mole lo que propulsa a los incautos consumidores a pensar que es una mole distinta y distante de las que ya se encuentran en el mercado. Sin embargo, el consumidor es ingenuo, pero no masoquista: cuando la novedad de la mole –que se supone que es más grande que la mole que lleva el mismo nombre en Bogotá, lo cual según dicen, la hace la más grande del continente –, con su inmenso tragaluz en forma de ojiva, se convierta en paisaje para la frívola ciudad en la que se encuentra, no habrá estrategia de mercadeo que valga y entonces no será Shakira la que responda, sino las abuelas de tres personas, yo, tu y él: “tanto limosnero junto, se pierde la limosna”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que los ricos-pobres no escarmientan: hay cuatro moles de distintos tamaños en otro sector de la ciudad y la mayor ironía es que las que menos locales desocupados tienen son, aposta, las más pequeñas. La más grande tiene, de hecho, un nivel de desocupación tan crítico, que los visitantes temen ser espantados en los pasillos… en este momento hasta podría pensar en una historia de terror –y terror del bueno “gore” y sobrenatural – ocurriendo en lo que antes fuera una reconocida empresa de pinturas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes me leen saben que mi esquina no se usa, de ordinario, para hacer crítica social. Sin embargo, no puedo dejar de preguntarme si soy el único habitante de esta nano-metrópoli que piensa que estamos a punto de reventarnos de centros comerciales, que por más que los economistas digan otra cosa, la demanda de fruslerías se nutre con un tercio de la oferta actual y que eventualmente, todas esas moles que hacen sentir en Miami a todas las viejas pelimoradas (sus esposos y sus hijos) de esta ciudad, eventualmente se convertirán en guaridas de fantasmas o lo que es peor, de ladrones y viciosos dispuestos a hacerle, literalmente, de todo al osado u osada que se atreva a caminar por sus pasillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, esto no quiere decir que no reconozca el amplísimo poder adquisitivo que mueve el Valle de Aburrá y que a todos sus habitantes se nos escurren las babas por comprar maricadas, pero pregunto, ¿qué le costaba a los inversionistas de las dos últimas grandes moles que se abrieron en la ciudad buscar abrir mercados en otros sectores?, ¿qué absurda necesidad había de abrir una tienda sólo para aprovecharse del posicionamiento de la tienda del vecino? Y que no me vengan con el cuento de lo que se está buscando es crear un corredor comercial, que eso está bien para Río, Buenos Aires o México D.F., no para una ciudad que, aunque crece a toda máquina, primero, no deja de ser el proyecto de algo y, segundo, tiene una tradición de tacañería que se remonta hasta sus propios ancestros (eso sin contar que la única época en la que fue “amplia” fue cuando se regodeaba en la fortuna del patrón).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Actualmente hay tres moles más en construcción, ¿tiene alguna lógica?, ¿alguien va a hacer algo?, ¿o mejor nos resignamos a que algún día tendremos que vivir en una?. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-2453317650532323946?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/2453317650532323946/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=2453317650532323946&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/2453317650532323946'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/2453317650532323946'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/05/moles.html' title='Moles'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-5785124991660396570</id><published>2010-05-02T10:57:00.005-05:00</published><updated>2010-05-02T12:00:03.188-05:00</updated><title type='text'>Mila se explica, sin importarle, sin sentirse obligada a hacerlo.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hace unos meses, una servidora fue señalada, vetada y perseguida por algunas personas a quien ella misma tenía respecto y consideración. Reconozco no haber sido precisamente una silente participe en los sucesos que desencadenaron tales acciones, es más, poniéndome en los zapatos de los otros, casi podría decir que alguna razón -fundada o infundada, no cabe cuestionarlo aquí - les asistía y que por ende no me corresponde ahora decidir quién tomó las decisiones apropiadas y quién las incorrectas. Las cosas pasaron, ha corrido el río por debajo del puente, de ambos lados le hemos echado tierra al asunto y la verdad, poco o nada importa qué hayamos hecho después, llevamos vidas separadas por un infranqueable muro que por mitades construímos para evitar siquiera vernos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, como dice la articuladora jefa de Milo, ¿dónde quedó el derecho a la defensa? Recuerdo que por esa época yo particularmente traté por todos los medios de dar todas las explicaciones que debía y al mismo tiempo de pedir todas las que creía merecer porque si hay una cosa clara es que no se debe generar un conflicto si no se han agotado todas las etapas de negociación previas, etapas que por supuesto requieren dejar las cartas sobre la mesa y decir exactamente al otro cuál es el origen de la molestia que podría o no derivar en un señalamiento, un veto o una persecución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conmigo no se tomaron la molestia. Es más, vine a saber que había problemas con Mila porque un alma caritativa se apiadó de mi y me dijo "te llueven piedras desde tales y tales partes". La situación no me hubiera molestado, si no hubiera habido tantos prejuicios de por medio, tantas intrigas y sobre todas las cosas, tantas y tantas mentiras. Abrí mi bocota un par de veces y más piedras llovieron, entonces simplemente hice un ofrecimiento unilateral de paz que, por así decirlo, acalló las voces, cesó las tormentas y me dió una calma mental insuperable... si algo pasó después, no lo supe y por supuesto, ahora no me importa: en algún correo cruzado se me dijo muy claro &lt;em&gt;"Fue un veto que hubiera querido levantar, pero que desafortunadamente es imposible hacerlo por todo el conjunto de situaciones desencadenadas últimamente"&lt;/em&gt; y hasta ahora YO he honrado SU decisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la misma persona que se vio imposibilitada para levantar ese veto tuvo la desfachatez de tratar de saludarme hace ocho días como si nada hubiera pasado, como si todo hubieran sido "impresiones" una Mila histérica y paranoica que en sus delirios de vedette quiso ver enemigos donde no los había. No supe cómo sentirme, si molesta o reírme a carcajadas: por un lado era muy gracioso ver a esa persona con una idiota sonrisa de apertura, de "aquí no ha pasado nada", de "qué grata sorpresa"; por otro lado, emputaba sobremanera ese cinismo y esa falta de consecuencia entre lo que en algún momento dijo y lo que hizo después. Otro en mi lugar - me consta porque así me lo dijo - le hubiera partido la cara en pedazos -así de serias fueron las ofensas en su momento -; yo sabía de sobra que no valía la pena, por eso preferí alzar una ceja, devolviendo el saludo que me habían ofrecido, y seguir mi camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jefe me tiene prohibido hablar de estos temas, dice que no le puedo convertir el blog en el telón de fondo de unos dramas personales que poco o nada tienen que ver con lo que de ordinario se escribe aquí, sin embargo, le robé el espacio, no sólo porque tiene el chuzo como abandonado sino porque quisiera dejar a todos con la siguiente reflexión: está bien, uno no debe ser orgulloso, el rencor da cáncer y la soberbia arruga, pero uno también tiene que tener muy claro que cuando ha tomado decisiones tan radicales como vetar -y más aún, sin dar al objeto del veto derecho a defenderse - no puede esperar que aquel a quien vetó sea un mar de sonrisas la siguiente vez que lo vea y mucho menos adoptando la actitud de "aquí no ha pasado nada". En pocas palabras, somos adultos, no actuemos como niños.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese ruido infernal en el fondo de mi closet, nunca lo había escuchado. Suena insistemente desde anoche pero no lo había podido atender porque no quería dejar al hombre desatendido. Se que lo escuché una vez... pero no me acuerdo cuándo fue. Es como un celular, me fijo en el closet. Algo titila, es un celular, ¿será que alguno de los enteleridos del pasado lo dejó por ahí y no se le descargó?. ¡Válgame, es el teléfono en forma de tacón puntilla que me dió Myself al concluir la ceremonia de los premios Joker del año pasado!, ¿qué quiere decir la pantalla con "esto no es un simulacro"?...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-5785124991660396570?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/5785124991660396570/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=5785124991660396570&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/5785124991660396570'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/5785124991660396570'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/05/mila-se-explica-sin-importarle-sin.html' title='Mila se explica, sin importarle, sin sentirse obligada a hacerlo.'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-947113530590075057</id><published>2010-04-17T11:38:00.001-05:00</published><updated>2010-04-17T11:49:01.965-05:00</updated><title type='text'>Doctorcitos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Que uno, por más contento que trabaje a ratos, quiera ahorcar al jefe, pero no matarlo, después despellejarlo y echarlo en vinagre con limón, es algo de lo más normal. Tan normal como que el jefe, en muchas ocasiones, quisiera seguir viviendo en la época del esclavismo y tener un látigo, con puntas de metal, para azotarlo a uno cuando no hace las cosas como a él le gustan. Son relaciones laborales básicas cuando uno no trabaja en una multinacional del mundo “civilizado” en la que la satisfacción del empleado es tan importante como la del cliente… pero bueno, “¿pa’ qué no nacimos ricos?”, toca ganarse la papa humillado, vejado, vilipendiado y -hasta el cogote- articulado mientras llega el cambio y uno vuelve y empieza contento, para terminar aburrido otra vez… es el ciclo de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como todos saben, trabajo en una Facultad de Derecho, justamente porque soy Abogado. Mi carrera la escogí a finales del siglo pasado sin saber muy bien lo que hacía, empecemos sólo porque nadie en mi familia sabía con qué carajo se comía eso, y para mi orgullo, fue esa falta de soporte lo que me hizo obtener hace poco más de cinco años el título profesional, hace cuatro el de especialista y en poco menos de dos el de Magíster. No obstante, desde que empecé a estudiar tuve serias dudas respecto de lo que implicaba ser Abogado: veía a todos mis profesores tan acartonados; tan escondidos detrás de sus corbatas, de sus carros lujosos, de su grandilocuencia y tan preocupados por la exquisitez de sus palabras, por la firmeza de su prosodia, por la dogmática de sus palabras, que simplemente nunca fui capaz de verme siendo uno de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto obtuve ese cartón que me convertía en colega de las vedettes que me dieron clase, alcancé a pensar que estaba condenado a ser una de ellas un día no muy lejano. Sin embargo, la irregularidad laboral de los primeros años de egreso, los fiascos buscando empleo después de la especialización y terminar trabajando en un cargo que de mi condición de profesional del Derecho sólo requiere mi conocimiento llano de la carrera, me terminó demostrando que una cosa era ser un Abogado y otra cosa muy distinta era ser un Doctorcito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es imposible evitar la pregunta, ¿si estudiaron lo mismo, qué los diferencia? –esto partiendo de que a la mayoría de los abogados, mayoría dentro de la que no me incluyo, les encanta que los llamen “doctor” –. Este sutil matiz no lo conocen siquiera todos los abogados, lo conocemos aquellos que, como un servidor, tenemos que entendernos con distintas clases de ellos todos los días: litigantes, consultores, profesores de tiempo completo, investigadores, funcionarios públicos, funcionarios judiciales, administradores, entre otros, hacen parte del colorido mundo de la planta docente de una Facultad de Derecho, de suerte tal que yo, que vengo siendo algo así como su “jefe” tengo que interactuar todos los días sacando a relucir unas dotes histriónico-camaleónicas que a mi mismo me sorprenden, a pesar de que con todos me llevo muy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el desarrollo de estas dotes lo que ha terminado por convencerme de que existimos esas dos clases de profesionales del Derecho: el Doctorcito y el Abogado. El Doctorcito es, amén de lo dicho sobre mis profesores, ese que respira leguleyada por todos los poros, que el único tema de conversación que tiene se encuentra anclado a un juzgado, a una notaría, al congreso de la república o al Consejo de Estado; que hasta en una discoteca es capaz de ponerse a hablar de los grandes juristas, desde Quinto Mucio Escévola hasta Gustavo Zagrebelsky, y desgranar el tema hasta llegar a las ponencias de Carlos Gaviria en la Corte Constitucional y de Jaime Arrubla en la Corte Suprema de Justicia; que todos los chistes que hace son juegos de palabras, parafraseos, antítesis o retruécanos de conceptos jurídicos básicos, chistes que antes que divertir, pretenden demostrar la “agudeza” de sus observaciones. El Doctorcito es, en pocas palabras, ese Abogado que cree que el Derecho es un estilo de vida y que debe vivirlo, hablarlo y respirarlo a cada paso que da, desde que se levanta hasta que se acuesta, de lunes a domingo, y que por supuesto, le da la espalda a todo aquello que objetivamente no le sea útil a la obra jurídica de su personalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No voy a hablar del Abogado a secas y no porque no sepa caracterizarlo sino porque, al ser el grupo dentro del que me ubico a mí mismo, se podría interpretar que busco echarme flores y esa no es la idea de este post. Sin embargo, lo que sí me gustaría dejar presente es que aunque no sé si ser distinto me haga mejor o peor como profesional, sí sé con toda certeza que dejar la carrera metida en la ropa que me pongo para trabajar –y a veces, ni siquiera ahí –, me ha significado al menos, la posibilidad de explorar otros mundos, de ser receptivo a otras ideas –la Maestría que estoy haciendo, poco o nada tiene que ver con Derecho – y sobre todo, de evitar esa “sobradez” con la que hablan aquellos de mis colegas que se sienten dioses porque son capaces de citar cualquier artículo de código, considerando de sentencia o frase de mamotreto sin errar una coma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, mi gran problema con mi Jefe es que es exageradamente Doctorcita y aunque, la verdad, nunca me ha provocado hacerle lo que dije al empezar estas líneas –el día que quiera hacerlo sabré que mi paciencia ha llegado a su límite y tendré que renunciar –, estoy seguro de que a ella sí le ha provocado hacerme lo dicho al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que mi posición no es insular, Doctorcitos hay en todas las profesiones… sería delicioso que cada uno de los queridos lectores nos compartiera su observador sobre los de sus respectivas carreras. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-947113530590075057?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/947113530590075057/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=947113530590075057&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/947113530590075057'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/947113530590075057'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/04/doctorcitos.html' title='Doctorcitos'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-8560554285522476186</id><published>2010-03-31T10:41:00.003-05:00</published><updated>2010-03-31T10:47:02.452-05:00</updated><title type='text'>Oportunista de Mierda (II)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En la noche del domingo le envié a LCC un link con la nueva canción de Sasha Sokol. Esperaba que me preguntara quién carajo era esa vieja, pero él, con toda la propiedad del caso, me dijo sin molestia que por supuesto la recordaba: era la que había hecho de novia de Ricky Martin en “Alcanzar una Estrella II” y luego se despachó en adjetivos coloridos a favor del divo boricua y yo sólo pude reírme… es que el galán de pueblo, aún en nuestra comunidad que tan selecta de gustos se precia de ser, cala muy duro. Todo hay que decirlo, Ricky me parece un mañé de siete suelas (tal vez más mañé que Luis Fonsi, aunque en ningún caso menos mañé que Chayanne, ambos compatriotas suyos), pero ese, por supuesto, no es el tema que pienso tratar aquí. Como todos sabemos, el lunes se regó como un polvorín la noticia de que el cantante en cuestión había salido –por fin – del closet y que aceptaba su homosexualidad como un regalo que le había dado la vida. Las reacciones no se hicieron esperar y aunque hubo un salpicón de alabanzas y vituperios, me quedo con lo que dijo mi amigo Choko: “Ahora él, vive la vida loca”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y bueno, no se le niegan sus méritos: es el primer artista latino con una carrera destacada que toma el riesgo de perderlo todo en aras de ser más sincero consigo mismo; es adicionalmente el primer hombre sujeto al escrutinio público a nivel mundial, que se reconoce como homosexual sin tener que haber pasado por un escándalo relacionado con drogas o con conducta pública inapropiada; es también el primer homosexual del mundo que públicamente realiza un proceso exitoso del alquiler de vientre y luego les dice a todos “me salí con la mía, soy marica y tengo hijos” y es, en últimas, el primer sex symbol –aunque de eso no queda mucho, bueno, para mi realmente nunca lo ha habido – que se atreve a decepcionar a cientos de miles de fanáticas para darle paso a una nueva oleada de fanáticos que, tal vez, nunca se fijaron en él. Hasta aquí, desde esta humilde esquina virtual, congratulo a Enrique Martín Morales por gritar ese “yo también” que todos los homosexuales del mundo esperábamos hace más de diez años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, en este mismo punto, debo hacer coro con Olvido Gara –más conocida como Alaska – cuando cantaba con Dinarama, “¿A quién le importa?”. Si ¿a quién de verdad le importa que un artista cuyo cuarto de hora pasó hace por lo menos cinco o seis años venga de buenas a primeras a decir que le gustan los hombres?, ¿a quién le importa que trate de consagrarse como un abanderado de la causa homosexual alrededor del mundo, cuando él mismo, teniéndolo en sus manos, no pudo hacerlo?, ¿la vida de quién va a cambiar porque este señor haya decidido, por fin, decirle al mundo lo que constituía un secreto a voces? Está bien, reconozco que no faltará el pelmazo o pelmaza que en este momento estará llorando lágrimas de sangre porque su ídolo cayó de la estratósfera a un tiradero de escombros, pero para aquellos que no hemos estado viviendo debajo de una piedra desde que escuchamos “Juego de Ajedrez” o “María” –la que causó escándalo en Argentina –, la noticia ni nos suma ni nos resta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no suma ni resta porque para quienes hemos vivido nuestra vida en la constante pugna de darnos un lugar en el mundo y hacernos respetar – dentro de los simples mortales que es justamente donde más intolerancia se encuentra – por encima de nuestras preferencias genéricas, Ricky Martin, lejos de convertirse en el ícono, en el paradigma de estrella mundial que salió del closet a pesar de la posibilidad de cortar de tajo su éxito, se convirtió justamente en lo contrario: en ese oportunista que usa su salida del closet para ganar vigencia y popularidad cuando su carrera se encuentra en un indiscutible declive. Es más, si Ricky es paradigma de algo en este momento es de ese tipo de loca que hace de cuenta que nadie se da cuenta de su maricada, para luego satisfacer al mundo con una confirmación morbosa de la que ya todos sabían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Invito a quienes se quieran venir lanza en ristre contra mi, por lo que estoy diciendo, a que lean la famosa carta que a sus fans dejó el cantante y en particular al hecho de que está escribiendo sus memorias, ¿qué mejor ardid publicitario que invitar al lector a pasar sus ojos por líneas llenas de sexo homosexual que presuntamente pueden salpicar a otros famosos como el también sex symbol, aunque menos reconocido, Eduardo Verástegui?, ¿qué mejor campaña de expectativa que dejar sobre el tapete la posibilidad de que se confirmen los supuestos abusos sexuales que se cometieron contra todos los miembros de Menudo?, ¿a quién no le va a interesar si Ricky le pagó a Alejandra Guzmán y a Rebeca de Alba para que fingieran que estaban enamoradísimas? Y a todas estás, ¿será que Sasha sabía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así entonces asistiríamos a una interesantísima transición, pasaríamos de Ricky Martin –singer – a Ricky Martin –author – y su autobiografía se convertiría en algo así como la biblia de todas aquellas locas que en el mundo quieren encontrar sosiego y paz en el sufrimiento ajeno, así este sólo sea palpable en el papel de un libro. Esto sería algo así como buscar ese sosiego y esa paz en una larguísima nota de “TV y Novelas” o “Elenco”, lo cual por supuesto, poco o nada tiene que ver con las pruebas –que no voy a decir sufrimientos o sacrificios, porque cada historia es distinta – por las que pasamos quienes desde un escritorio, una mesa de dibujo o un quirófano buscamos todos los días un trato igual y una inclusión efectiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La salida del closet de Ricky no le interesa sino a él y, desde que decidió no hacerlo cuando esta no sería interpretada como un acto de oportunismo, los demás a coger oficio.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-8560554285522476186?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/8560554285522476186/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=8560554285522476186&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/8560554285522476186'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/8560554285522476186'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/03/oportunista-de-mierda-ii.html' title='Oportunista de Mierda (II)'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-8418914069867498338</id><published>2010-03-21T17:07:00.007-05:00</published><updated>2010-03-22T09:38:56.992-05:00</updated><title type='text'>Cuestión de gusto, cuestión de instinto.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Me molesta un poco estar tan indisciplinado en esto del blogueo, pero los lectores no se alcanzan a imaginar los días que el blogger ha tenido haciendo sus malabares de cuatro bolas -trabajo, estudio, estereotipamiento físico, mancito -. Parece que, como lo vaticinó el Sr. Bueno en un comentario a principio de año, por acá me verán más bien poco en los próximos meses, meses que en este momento no puedo decir cuántos serán, porque aunque el trabajo se haga más llevadero, el estudio seguirá por lo menos hasta diciembre de 2011.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy quisiera compartir un par experiencias bastante extrañas que me ocurrieron en días pasados y que socavaron hasta sus cimientos mis ideas de lo que significa tener prejuicios raciales. Por fortuna - y no como método de ponerle penicilina a mi conciencia -, el veredicto final fue que el racismo no es una palabra clave o etiqueta de entrada de la historia de Milo, mas no puedo negar que me costó trabajo llegar a esa conclusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera historia se remonta a los primeros días del mes de febrero, antes de que empezara a recorrer un camino de abandono del mercado del usado que a mi mismo me dejó sorprendido. Estaba en la viña del señor, más exactamente en su viña para señores en el Valle de Aburrá, más conocida como lascabinas.com, y un cierto sujeto de buen perfil y excelente labia me abordó apalancado en el hecho indiscutible de que nos encontrábamos muy cerca el uno del otro - Envigado es chiquito y está lleno de maricas -. El hombre tenía además aquello que las matronas antioqueñas llaman "muy buen ver", es decir, pinta de sobra: era un morenazo, alto, delgado, instrumentado y de derriere según el libro. No opuse resistencia al encuentro - si hay algo que tengo claro en mi vida es que cuando estoy soltero soy más fácil que la tabla del uno -, pero el asunto, por cuestiones de pura logística, nunca se puedo concretar... y debo decir que muy a mi pesar porque mi cama quería darle una segunda oportunidad a ser estancia de un hijo de Africa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda historia es algo más reciente y debo decir que me hizo tragar la lengua. En los días previos a las elecciones de congreso me encontraba en mi rutinario paseo por facebook de todas las noches cuando un estudiante chocoano al que le di clase el semestre pasado -y frente al que no dejo de conservar el cargo administrativo que tengo en su facultad - me abrió la ventana del chat. Lo primero que hizo fue preguntarme por quién iba a votar, yo le revelé mi intención de voto sólo porque esta no tiene el carácter confidencial que sí debe tener la elección en la urna y también porque me gusta que los estudiantes se acerquen, que no sientan que me les escondo detrás de los exámenes y del escritorio; pero a continuación, dando un ligero rodeo me hizo la pregunta... esa misma que uno siempre ha dicho que requiere más pelotas hacerla que responderla, "profe, ¿a usted le gustan los hombres?". Lo pensé un poco y preferí responderle "no estás legitimado para hacerme esa pregunta". Él no insistió mucho, sólo trató de dejarme claro que tal vez sí lo estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, al ver al pobre estudiante con cara de querer que se lo tragara la tierra al verme, me pregunté con insistencia, por qué lo había despachado de esa manera cuando no había ninguna razón para hacerlo, cuando desde mi propio desempeño laboral en la Universidad nunca he intentado disimular que los hombres me gustan más que comer con las manos, cuando mi jefe sabe y en adenda más de una vez me ha dicho que uno u otro profesor me echa el ojo. Lo pensé un poco y lo primero que se me vino a la cabeza fue que desconfié del estudiante justamente por su color de piel y que tal vez hubiera dado una respuesta más contundente a un estudiante blanco. Me sentí horrorizado, asqueado de mi mismo, ¿qué pensaría Choko - creo que el mote da buena cuenta de su tez -, que ha sido un gran amigo desde hace más de diez años si me viera en esas?, ¿qué diría Lanegra, que ha sido mi mejor amiga desde que éramos estudiantes universitarios y cuya mama lamenta no tenerme como yerno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces pensé en el sujeto de la primera historia, tenía unas ganas enormes de acostarme con él justamente, tal vez, por su color de piel. Algo peor se me vino a la mente y es que consideraba a las personas morenas más por su posibilidad de ofrecerme sexo -y yo definitivamente no me iba a acostar con un estudiante -, que por su valía según su propio constructo profesional. Entonces me dí más asco todavía, cuando yo más de una vez he dicho que el sexo se encuentra sobreestimado, ¿encontrar que alguien sólo puede resultarmente relevante en la medida en que pueda satisfacer un deseo animal?, y no señores, no soy un santo y tampoco voy a decir que jamás he buscado a nadie sólo para eso, pero en este punto debía tener una consideración especial y era que tal vez había ignorado un llamado de auxilio de un estudiante -ese "tal vez estoy legimitado", fácilmente podría constituirlo -, tal vez angustiado porque no sabe qué hacer con su orientación sexual, viniendo de la región de la que viene y teniendo el lastre cultural que seguramente tiene, sólo porque no tenía intención alguna de acostarme con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las cosas parecían tener un calado más hondo: resultaba que me "daba el lujo" de ser racista con las personas que no me atraían físicamente pero tolerante con las que sí. Horror de horrores, ¿ese es el nivel de superficialidad al que lo lleva a uno ser tan hedonista?, ¿entonces, a pesar de todas las refutaciones, el Sr. Freud sí tenía la razón?, ¿no somos más que sexo? Puse el asunto en común en la reunión de despedida de Elbeybi la semana pasada y fue como una epifanía que ya intuía pero que en la angustia de cuestionar mis prejuicios raciales y la firmeza de mis convicciones éticas me negaba a ver: el error del estudiante fue hacer su pregunta por facebook, nada más, pues era imposible no pensar que a su lado estuviera otro estudiante esperando mi confesión para hacer quién sabe qué con la información obtenida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se calmó mi conciencia sólo con eso, pues era claro, el estudiante había despertado mi instinto de conservación de la misma manera que lo hubiera hecho un estudiante blanco, rojo o amarillo en iguales circunstancias. La reflexión se extendió a lo referido al sexo y la conclusión fue más tranquilizadora, empero, materialista y brutal: el estudiante no sólo era mi estudiante y por ende parte de ese mundo al que no puedo entrar con una ereccíón, sino también un hombre que realmente no entraba dentro de mi perfil de gustos, igual que algunos blancos, muchos rojos y varios amarillos, y por eso no me sentí en la necesidad de capitalizar de esa confesión que el pretendía forzar en mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, hay algo muy claro y es que por el cargo que tengo es muy posible que cosas así sigan pasando en el futuro, pero como dijo Thalía "yo tengo respuesta a cualquier encuesta", siempre que le pregunta me la hagan de frente.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-8418914069867498338?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/8418914069867498338/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=8418914069867498338&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/8418914069867498338'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/8418914069867498338'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/03/cuestion-de-gusto-cuestion-de-instinto.html' title='Cuestión de gusto, cuestión de instinto.'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-1146480858564572174</id><published>2010-03-06T15:41:00.004-05:00</published><updated>2010-03-07T13:12:58.296-05:00</updated><title type='text'>A la más señorita...</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;señorito,ta*:&lt;/strong&gt; m. y f. Hijo de un señor o de una persona importante. Amo,con respecto a los criados. desp. Persona excesivamente fina y remilgada. También adj.:es tan señorita que no come más que pescado blanco. m. col. desp. Joven acomodado y ocioso:parece un señorito,pero no tiene dónde caerse muerto. f. Término de cortesía que se aplica a la mujer soltera:la señorita Peláez. Tratamiento que se da a algunas mujeres en el desempeño de su oficio o profesión:su enfermera es la señorita Ana; nos atendió una señorita muy amable.♦ Su abreviatura es srta. amer. Polea,garrocha.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La cosa es así, la semana pasada pasé por un salón de tercer semestre a invitar a los estudiantes a una conferencia que un duro de la política nacional iba a dar en el auditorio de la Universidad. Mi saludo, compadecido en un todo con la prepotencia y arrogancia que mis detractores -entre los discentes - me endilgan, fue "buenos días, señoras y señores". Del grupo se escucharon varias voces femeninas diciéndome con fuerza "señoritas"... y me dio como ofuscación. Inmediatamente recurrí al Sr. Herdi para que me respaldara y le dije "Señoras, o dígame profe si no es cierto que la palabra 'señorita' es de lo más misógino que existe en el castellano". No se si el Sr. Herdi estuvo de acuerdo con mi idea porque le naciera o porque no quería contradecir al jefe, pero lo cierto es que en adelante, al menos las estudiantes de tercero, sabrán que de mi no pueden esperar que las trate con esa fórmula tan cagada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si, la palabra "señorita" se me hace misógina, muy misógina... y no sólo eso, se me hace machista hasta más no poder. Pensemos en lo siguiente: a los hombres se nos llama "señores" desde que somos niños, en ningún momento se nos niega nuestra condición de miembros del sexo masculino desde la más tierna infancia, en otras palabras, los hombres nacemos hombres. Sin embargo, para las mujeres es distinto, y no solo distinto, fatal: cuando nacen se les llama "niñas", al crecer se les llama "señoritas" y después de casarse, "señoras", no obstante, ¿qué le pasa a la mujer que no se casa?... pues, dos más dos son cuatro, se queda "señorita" para toda la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lector desentendido de los temas de género dirá que hasta el momento no he dicho absolutamente nada nuevo, nada que genere controversia, nada en verdad misógino. El lector suspicaz sabe hacia dónde apunto: resulta que por el inveterado machismo que existe en nuestra sociedad, la mujer no se vuelve adulta hasta que consigue quien la desprenda de su "bien más preciado", su "beso blanco", la "flor más hermosa de su jardín", desde otro punto de vista, es sólo casándose que una mujer puede considerarse madura, y ser tratada como una adulta por la sociedad en general; sólo por convertertirse en pertenencia de un hombre, puede empoderarse de propia su sexualidad; es como si el desueto "apellido de casada" perviviera en todas las conciencias sociales, a despecho de todas las reivindicaciones que las mujeres lograron a lo largo del S. XX alrededor del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y bueno, está bien, una palabra u otra no marca la madurez en una mujer, no la hace más o menos inteligente o la conecta con su rol en la sociedad cuando unilateralmente lo ha asumido... pero decirle "señorita" es verla con lástima, disminuida, incompleta, al no tener un hombre que le colabore convirtiéndola en una adulta. Esto sin dejar de lado la humillación pública que significa para una mujer de cuarenta años o más, soltera, a la que la gente se siente obligada a llamarla "señorita" sólo porque hace mucho tiempo que se le fue el tren y que si no se apresura, también se le pasará el tiempo para llegar a ese lugar común donde se supone que todas las mujeres deben soñar llegar: la maternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi sugerencia, para aquellos a quienes esta sencilla reflexión les haya calado, es llamar a todas las mujeres por su nombre y si no existe la confianza suficiente, decirles "dama" es una forma respetuosa, sexualmente neutra y deferente para el trato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;P.S.:&lt;/span&gt; Decían mis compañeras de la Universidad "A la más señorita le caben tres yucas" y también "¿Señorita?, ni que nunca hubiera ido a una finca - ni que no existieran los borrachos - ¿así de fea me ve?".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-1146480858564572174?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/1146480858564572174/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=1146480858564572174&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/1146480858564572174'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/1146480858564572174'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/03/la-mas-senorita.html' title='A la más señorita...'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-9053509410471854457</id><published>2010-02-24T20:38:00.001-05:00</published><updated>2010-02-24T20:38:00.264-05:00</updated><title type='text'>Punta de Anca</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Admito que la peor de mis ociosidades navideñas en 2009 fue intentar cerrar ciclos con algunos contactos del Messenger. Y digo ociosidad porque aún cuando tal sistema de contacto se ha convertido, desde que existe, en el mejor aliado del hombre solitario – o bueno, con soledades espaciadas entre contactos –, es innegable que las historias que se cuentan bajo su espectro no tienen normalmente la típica estructura de iniciación – nudo – desenlace. No, las historias cuya gestación fue encargada al ágil comunicador de Microsoft, las más de las veces, inician, se convierten en polvo y nadie se encarga de cerrarlas después. En algunos –aislados – casos, se convierten en romance y luego en relación. Y en eventos salidos de toda predicción, trasladan su íter virtual al mundo real con tanto ímpetu que sus implicados terminan preguntándose con insistencia, cómo pudieron llegar hasta allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi historia con Rick no encuentra asidero en ninguno de los tres supuestos anteriores. Es única y original –aunque no por eso menos patética –. Me contacté virtualmente con él desde un café Internet en algún extraño rincón de Chapinero. Un servidor era consciente de que no quería tener nada con nadie, pero un polvito no me habría hecho daño en la fría capital durante esa visita, así se lo planteé desde la primera conversación, pero el sujeto se encontraba tan ocupado, y yo con tan pocas ganas de peinar moños, que opté por quedarme sin comer durante esa visita a la capital. No sé por qué conservé el contacto, tal vez fue porque Rick tenía ese extraño efecto de hacerme hervir la sangre sin necesidad de articular una frase completa, pero al volver a casa seguí hablando con él unas veces y morboseando todas las otras. Luego me cansé, hice clic en “ignorar usuario” y me desentendí de su existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En diciembre de 2009, por una inocente impericia en el manejo de contactos del Windows live, todos los contactos a los que alguna vez les había dado igual tratamiento, retornaron en estampida a mi cuenta de correo. No creo que el lector alcance a dimensionar lo que es tener a más de trescientos contactos, con los que pudo haber pasado algo, exigiendo explicaciones o lo que es peor, preguntando “¿quién sos vos?”. Rick por supuesto llegó y aplicó la misma estrategia. Que quién era yo, que por qué lo había contactado, que dónde estaba, que qué edad tenía, que si tenía novio, etc. En principio no mostró mucho interés y la verdad yo tampoco, suficiente tenía con el trabajo de finalización de año como para andarme devanando los sesos en una persona que no sólo estaba en Bogotá sino que de entrada me había preguntado, “¿y cuántas veces a la semana vas al gimnasio?”. Sin embargo, cuando las vacaciones colectivas empezaron para todo el mundo, Rick empezó a conversar, a preguntar “profundidades” y hacer ligeras insinuaciones de “cosas que quería compartir con alguien”, y ese alguien, por lo que decía, era yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me aficioné un tanto a conversar con él, me gustaba su acento marcado de rolo estratosfera –aunque no era rolo, cosa que eventualmente me empezó a chocar bastante, pero eso es tema para otro post – y empezar a escuchar –por millonésima vez en mi vida – la primera persona del plural por el celular, me hizo pensar que tal vez no hubiera sido tan malo soltar alguna prenda de mi en tal circunstancia. Lo hice con cautela, despacio: los zapatos primero, la correa, las medias después; pero en cuanto vio mis pies descalzos empezó a dañarla de tantas maneras que recogí todas mis cositas y me las volví a poner. Y es que, de acuerdo, Milo no cree en eso de la intimidad y es más bien poco amigo de lo que se entiende por pudor, pero el que le digan, por sólo mostrar un codo, “ya se me paró”, le parece de un mal gusto asesino y activa todos sus campos de defensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que Rick, no sé a ciencia cierta si por deificarme, por hacerme sentir halagado o por tratar de darle firmeza a los pasos que –según él – estaba dando hacia mi manguito, se convirtió en una sonata erótica para mis oídos y en una película pornográfica para mis ojos, que, no lo voy a negar, en principio calentó las noches frías del diciembre pasado, pero que al cabo de diez días me aburrió tanto que no pude más que decir “basta” y empezar a tratarlo como a un mamón cualquiera de esos a los que se les da alas por teléfono, sólo para decirle después: “bueno, tengo sueño, me voy a dormir”. Lo extraño es que Rick no lo notó, o al menos no muy pronto. Rick, de hecho, empezó a pensar que tenía chances con Milo, que iba a establecer una bonita relación a 400 Km. de distancia, que tenía hospedaje y cama segura cada que visitara el Valle de Aburrá y que mis piernas se abrirían de par en par con las primeras tres letras de la frese “voy para allá”. Sus “intenciones”, las refrendó pidiéndome una foto desnudo, que por simple seguridad personal terminé enviándole pero en bóxer, y diciéndome que me hacía falta hacer abdominales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces ahí estaba el quid del asunto y por supuesto, el punto más álgido de mi desconcierto: si de verdad le gustaba tanto, ¿era así de necesario hacer la observación menos diplomática que a un hombre gay se le puede hacer en cualquier momento de su vida?, y está bien, unos cuantos abominables no le hacen daño a nadie, pero siendo consecuente con SUS propias palabras, ¿no era lo más lógico simplemente dejar las cosas pasar o al menos ser más oportuno con el comentario? Más no me puedo quejar, esas palabras se constituyeron en mi acicate para empezar a despacharlo: en adelante empecé a sacarle en cara lo superficial que era y la poca compatibilidad que teníamos, él tan escultural y yo tan porcinamente obeso; a decirle de frente que no íbamos para ninguna parte; porque era obvio que el moriría del asco acostándose conmigo y a dejarle claro que primero se congelaba el infierno antes de dejar que algo pasara con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rick insistió, decía que tenía una concepción viciada de él, que le diera una oportunidad para demostrarme que me podía querer, que tratáramos de ser algo más que amigos. Ni mierda. Milo no iba a transigir por tan poco, mucho menos por un tipo que no lo veía como un churrasco –por detrás churro, por delante un asco –, sino más bien como una punta de anca –carne buena, pero llena de gordos –. Sus palabras me empezaron a fastidiarme, su conversación a aburrirme. Con algo me lo tendría que quitar de encima, por fortuna no tuve que intentarlo mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó a Medellín el miércoles de la semana antepasada. Vagabundeando por lascabinas.com, lo encontré por casualidad con la buenísima fortuna de que no me reconoció cuando me vio por la cámara. Yo estaba sin camisa, no porque me sintiera particularmente sexy sino porque me estaba asando del calor, y en un movimiento típico de Rick, lo primero que me dijo fue “déjame verte el abdomen”. Cerré la ventana, apagué la cámara y me dije a mi mismo que debía cortar las cosas de una vez: el sujeto que quería ser mi novio, llegó a Medellín, no me avisó y para completar, lo primero que hizo fue buscarse un sujeto que sí llenara sus expectativas en cuanto a lo físico. Por fortuna, Rick no calculaba que en Medellín los tipos como él –cara estándar, calvos y bajitos –, por más buen cuerpo que tengan, sólo calan exhibiendo la billetera… y como en su caso eso no procedía –puede uno conocer hombres tacaños en la vida y él –, quedó con un palmo de narices tratando de encontrar su hombre con físico de Brad Pitt. Fue entonces cuando se decidió a escribirme -¡cómo estaría de desesperado! –.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Rick.&lt;/strong&gt; El 14 de febrero a las 13:54&lt;br /&gt;Hola, oye tu andas enojado conmigo ??? en fin nada deje mi Black en Bta y pues kiero verme con vos pero como ni me llamas, si te animas mi cel es XXX-XXXXXXX espero leas este mensaje... un besito&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Milo &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Gasa&lt;/strong&gt; El 14 de febrero a las 15:16&lt;br /&gt;Relax, papá, otro día tiramos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;Rick.&lt;/strong&gt; El 14 de febrero a las 20:29&lt;br /&gt;a , ok, ya entendi , fresco mas bien deje asi , mejor ahora que despues, no me llame ....&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;Milo Gasa&lt;/strong&gt; El 14 de febrero a las 20:30&lt;br /&gt;¿Y es que en serio pensó que lo iba a hacer?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;Rick&lt;/strong&gt; El 14 de febrero a las 20:50&lt;br /&gt;ok, men . si creo que me equivoque con usted, que bueno conocer gente como usted, para asi EVITARLA....&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Nótese, los mensajes son del 14 de Febrero, domingo. Yo lo encontré en lascabinas diciendo que estaba en Envigado desde el miércoles 10 de Febrero, ¿podrá ser alguien tan imbécil como para pensar que merece un trato distinto cuando lo está dejando a uno, de frente, como el plan z o la opción desesperada? El se equivocó conmigo, por supuesto, pero por suerte yo no me equivoqué con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me voy con mis abdominales indefinidos a otra parte. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-9053509410471854457?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/9053509410471854457/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=9053509410471854457&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/9053509410471854457'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/9053509410471854457'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/02/punta-de-anca.html' title='Punta de Anca'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-1519319662930699514</id><published>2010-02-17T20:40:00.002-05:00</published><updated>2010-02-17T20:44:59.003-05:00</updated><title type='text'>Matrimonio y memoria</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En los últimos días he descubierto que no se necesita mucho para sacarme de quicio en algunas circunstancias. Por ejemplo, cuando estoy trabajando, cualquier cuestionamiento que hagan a mi seguimiento de jerarquías y conductos, me pone a volar en el pelo de una. Cuando estoy de rumba, sólo necesito que un borracho me empiece a echar los perros o que una loquita se las empiece a dar de “sensual” para quererme ir. Cuando voy en el metro, el sólo escucharle a alguien la conversación que está teniendo por el celular, me hace hervir la sangre. Pero si hay algo que de verdad despierta al energúmeno que vive en mi, son los hilos de conversación de facebook. Yo no sé quién carajo se inventó la aplicación, pero estaba seriamente solo cuando decidió que los famosos hilos debían tener vigencia indefinida y que la gente pudiera retomar “charlas” concluidas más de seis meses atrás. Y no basta con borrar el mensaje, los mensajes precedentes siguen apareciendo y suscitando reacciones y volviéndose más inoficiosos que un discurso de Chávez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empero, el hilo más enervante –y enervado – que he tenido que padecer en los últimos días, tiene como protagonistas a mis amigos “de toda la vida”. No sé si les conté que Choko se casó en Toronto el año pasado, vestido de Verga Wang y todo, el muy cabrón. Creo que tampoco les he compartido que Flakus cumplió el pasado 6 de enero 8 años de relación con su novio. Y definitivamente nunca les he hablado de Centte, un amigo caleño que vive en Zúrich hace como cuatro años y que va a formalizar su relación con el novio francés con el que comparte casa hace cerca de año y medio. Por supuesto, no puedo decir que no me alegre de que mis amigos estén comprometidos; que pudiendo no hacerlo, hayan decidido compartir sus vidas con alguien y lo más importante, que sean felices así su felicidad esté definida por la presencia de otro en sus vidas. No soy mezquino, de verdad que no, pero me tienen hasta el cogote hablando sobre “el crecimiento”, “los espacios”, “la madurez”, “el compartir”, “las cesiones”, “la esencia propia, la esencia del otro”. En serio, está bien casarse, tan bien como está ser un solterón empedernido, pero lo que en verdad no está bien es pensar que uno alcanzó unas calidades humanas superiores sólo porque ya no piensa en “yo” sino en “nosotros”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acuerdo, aquí van a decir que este tiene pinta de ser uno de esos post de solterona amargada que lleva años sin tener una cosa dura entre las piernas, pero no es así –aunque en efecto no me acuerde de cuándo tuve la cosa dura entre las piernas por última vez –. No me amarga, en ningún sentido, decir que estoy solo y que de momento –y tal vez por los próximos dos años, o más si decido empezar el doctorado de una vez – es mejor así. Tampoco me amarga que mis amigos me lo presuman y que encima vengan con esa voz pontificante del casado a decir “tranquilo que eso le llega”, porque la verdad, si uno tolera esa frase manida cuando está desempleado, mejor lo hace cuando está soltero. Menos me amarga que frente a mi desfilen menús de recepciones, modelos de tarjetas de invitación y fotos de vestidos para la ocasión, a la cosa se le saca gusto. Pero ese tonito de iluminados, de discípulos del Dalai Lama, de superhombres que agarran cuando están casados… eso sí no lo soporto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no lo soporto porque ese tonito de mierda parece querer tapar con “madurez” y “crecimiento” noches eternas de alcohol, rematadas a las siete de la mañana, en un colchón de dudosa higiene en un sector de la ciudad que seguramente no sabían que existía; soleadas tardes de domingo teniendo contactos desprevenidos con todo aquel que se mostrara interesado, para luego entre sudores prometerle las mismas cosas que se le prometerían al vendría media hora después y al siguiente y al siguiente; vertiginosos levantes callejeros, de los que luego no se sabría ni el nombre. Si, nos hacemos más viejos pero el matrimonio no nos hace más sabios y el amor de un hombre (y por él, por supuesto), lo máximo que hará por nosotros será desarrollarnos una competencia que pensamos jamás adquiriríamos, pero algo de sensatez por favor… una cosa es querer mucho a alguien, y por ende casarse con ella, y otra muy distinta es pretender alcanzar niveles fantasiosos de sapiencia sólo porque uno pasa de llevar a la lavandería la ropa de uno solo, a llevar la ropa de dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ni hablar de cuando empieza la monserga sobre la eventual adopción de uno o dos vietnamitas, senegaleses o haitianos –que es lo que está de moda ahora –, porque ahí si me cierro a la banda y digo con el mismo desparpajo de Marlee Matlin en “The L Word”: “I hate kids”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está bien, hay gente que lleva el gen de matrimonio y ha nacido para vivir en compañía, pero una cosa es clara: cuando uno se casa, no debe olvidarse de toda la mierda que comió, así como tampoco de todas las cagadas que hizo, para llegar a un altar. Casarse no es darse permiso para no tener memoria. La tranquilidad de un matrimonio es sólo el dedo que intenta tapar el sol de un pasado poco decoroso. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-1519319662930699514?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/1519319662930699514/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=1519319662930699514&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/1519319662930699514'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/1519319662930699514'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/02/matrimonio-y-memoria.html' title='Matrimonio y memoria'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-1177922279976003960</id><published>2010-02-06T19:39:00.000-05:00</published><updated>2010-02-06T19:40:21.042-05:00</updated><title type='text'>A o P</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El año pasado salí a cenar con la eafitense, su novio y unos amigos comunes a un restaurante no muy lejos de mi casa. El sitio, de lo más emperifollado que se puede encontrar en esa rara simbiosis comercial-residencia-industrial en la que se convierte la Avenida Las Vegas después del intercambio vial de Envigado, estaba montando en un amplísimo lote y adecuado con camas y sillones para generar una extraña sensación de intimidad en desmedro de todo lo que se concibe tradicionalmente como “cómodo” a la hora de comer. Cuando el licor empezó a lijar el pudor, los hablantes, cuatro hombres homosexuales y tres mujeres, para mayor incomodidad de mi cuñado, teníamos la conversación fincada en un todo y por todo en las relaciones entre hombres y en particular en una con una génesis tan sórdida que cada uno de sus componentes producía incontenibles accesos de risa. Fue entonces cuando llegamos al ‘core’ por antonomasia de esta discusión: el a o p. Por supuesto, mi hermana y sus amigas estaban completamente empapadas del tema, pero mi cuñado se estaba perdiendo en la conversación y aunque, por supuesto, hubiera preferido enterarse de los efectos fisiológicos de una patada en las pelotas con experimentación él mismo, se atrevió a preguntar que cómo se manejaba eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, estereotipado y prejuicioso, sin mayores consideraciones, le repuse si lo que trataba de preguntar era sobre quién representaba al hombre y quién a la mujer, pero de inmediato se aclaró diciendo que no se trataba de eso, que lo que quería saber era cómo nos poníamos nosotros de acuerdo para que uno fuera el que lo pidiera y otro el que lo diera. Me dejó callado. Por fortuna, el mejor amigo de mi hermana salió en defensa de nuestro modo de vida y simplemente le dijo “eso es algo que se sabe desde el principio”. Para mí la expresión fue lapidaria, casi, casi, paradigmática: dentro de las cosas que se deben dejar claras al momento de empezar a salir con un sujeto es qué puede esperar él de uno –y contrario sensu, uno de él –, cuando la pregunta “¿me pongo el condón?” sea espetada en el colchón, piso o rastrojo al que los besos y las caricias han conducido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos post escribí algo al respecto, sin embargo, es innegable que para todos aquellos que creen que la esencia de las prácticas amatorias entre chicos se encuentra en la entrada del agua por el patio, conocer si ese que tan seductor resulta, que produce mareos y hace sentir una incontenible sucesión de cursilerías en el pecho, se ajusta a sus requerimientos específicos, es como llamamos los abogados, un “requisito de procedibilidad” para empezar la apertura del corazón. En este orden de ideas, el proceso de satanización que ha experimentado la pregunta “¿eres a o p?”, lo veo poco válido, caprichoso, infundado si se quiere. Empero, “una cosa piensa el burro y otra el que lo enjalma”, y tal vez la negatividad que envuelve a tan sencilla pregunta no se refiera a la respuesta que el otro debe dar si no a la oportunidad con que la hace. Y hablo de oportunidad porque existe una radical diferencia en que a uno de entrada le estén preguntando si está dispuesto a feriar el morrito de su amor, y que después de dos o tres salidas, justo antes de presentar el primer examen de fortaleza sexual le digan “oíste, ¿y si yo te quiero hacer un examen de próstata, qué?”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no es que el blogger se las vaya a dar de santo o que pretenda decir que nunca lo ha dado o recibido de entrada, porque eso, además de ser fastidioso y desagradable al oído, es radicalmente falso. Pero, una vez cada cien días, cuando la cama se hace helada y el corazón se ensancha como el de Marlene Favela en cualquiera de sus sobreactuaciones televisivas, la pregunta –y por ende a quién la formula – se puede rechazar sin contemplaciones, porque uno no se encuentra de ánimos para considerarla. Y está bien, no es una pregunta original, se encuentra tan trillada como “¿estudias o trabajas?” y la verdad no aporta mayor sustancia a lo que se puede desencadenar si la persona que la formula resulta ser el príncipe azul que uno ha buscado toda su vida, pero, como negociantes natos que somos todos los seres humanos, su respuesta se hace material inefable si uno quiere saber con claridad meridiana en qué vaca loca se va a meter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De otro lado, ¿quién nos dice que quien formula la pregunta no tuvo que hacer un enorme acopio de pelotas antes formularla?, señores, si el tipo de verdad está interesado en uno, con seguridad que se caga de miedo de soltar una perla de esas porque tal vez uno no la tome por el lado amable y termine mandándolo a comer mierda por tratarlo como a un objeto sexual. Entonces, no nos envalentonemos cuando nos cuestionen sobre nuestra actividad o nuestra pasividad, sólo pensemos en qué momento nos encontramos y qué buscamos, y para adelante… porque también sería muy triste dejar ir al polvo, cuando eso es lo que en verdad uno quiere, sólo porque fue descortés preguntando si uno le resultaba apetecible o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas maneras, el lector tendrá su concepto, pero yo sigo pensando que aunque el culo puede ser un plato fuerte, no es el especial de la casa. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-1177922279976003960?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/1177922279976003960/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=1177922279976003960&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/1177922279976003960'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/1177922279976003960'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/02/o-p.html' title='A o P'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-6094618373702597134</id><published>2010-01-31T10:00:00.000-05:00</published><updated>2010-01-31T10:00:01.671-05:00</updated><title type='text'>¿Debería importarme?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Bueno, como va siendo hora de comenzar a escribir en 2010 –un mes completo para leer un post largo creo que es tiempo más que suficiente para el lector –, llega este post como medida de consumo para todos aquellos que por una razón u otra se han apartado de estas líneas porque no estaban contentos con el autor escribiendo ficción. Sólo resta decir sobre “Protégeme”, en sus brevísimos 44 capítulos, que por fortuna no me hizo ni popular ni rico –cosa que muchos bloggers mirarían con una imborrable mueca de asco –, pero me hizo inmensamente feliz: por primera vez probé la fusta implacable de la creatividad, y todo sea dicho, me gustó. Vamos entonces a ver qué sigue, cómo se desarrolla 2010 y si soy capaz de meterme otra vez en un proyecto tan ambicioso… de esos que coge vida propia sin que uno se hubiera dado cuenta cómo, y al verlo concluido se vuelve laxo en la autocrítica sólo para tenerla dentro del plazo estipulado (ora por uno mismo, ora por el lector, ora por el registro de derechos de autor, y en el más dramático de los casos, por un editor).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se nos ha enseñado desde muy pequeños que los verdaderos sueños son aquellos en los que el hombre es doctor de Oxford, trabaja con una multinacional, tiene la edad suficiente para formar un regimiento doméstico sobre el cual opinar cada que se le venga en gana, y los ingresos necesarios para proveerlo con frivolidades hasta el hartazgo de la vividora de turno. Sobre este punto quisiera hacer especial énfasis en esta última parte: no hay sueño completo si al final del mismo no se encuentra la olla repleta de oro al final del arcoiris. El asunto se hace más crítico si nos damos a la tarea de hacer la misma consulta en esta orilla del mundo que tan desagradablemente se denomina “mundo gay”: con seguridad encontraremos que por menos clase, patrimonio o formación que nos haya dado la cuna, siempre aspiraremos a tener más, a consumir más, a buscar “ser más” que todos aquellos mortales con los que nos tocó compartir el gremio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación no es, ¿cómo decirlo?, muy desagradable en principio,  al fin y al cabo es esa ambición lo que hace que todos tengamos una posición distinguida donde quiera que vayamos, que seamos los mejores trabajadores que un empleador puede conocer y que podamos rendir al menos un setenta u ochenta por ciento más de lo que nuestros pares heterosexuales lo hacen. ¿Seremos realmente mejores?, la verdad no lo creo, sólo tenemos mejores chances de distribuir nuestro tiempo. No obstante, ¿qué pasa cuando  uno / alguien se resiste a ser metido en el mismo molde que el resto del mundo que lo rodea?, ¿cuando los valores propios de cada quien se convierten simplemente en material agregado conforme se aumenta el poder adquisitivo? En otras palabras, ¿y si uno sólo quisiera seguir siendo “white trash” toda la vida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este cuestionamiento tiene su origen en mi propia condición y la verdad no me avergüenza decirlo: no soy un tipo con una cuna encumbrada, no soy un tipo con la clase de un Santodomingo o de un Echavarría, no soy un tipo que espera una cuantiosísima herencia, ni soy un tipo que puede decir que todo en la vida le llegó en el momento en que lo pidió… es más, puedo decir que soy tan clasemedioso como lo fueron mis padres y como, con absoluta seguridad, lo serán mis sobrinos; para colmo de males, con el camino que llevo, lo seré toda la vida porque en el trabajo que tengo –que por demás me apasiona tanto que me sorprende – tendré muchas satisfacciones –ya de hecho las tengo –, pero nunca la satisfacción de un arca llena oro esperando hacer más llevaderos mis años de vejez. Precisando, “si lo que te atrae de Milo es su bolsillo, pensaste mal, muy mal”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, ¿esto es conformismo o simple felicidad?, yo le apostaría a lo segundo. Sí, tengo que sudar todos los días; sí, debo sufrir como un condenado cada que la organización me mezquina algo –o me obliga a descabezar gente, que es como lo mismo –; sí, trabajaré hasta que la parca me decapite, o encuentre un mejor lugar para mí; y sí, tendré ínfulas de diva en decadencia o del más puro wannabe hasta que me vuelva heterosexual o pierda la alegría de vivir… y sin embargo, no me molesta. Y no me molesta, porque la vida, como la tengo en este momento, me hace sentir tranquilo, satisfecho, realizado, no encuentro un solo motivo de peso que me haga pensar lo contrario o que me haga querer más. Esto no quiere decir que no tenga planes, metas, sueños, pero a mi mismo me sorprende decir que ninguno de ellos se encuentra relacionado con un tener: seguiré andando en Metro hasta que el sistema colapse, seguiré viviendo arrendado hasta que muera, seguiré estudiando con las disponibilidades presupuestales de mi bolsillo… pero seguiré, porque nada me gano con haber vivido si no hice todo lo que quería hacer y mucho menos si me pasé la vida pensado que el favor de la fortuna consistía, en efecto, en amasar una fortuna sin método ni sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No por lo dicho me siento mejor persona que nadie, tal vez en mi propia falta de ambición, al menos en el sentido monetario, radique el que sea tan “botaratas”. Tal vez en la falta de importancia que le doy al metal es que me tope con tantos parásitos en el contexto romántico. Tal vez me debería importar más… pero mientras me de para el transporte, la comida, los servicios y el arriendo, lo demás es lo de menos.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-6094618373702597134?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/6094618373702597134/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=6094618373702597134&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/6094618373702597134'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/6094618373702597134'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2010/01/deberia-importarme.html' title='¿Debería importarme?'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-9095845972798028826</id><published>2009-12-31T12:07:00.000-05:00</published><updated>2009-12-31T12:08:21.485-05:00</updated><title type='text'>Bienvenido 2010</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;¡Qué año más raro fue 2009!, no sé para el lector, pero para un servidor miles de cosas han cambiado a la velocidad de un rayo, ha habido muchos éxitos, he desarrollado planes que jamás pensé que sería capaz de lograr, he conocido las suficientes personas como para decir que a veces es mejor estar solo, me han gustado las suficientes personas como para decir que qué bueno hubiera sido terminar el año con un mancito al lado. Muchos personajes han salido de esta serie y por fortuna todavía pienso que su único protagonista debo ser yo, pero también, pienso que poco o nada podría haber hecho sin los actores de soporte que de una u otra manera, han sido invitados a ella, de la misma manera que ellos me han invitado a las suyas. Para todos, que saben quiénes son, mi más sincero agradecimiento por haberme acompañado durante 2009 y espero que en 2010, mantengamos esta sinergia tan maravillosa que hemos logrado crear. Para los demás, muchas gracias por su desafío constante, un árbol crece más rapido cuando tiene que buscar la luz que cuando la tiene encima todo el tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tengo pocas cosas qué decir este año, la verdad sólo quisiera expresar lo infinitamente complacido que me encuentro con las perspectivas que se van generando conforme se van haciendo más planes y se van trazando metas más ambiciosas. Creo que esa es la verdadera lección que aprendí en 2009: uno se vuelve mejor malabarista, mientras más pelotas aspire a tener en el aire, y con seguridad que aprenderá más con la caída de una o dos de ellas que con la rutina de tener la misma cantidad siempre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Bueno, sólo dos cosas antes de irme, la primera es que por fin se van a poder gozar la conclusión final de "Protégeme", a continuación; la segunda, ¡FELIZ 2010 PARA TODOS! y mis mejores deseos para esta nueva década que empieza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Un abrazote.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31516406-9095845972798028826?l=palacecolombia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palacecolombia.blogspot.com/feeds/9095845972798028826/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31516406&amp;postID=9095845972798028826&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/9095845972798028826'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31516406/posts/default/9095845972798028826'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palacecolombia.blogspot.com/2009/12/bienvenido-2010_4394.html' title='Bienvenido 2010'/><author><name>Milo Gasa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04126031740179066085</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-q8Et5IcLjRU/TdCJZuKrCyI/AAAAAAAAAO8/b0pRWTUjnGQ/s220/228690_10150586259425357_768450356_18687096_2180400_n.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31516406.post-4345577567299967054</id><published>2009-12-31T12:00:00.005-05:00</published><updated>2009-12-31T12:00:04.427-05:00</updated><title type='text'>Protégeme (Final)</title><content type='html'>&lt;em&gt;Para Iván, indiscutiblemente, el lector más entusiasta de esta historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="justify"&gt;(XVIII)&lt;br /&gt;“¡Uy monín!, no puedo creer que usted solo haya hecho todo eso”, dijo Elsebas mientras levantaba un pesa hecha con un tubo de acero y dos botellas de gaseosa rellenas de cemento gris. Roque no sabía si emocionarse o sentirse decepcionado de sí mismo. Lo que si sabía era que tenía de todo, menos ganas de volverse a meter en una trifulca como la de la noche anterior. Era domingo, hacía un calor de los mil demonios y el viento parecía no circular en los alrededores del parque de Moravia. Se abstuvo de preguntarle a Elsebas qué hacían allí, si el “gimnasio” se encontraba en San Juan con la Avenida del Río, pero de todas maneras recibió explicación: tenía un trabajo para hacer en San Cayetano y no quería quedarle mal al patrón por irse lejos. Fue entonces que Roque empezó a hablarle de cómo le había torcido el brazo al jíbaro carero, cómo el baratero se le había enfrentado y cómo Vicente, sin mucho éxito había intentado detenerlo, ganándose a cambio un empujón contra una mesa que le procuró una herida de consideración en la ceja y hacerse una fisura en el brazo. El impacto tumbó la mesa y derramó las bebidas de quienes en ella se encontraban, por supuesto enfurecieron ipso facto y en cuanto levantaron a Vicente para darle un par de golpes, se dieron cuenta de que sangraba y lo dejaron en paz, sin embargo, ya se habían enojado lo suficiente como para dejar la situación impune, así se que se fueron detrás del jíbaro baratero a darle la golpiza equivalente a una botella de vodka a medio consumir. Entre dos lo tomaron por los hombros mientras un tercero lo molía a golpes en el costado. Los demás meseros del sitio trataron de calmarlos a todos, pero era tanta la furia de Roque y de sus aliados oficiosos, que terminaron revueltos también en la pelea que poco tardó en empezar a extenderse como un polvorín entre todos los presentes en el sitio. Vicente miraba aterrado desde la mesa derribada, esperando que Roque soltara al jíbaro, pero al ver que no lo haría, se fue hasta a él, lo tomó de la mano y sólo le dijo “vámonos”. Roque obedeció, sin embargo, en cuanto el jíbaro se sintió libre, se fue contra él otra vez y le dio una patada en la espalda. Vicente tiró a Roque para que no se devolviera, pero era demasiado tarde, la pelea había adquirido una proporción tal, que los puños y las patadas que tiraba su novio ya iban en todas las direcciones, no sólo contra los jíbaros y los meseros, sino también contra los otros clientes de la discoteca. Vicente tardó en darse cuenta de que lo que hacía Roque era tratar de abrirse paso entre la trifulca para llegar hasta la puerta de salida, objetivo que por fortuna consiguió cinco o seis segundos antes de que el dueño hiciera varios disparos al aire e hiciera calmar a todos sus clientes, quienes salieron en estampida de su respetado establecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elsebas reía sorprendido de lo mucho que había aprendido su pupilo en el tiempo que llevaba con él, lo felicitó incluso por haber puesto en práctica lo enseñado, que buena falta le venía haciendo. Encendió un porro. Se lo ofreció a Roque, quien lo aceptó mientras se alzaba a sí mismo en el pasamanos de los juegos para niños. Subió veinte veces con la marihuana humeando desde sus labios, luego continuó hablando. Dijo que lo que más le dolía era que el noviecito había quedado con una “chamba” bien fea en la ceja y un brazo dañado, que lo había defendido bien, pero que no había sido suficiente y eso le preocupaba sobremanera. Elsebas le dijo que se relajara, que eso se arreglaba cuando él quisiera, que sólo necesitaba que le mostrara quién era el hijueputa y con mucho gusto se lo machacaba hasta que no le quedaran ganas de volver a moverse. Roque no dijo nada, tampoco se trataba de echarse un muerto en la conciencia, no obstante agradeció el gesto sacando un armado de “cripa” que traía en su bolsillo. Elsebas se conmovió casi hasta las lágrimas: “uy monín, si así son los regalos que usted le da a su novio, con razón ese güevón está tan enamorado de usted”. Roque se tiró al suelo a hacer lagartijas mientras Elsebas olía su tabaco de marihuana hidropónica como si fuera un Cohíba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras lo olía, Elsebas hablaba de la última vez que se había llevado una “cripa” a los labios. Contaba que se lo había sacado del bolsillo a uno de los trabajos que había hecho, un monito hijo de papi que en sus últimas se había tratado de hacer el valiente. Le confió que le habían encargado el trabajo a principios de esa semana y no tuvo tiempo de hacerle seguimiento como para no dejar pistas, agregó que no obstante haberlo buscado de todas la formas posibles, no le había dado papaya, pero que cuando lo agarró, junto con otros dos amigos, se dio el gusto de volverlo mierda y de meterle un susto el hijueputa al tipo con el que salía, diciéndole que luego iban por él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roque no dijo nada, sólo le preguntó si sí lo habían hecho, pero Elsebas ya se había aplicado a su tabaco y no le escuchó. Se despidió dándole una palmada en la espalda e inició su camino hacia la estación del metro. Entre un Medellín iluminado en su delirio, una vía desolada y unas ganas inmensas de terminar el día abrazado a Vicente, Roque recordó que Sebastián fumaba “cripa” cuando no estaba con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(XIX)&lt;br /&gt;Vicente no lo esperaba a esa hora, lo normal era que llegara tarde, con ganas de pedir domicilio y ver una película hasta que el sueño les recomendara separarse. Lo saludó llamándolo “Clark Kent”, Roque sonrió y lo agarró a besos sin haber cerrado la puerta de su casa, poco o nada le importaban los vecinos o los suegros, cuando estaba volando en alfombra de hierba se sentía tan adentrado en el paraíso que se predisponía para incursionar en un mundo en el que no existían los prejuicios o las lenguas largas de los otros, quienes por demás se interesaban más bien poco por lo que hicieran a su alrededor, si algo caracteriza a los barrios del centro occidente de Medellín es que a nadie le importa lo que ocurriera en ellos, mientras no fuera en su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contrario a lo que pensó Vicente, Roque se quedó dormido antes de empezar a quitarle la ropa. Lo observaba dormir, se enternecía al ver que aquel que la noche anterior se había comportado como una bestia, ahora se viera tan sereno; ese que se encontraba en su cama, que sonreía cuando dormía y cuyos ojos nunca se cerraban del todo, lo podía mirar y pensar que su acto heroico, aunque en su momento le procuró risa –aún cuando su ceja y su brazo dijeran otra cosa –, había sido la demostración más fehaciente del amor que le tenía, de la consagración de esa carrera que como un juego había emprendido tiempo atrás y que ahora se convertía en un verdadero medio de subsistencia . Era su héroe, era quien lo había defendido cuando más cerca se había visto de la muerte, ya en dos ocasiones. Ahora se esclavizaría a él de ser necesario, dedicaría su vida a hacerlo feliz, le daría la razón cuando lo requiriera, no tendría ningún problema: ya su ser, todo él, no le pertenecía… era de Roque desde el preciso instante en que decidió salvarlo de los golpes en Manrique y la noche anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se levantó de la cama, fue a la cocina y empezó a cocinar. Se sabía de memoria cuáles eran los platos favoritos de Roque, pero nunca se había dado a la tarea de prepararlos, se consideraba mucho menos que un cocinero poco diestro y le molestaba sobremanera tener que agarrar un cuchillo para picar aún un pedazo de queso blanco. No sabía cómo habían llegado sus habilidades, pero se sentía fuera de si seleccionando carnes, trozando vegetales, aprestando pastas, rayando queso parmesano. Si, era un cliché en éxtasis, de sobra sabía que él mismo se habría reprochado el estarle preparando a su novio la misma comida que todos los novios se preparan cuando tienen ganas de sorprenderse: una lasaña. Sabía que se mentía a sí mismo, o al menos que trataba de engañarse como todos los demás novios, mientras pensaba que su lasaña era distinta porque él la estaba preparando con amor, como si tal sentimiento fuera una especia que se pudiera comprar por kilos. No tuvo problemas haciendo la salsa blanca, acomodando la pasta en el molde, cubriéndola lentamente con res molida y queso mozarela, y poniéndose generoso con el parmesano con el que la coronó. Se saboreaba pensando en el parmesano dorado, la parte más suculenta del plato a pesar de que todo su esfuerzo se hubiera concentrado en todo lo que estaba debajo de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensó en sacar una botella de vino. Dio un brinco y se abstuvo. Ser un marica haciendo una lasaña era suficiente, no era necesario pintarse como el paradigma de loca beata que necesitaba una botella de tinto chileno y a Emma Shapplin de telón de fondo para que la ocasión quedara a la altura de cualquier serie adolescente gringa. Sacó dos cervezas, las mezcló con gaseosa, hielo, canela y un trago sencillo de ron y con el cristal helado sobre la frente de Roque, lo despertó diciéndole que la comida estaría lista en media hora, que de momento le ofrecía un refajo, mezcla especial de la casa. Lo vio despertar aturdido, como si no supiera dónde se encontraba, pero ofreciéndole su mejor sonrisa como agradecimiento por el refresco etílico que le había ofrecido. Tras dos sorbos le ofreció sus labios, y tras ellos su lengua y sus dientes. Luego extendió sus manos y las metió por debajo de su camisa, buscando con desesperación sus tetillas para acariciarlas con delicadeza, como si se pudieran deshacer al contacto. Empezó a lamer su cuello, en él podía sentir alojados todos los sabores que había acabado de mezclar para luego meter al horno. Vicente tenía su vaso de refajo en la mano, trató de separarse de Roque por un momento para no derramarlo, oportunidad que este aprovechó para quitarse la camiseta y bajarse la pantaloneta tan rápido como si esta constituyera un objeto de escarnio que le cubriera la piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vicente no se resistió, correspondió con un beso a cada beso, con una prenda suya a cada prenda de Roque y estremeciéndose con cada caricia, buscó ansioso su pene para succionarlo como un ternero hambriento. Sabía que su novio gozaba cuando descubría un poco sus dientes y lo mordía quedo, sabía también que prefería que se concentrara en el glande a que subiera y bajara su boca sin pensar en ello, sabía que no se molestaría si lo raspaba con su barba y que se sentiría poderoso si tomaba entre sus dedos una gota de su lubricación y se la llevaba a los labios para luego llevarla hasta los suyos. Tanto sabía que cuando se sentía sumido en una rutina resabida y resabiada, encontraba en un gemido, en una palabra sucia o en las manos sobre su nuca, la renovación de los votos que había hecho por quererlo mientras él quisiera dejarse querer. Decidió que todo acabaría en su boca. Que lo que Roque había comenzado con sus labios, él lo terminaría con su lengua. No le permitió cambiarlo de posición, no transigió un ápice con respecto a su trabajo oral hasta que encontró el néctar que buscaba desde que su exploración comenzó. Trémulo, Roque le preguntó si no le olía a quemado. Desnudo, con la boca todavía llena de Roque y cara de consternación, Vicente constató con su nariz que su faena culinaria había concluido en catástrofe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(XX)&lt;br /&gt;Sonrió. La lasaña quemada lucía muchísimo menos apetitosa de lo que habían imaginado. Roque le dio muchos besos para decirle, cada vez con palabras distintas, que no importaba que la cena se hubiera estropeado, de todas maneras ya se había preparado para comer pizza esa noche. Vicente lo miraba con tristeza y sólo podía decirle que de verdad quería que conociera su forma de cocinar, que aunque pocas cosas más podía preparar, ninguna le quedaba tan bien como su lasaña de boloñesa. Roque lo consoló diciéndole que ingredientes para hacer otra habrían de más, que si no fuera domingo en la noche los conseguirían de inmediato, pero que de momento era mejor que pidieran un domicilio que en lo posible les diera chances de protagonizar una escena porno. Vicente accedió de buena gana, sin dejar su aflicción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se decidieron por pollo frito, partiendo de que llegaría más rápido que la comida china o que una pizza, sin embargo, la demora fue superior y Vicente no pudo ocultar su enojo en cuanto llegó el repartidor. Roque sólo lo escuchó pidiendo explicaciones, con prudencia pero con ese tono agrio que usaba siempre que quería ser enfático en una idea. Sabía que habría problemas, pero procuraba no meterse, sabía que más tardaría en cubrir la espalda de su novio que en estar convirtiendo su causa en la suya, y que más tardaría en pasar de una posición a la otra que en estarse amarrando los guantes para empezar a pelear. No se metería, que Vicente se las arreglara solo. Aún así, cuando el repartidor comenzó a subir la voz, Roque supo que tendría que arreglar las cosas en persona. Preguntó con calma, pero con firmeza, qué pasaba. Vicente le explicó que el repartidor, además de que se había demorado más de lo razonable, ahora no le quería exhibir la factura y le estaba cobrando mucho más de lo que le habían anunciado por teléfono mientras hacía el pedido. Roque procuró no enfadarse pero insistió en que quería ver la factura. El repartidor se volvió a negar, dijo que se le había quedado en la moto y que no se iba a devolver por ella. Vicente le dijo que se podía ir entonces, que no iban a pagarle nada si no les mostraba al menos un recibo de lo que estaban comprando. El sujeto insistió en que le tenían que recibir el pollo y pagarle lo que les requería, que no se iba a mover de donde se encontraba hasta que lo hicieran. Cuando Roque trató de cerrarle la puerta en la cara y éste atravesó la pierna para impedírselo, el repartidor supo que se arrepentiría de su obstinación, máxime cuando sumó a sus actos las palabras “me pagan o las chuzo par de locas hijueputas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la puerta de la casa de sus suegros, Roque apretó la pierna del repartidor con firmeza, sólo para tenerlo a su merced mientras se las arreglaba para quitarle el zapato. Logrado su objetivo, amainó en la fuerza que aplicaba a la puerta para que el repartidor tratara de zafarse, pero en el preciso instante en que empezó a hacerlo, Roque aplicó todo su vigor otra vez a la puerta haciendo que sólo su pie desnudo quedara atrapado por ella. El repartidor soltó un grito de dolor que estremeció a toda la cuadra, los huesos cedieron. Vicente se encontraba estupefacto, veía cómo su novio no quería soltar la puerta aún cuando afuera se encontraba un hombre herido, sufriendo. Roque no se detuvo, soltó la puerta hasta que el repartidor logró retirar el pie, pero en vez de cerrarla, la abrió de par en par y en cuanto lo vio sobándose el miembro lastimado, lo primero que hizo fue darle una patada en las costillas que lo dejó sin aire en el suelo. “¿Entonces quiénes son las locas hijueputas, gran malparido?, decime pues, no estabas tan valiente haciendo escándalo, decime pues”. Era el momento del éxtasis, luego lo lamentaría, Vicente comenzaba a reconocer la rutina. Roque lo siguió pateando mientras lo veía en el suelo y le apuntaba a cuanta extremidad encontrara próxima. Al final el repartidor rogó: “no me pegue más mono, por favor, yo me voy”. Pero Roque no quería parar, se sentía extático golpeándolo, humillándolo, mostrándole su superioridad, dejando en claro que haría lo que fuera porque nadie se atreviera siquiera a decirle un carajo a Vicente. Lo último que hizo fue vaciarle la caja de pollo frito en la cara, haciendo que la grasa hirviendo le produjera quemaduras en el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vicente guardó silencio. Lo miraba con admiración, sólo le dijo “hoy sí que te la hiciste mi supermán”. Luego con un poco de sorna, le preguntó, “¿y ahora qué vamos a comer, lasaña quemada o pollo frito a la repartidor con adobo de antejardín?”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(XXI)&lt;br /&gt;Conocer a las amigas de Roque fue uno de los pasos más complicados que Vicente tuvo que dar después de celebrar su primer semestre con él. La primera salida había resultado desastrosa porque a todas les dio por ponerse a hablar de Sebastián como si en la tierra no existiera ser humano de mejores atributos. Vicente tragó saliva, densa como un poso de alquitrán, y exhibió su mejor sonrisa al conglomerado de féminas que no podían ver a su amigo con otro que no fuera su difunto ex. Unos días más tarde se las encontraron entrando a cine en un centro comercial y ninguna de ellas se tomó siquiera la molestia de saludarlo, aún cuando Roque se los puso en las narices para que le dieran un caritativo “hola”, Vicente no dijo nada, pero esta vez repitió tantas veces en su cabeza la palabra “malparidas” que poco pudo atender a la película que vieron ese día. Un par de meses después, lo invitaron ellas mismas a la fiesta anual de primíparos de la facultad, a la que Roque tenía por costumbre no asistir, pero sólo con la intención de que Vicente lo hiciera ir. No obstante, se quedaron con un palmo de narices cuando Vicente no sólo se apareció solo en la fiesta sino que terminó haciéndose amigo de todos los miembros del equipo de fútbol del nivel de Roque, en él que este no jugaba, y convirtiéndose en invitado de primera línea a todos los partidos y posteriores celebraciones –de victorias y de derrotas – en sitios de estriptís. Vicente quedó sorprendido cuando objetó diciendo que a él no le gustaban las mujeres y los futbolistas le dijeron que no importaba, que si quería iban a un chuzo donde también bailaran manes; pero se sorprendió más con el gesto de desagrado que todos hicieron cuando dijo que si podía llevar a Roque, varios dubitativos “sí” le dejaron claro que si no lograba conquistar a las amigas y a cambio de eso se hacía amigo de los compañeros, se iba a quedar sin novio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó un tiempo pensando qué hacer hasta que concluyó que lo mejor era organizar un asado, todos los gastos pagados por él, convidando a todo el semestre de la universidad de Roque. Cincuenta personas, cincuenta pichones de economista, veinticinco de ellos no sabían de la vida y obra de Cher, a quince no les importaba y las últimas diez tenían conocimiento por lo que Roque les había dicho de ella. Lo fijó para un sábado en la tarde y comenzó la convocatoria por los muchachos del equipo, todos accedieron gustosos e incluso le propusieron que no se preocupara por el trago, que cada uno se encargaba de sus propias libaciones. Las compañeras, y entre ellas sus simpatiquísimas amigas, se las dejó a Roque, y le agregó que si quería invitar a cualquier otro, bien podía hacerlo, que le quería hacer esa atención como regalo anticipado de once meses juntos. Vio en su mancito todas las intenciones de preguntarle qué se proponía con tan cuestionable reunión, pero nunca se animó a decir nada, coyuntura que Vicente aprovechó para terminar de organizar su plan, si ese día lograba que al menos uno de los futbolistas enamorara a alguna de las amigas de Roque, cerraría la brecha y no tendría ya más que preocuparse por la animosidad que las unas manejaban contra él y que los otros manejaban contra su novio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día del asado, Vicente compró tal cantidad de carne que pensó que si la asaba toda no tendría tiempo para dar término a sus otros objetivos. Por eso, desde que el equipo de fútbol empezó a llegar, los responsabilizó de mantener las copas llenas, de repartir lo que se iba asando y de tomar todas las precauciones del caso para que ni una sola de las muchachas tuviera que mover un dedo durante la reunión. Sin demora empezó a servir a todos grandes cantidades de aguardiente, el suero de la verdad, para saber cuál de ellos sería material para su intrigante labor de casamentero. No se había gastado la primera botella cuando uno de los mediocampistas le dijo que no entendía por qué Roque cuidaba tanto a Anita, con lo relajada y “a lo bien” que era ella. Vicente la recordó de inmediato, una rubia, bajita, tetona y presidenta del club de fans de Sebastián, la cabeza mayor de la Hidra, la punta delantera del crótalo, la hembra alfa de la jauría de hienas… el premio mayor. De inmediato le dijo al hombre que él lo ayudaba con Anita, que para eso era la mejor amiga de Roque y –dando su mejor actuación – por ende la suya, que no se preocupara, pero eso sí, que si se cuadraban le reconocían méritos a los dos y les daban a cargar la primera cría. El mediocampista rió y con un trillado “vos sos del putas, Chente”, selló el trato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su casa estaba reventar dos horas después. Carne, aguardiente, ron, reggaetón, papas fritas, comentarios sobre los técnicos del Medellín y del Nacional, extensas diatribas contra los equipos bogotanos y caleños y profundas reflexiones sobre la situación de su facultad, llenaban hasta el último rincón del patio de la casa de Vicente. Roque no había llegado, pero no le preocupaba, tampoco había llegado ninguna de sus flamantes amigas y con los muchachos del equipo, contrario a todas sus predicciones, Vicente se sentía bien. No sabía un comino de fútbol, pero todos lograban despertar su interés; no tenía idea de quién era el decano de Economía, pero encontraba válidas las razones de sus estudiantes para quejarse permanentemente con el director académico sobre él; odiaba el reggaetón, pero se apropió de su ritmo desde que uno de los delanteros del equipo le dijo que Don Omar, Daddy Yankee y Wisin y Yandel eran unos vendidos, que por la obsesión con su maldito “medio millón de copias” habían terminado por hacer el mismo dance-hall que estaban haciendo los raperos gringos. Vicente lo chinchó preguntándole si entonces consideraba que los más duros del reggaetón ya estaban haciendo música gay, y el delantero, con un gesto apesadumbrado, no pudo decir nada distinto a “si, parcero”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vicente empezó a extrañar a Roque cuando llegó la primera mujer, no era una de sus amigas, de hecho era una de las fanáticas del equipo de fútbol a la que todos veían como un amigo más. Lo saludó con tanta efusividad que él mismo se sorprendió de lo bien que podía caer cuando se lo proponía y de lo muy infundadas que estaban las apreciaciones que de él tenían las amigas de su novio, que ni siquiera le habían extendido la cortesía de darle una oportunidad. En cuanto llegó, la mujer no sólo hizo que los futbolistas diversificaran sus temas, sino que además los ordenó para que asaran carne, picaran, sirvieran, llevaran exacta cuenta de las rondas del aguardiente y mantuvieran abastecidos de hielo a los que tomaban ron. Se convirtió en el capataz del convite y no contenta con eso, integró a los papás de Vicente a la celebración. Él sabía que nada le podría chocar más a Roque, pues en varias oportunidades le había manifestado lo mucho que ella le fastidiaba, pero era la fatal consecuencia de no llegar con la puntualidad que se le había solicitado. Cuando empezaron a llegar las otras compañeras, el pichón de arquitecto ya era un estudiante de economía más y hasta manejaba la jerga propia de la facultad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(XXIII)&lt;br /&gt;“Fashionably late”, un término que no recordaba que le hubieran enseñado en ninguna parte, pero que de todas maneras usaba cuando quería hacerse el interesante. De ordinario lo aplicaba cuando se sentía compelido a asistir a una reunión que le parecía en extremo latosa y a la que sólo iba por no herir susceptibilidades. No obstante, nada le impidió llegar “Fashionably late” y en adición “Fashionably inadecuate”. Y fue esa inadecuación, más que los certeros avances que logró Vicente entre el mediocampista y Anita, lo que terminó por convertir a este último en el preferido de las amigas de Roque. Cerca de cuatro horas de retraso tenía cuando llegó al asado. Contrario a lo que su nublada mente le podía anticipar con respecto a Vicente, su novio estaba a gusto con todos sus compañeros de la universidad, menos con aquellas mujeres a quienes él llamaba sus amigas, que para la hora en la que llegó se encontraban rumiando veneno entre ellas, y debatiendo cómo hacer sentir mal a Roque por no llegar a tiempo a una fiesta en la que se sentían unas completas intrusas. El equipo de fútbol ya llamaba a su novio “Chentico”, las fanáticas le decían “papasote” por unanimidad, de “divino” y “espectacular”, no bajaban los apelativos para referirse a él. Vicente había logrado en cuestión de días lo que él mismo no había hecho en varios semestres de estudio. Se sentía abrumado, pero todo cambiaría en el mismo instante en el que presentara a su invitado especial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Fashionably inadecuate” es llevar a una persona atípica a una fiesta, sin querer dar razones para ello. Roque se vino a enterar de que su nombre de pila era Bayron Andrei cuando le extendió la mano a Anita y en adelante no pudo sino parir erizos en cuanto se lo presentaba a alguien más. Se preguntaba por qué Bayron Andrei no había podido decirles que se llamaba Sebastián, así lo había conocido él, así lo llamaba todo el mundo. Pero no, en un vuelo de marihuana había decidido decirle que su novio había hecho un asado, que iban a estar varios parceros y que muy bacano que fuera con él. En su vuelo no recordaba que Elsebas le había dicho varias veces que no quería ir, que mejor mantener los entrenamientos a un lado y la vida social al otro, que se fresquiara, que él no se ofendía porque no lo hiciera partícipe de su vida con sus compañeritos ricachones. Roque no lo escuchó, y esa misma tarde, después de entrenar mucho y tomar unas cervezas, Elsebas terminó en el asado que Vicente estaba organizando, en Laureles, con sus compañeros de universidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elsebas se mostró huraño, algo hostil con todos los presentes. Sabía que no era el espacio, no era el momento, no era el lugar. Empero, Roque lo celebró tanto que terminó haciéndolo conversar con Anita y sus amigas, mientras su novio debía “conformarse” con el equipo de fútbol, las demás compañeras de la universidad y con tener más popularidad que cualquier otro en la fiesta, y no por ser el anfitrión. Elsebas se había puesto sus mejores galas, pero todos los presentes sabían que Dissent no era Diesel, que Lagarto no era Lacoste y que Americanno no era Americanino, toda su ropa aparentaba ser fina, pero gritaba Hueco –centro comercial Japón / Pompano– a los cuatro vientos. Todo él podría pasar por un muchacho “play” en una reunión de estudiantes del Sena o de cualquier otro centro de capacitación laboral, pero nunca pasaría el rígido y excluyente tamiz de una recepción del CES o de la Colegiatura, ni qué decir de una con cincuenta eafitenses, todos fetos de yuppie. Roque lo sabía, pero ese era su gentil aporte a la fiesta que con tanto desatino había organizado Vicente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que Vicente nunca había escuchado de ningún Bayron Andrei y mucho menos como entrenador de gimnasio de Roque, pero como también sabía, desde que comenzaron, que ese era un espacio que sólo compartía a medias con él, Elsebas había tenido todos los nombres, todas las presentaciones y todas las actuaciones de extra de comercial de gaseosa que habían cabido en sus conversaciones. El cabo suelto se encontraba en que nunca le había dicho que su relación con el instructor fuera tan cercana como para invitarlo a una fiesta donde estuvieran sus estiradas amigas, y aunque no se avergonzaba de su relación con él, sabía que en la casa de Vicente, Elsebas era como pez vivo sobre un banco de sal. En un mismo espacio, su maestro y su amado, el que le enseñaba a proteger y el protegido. Todo le hubiera resultado más fácil si le hubiera dicho desde el principio a Vicente en qué se basaba su relación con Elsebas. Lo llamó aparte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una cordialidad forzada le preguntó cómo le había ido hasta ese momento. Por supuesto, Vicente empezó a hablarle maravillas de todos aquellos con los que Roque peor se llevaba en la Universidad, teniendo como obvio punto de partida el equipo de fútbol y sus fanáticas. No tuvo que pensar de más, sabía que merecía esa actitud, una cosa era haber llegado a la casa de su novio con un “chirrete”, que sabía que él podía tolerar, pero una muy distinta era llegar tardísimo, prendido y trabado. Roque oyó un “Chentico” a lo lejos y vio cómo Vicente se iba a hablar con otro cuando se suponía que estaba hablando con él, no sin antes decirle muy claro “disimulá esa cometrapo, estás tragando como un animal”. El otro problema era que Bayron Andrei se había recostado contra una pared, con una botella de cerveza, a mirar feo a todos los presentes. Anita no ahorró sutilezas en hacérselo ver en cuanto tuvo chance. Le preguntó que de donde se había sacado ese espécimen de tan dudosa calaña; le dijo que no fuera mentiroso, que el sujeto tenía tipo de cualquier cosa menos de instructor de gimnasio; que estaba bien, que a ella Vicente no le caía bien, pero que meterle a un potencial atracador en la casa tampoco era algo que uno le hiciera a la persona con las que estaba saliendo; que seguro que ese olor a marihuana estaba relacionado con él y que por favor no fuera tan mañé, que cosas más finas se había metido en la vida como para andar fumando hierba como un estudiante de universidad pública antes de empezar a pelear con la policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roque se paró a conversar con Elsebas, no le preguntó cómo la estaba pasando porque sin lugar a dudas la estaba pasando fatal, prefirió preguntarle si había tenido trabajo reciente. Elsebas no quería hablar de eso, menos con tanto “pato” por ahí. Prefirió preguntarle por qué no lo había presentado con el noviecito, que si le daba pena. Roque contestó que no, que simplemente no lo había hecho a falta de chances, porque Vicente estaba muy ocupado, pero que lo haría lo antes posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(XXIV)&lt;br /&gt;Bayron Andrei, no tenía necesidad de que le dijeran sus apellidos porque sin lugar a dudas lo remitirían hasta los extramuros de la ciudad. Se esforzó por sonreírle, ser cortés, impedir a todas luces que Roque pensara que había logrado vinagrarle la reunión sólo porque había llevado a un desconocido. No lo logró tan bien como hubiera querido, pero se las arregló para que lo acompañara con varios aguardientes y le conversara sobre sus entrenamientos con Roque. Bayron le confió que estaba muy satisfecho, que el mono había progresado mucho y que eso se había notado en la pelea que había tenido en la discoteca y con el repartidor de pollo. “Ese man lo quiere mucho a usted, papá, cada que lo tengo revolcado en el suelo, casi comiendo mierda le digo ‘así mismo se lo voy a hacer a su noviecito’ y de una se pone como una fiera, parce, ya me ha sacado sangre y todo cuando se lo menciono a usted”. Vicente no supo qué decir, para no decepcionar a Bayron, al que había visto sonreír por primera vez en toda la noche mientras le compartía sobre los logros de Roque, le invitó a brindar por lo aventajado del estudiante y lo muy orgulloso que por ello debía estar el maestro. Pero al mismo tiempo no podía dejar de pensar en que Roque se estaba convirtiendo en un sicario de cuello blanco, un héroe de gran corazón pero abyectos motivos, un novio celoso del mundo y dispuesto a enfrentarse a él –en el sentido más literal de la palabra – por la integridad de su relación. Ahora sabía quién estaba detrás de sus puños y sus patadas, de sus palabras soeces y sus delirios de grandeza, de su agresividad inmanente y de sus incontrolables deseos de estallar antes de que la mecha tocara el explosivo. Lo que más le dolió fue constatar que el fantasma de Sebastián seguía ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anita se le acercó y con ese “sobradez” que le provocaba autoproclamarse la mejor amiga de Roque le solicitó que le regalara quince minutos a solas para conversar. Vicente hubiera preferido dos horas de comparaciones entre el campeonato de la libertadores para el Nacional y el Once Caldas, pero al ver a su novio sonreír complacido, no tuvo más remedio que llevar a su amiga a su habitación y cerrar con llave anticipándose a una larga enumeración de las virtudes de ese que se había ido ya hacía más de un año. Ella no tuvo ningún reparo en empezar la conversación diciéndole “Vicente, vos me caés tan mal…”. Se sorprendió del poco tacto con el que Anita le estaba hablando en su propia casa, pero prefirió dejarla seguir hablando antes de contestarle nada. Continuó diciéndole que pocas cosas iban a cambiar en su relación con él, que Sebastián era un bacán y que Roque no iba a conseguir nunca un sujeto que le llegara siquiera a los talones. Sin embargo, también reconoció que el nuevo amigo de Roque le estaba preocupando, que esa cara de malandrín que tenía no se la podía disimular ni haciéndose cirugía y que no quería que el tipo terminara secuestrándolo o poniéndolo a hacer cosas indebidas. Vicente repuso preguntándole si no lo estaba juzgando, a primera vista, sólo porque era pobre, pero Anita se plantó en su posición reclamándole por lo poco que las conocía a ellas –en ese momento Vicente sólo pensó “soy legión”, legión de súcubos Anita y las otras amigas de Roque –, que ellas no eran para nada clasistas, que por el contrario, todas las navidades les llevaban regalos a los niños pobres –y con eso creen estas perras que se ganan el cielo, haciendo caridad con uña como sus madres, sus abuelas y como lo creerán también sus hijas –. Para impedirle seguir con su perorata, Vicente le preguntó qué proponía hacer y Anita le expuso un plan tan complejo que parecía tener meses en diseño, aún cuando ella misma reconoció que lo acababa de pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La participación de Vicente, en principio, se resumía en saber dónde se podía localizar a Bayron, que con ese solo dato, Anita tendría suficiente para solicitarle al investigador privado de la empresa de su papá que le consiguiera información sobre el sujeto. Pero como se pudo dar cuenta después, el verdadero investigador terminó siendo él, sin saber que su trabajo concluiría cinco minutos antes de encontrar la muerte en la Avenida Oriental con La Playa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(XXV)&lt;br /&gt;La pantalla de su móvil volvió a parpadear. Roque sintió rabia, esa llamada otra vez, esa persona otra vez. Su suegro le había permitido manejar el vehículo de la familia porque se encontraba demasiado borracho para hacerlo él mismo. A su lado iba la madre de Vicente, negándose a llevar luto, deteniendo las lágrimas entre sus pestañas, tratando de comportarse a la altura de algo que no le era requerido por la sociedad. Ya Roque lo había pensado, la innominada circunstancia del padre que ha perdido a sus retoños: el dolor que genera tal mutilación, más que la propia muerte, es no poder usar una palabra para describirlo y a cambio tener que repetir el título de la historia una y otra vez, “lloro, porque he perdido a mi hijo”. En el primer semáforo en el que se detuvieron, Roque le puso una mano en el hombro y le pidió que no se contuviera más, que se iba a hacer daño si seguía haciéndolo, pero ella, recia, permanecía taciturna, ida. Su suegro, en la silla de atrás, empezó a llorar como un niño otra vez y a aplicarse a su botella de aguardiente como si fuera leche materna, desde adelante Roque sólo lo escuchaba decir “mi muchacho, mi muchacho” y no podía contener las lágrimas que rodaban por sus mejillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la siguiente parada de buses se detuvo, pidió a sus suegros un momento, se dobló sobre el volante y empezó a llorar otra vez. Él mismo no se había dado cuenta de que había escogido la ruta para flagelarse: desde la casa de sus suegros en Laureles, para emprender camino hacia el Cementerio de San Pedro conocía por lo menos tres o cuatro formas de desplazamiento, pero por algún extraño motivo decidió bajar por San Juan y tomar la Avenida Oriental, y ahí estaba la esquina de La Playa, y ahí también estaba él mirando el lugar donde un pedazo de vida les fue arrebatado a sus suegros y donde él no protegió a Vicente como debía hacerlo. Cuando su suegra vio el lugar dejó escapar un gemido casi imperceptible de sus labios. Roque enmudeció, también su marido, quien soltó la botella para rodear a su esposa con sus brazos. Ella se resistió y a cambio abrió la puerta y se apeó del vehículo. Caminó por la acera de la clínica donde horas antes había recogido el cadáver de su hijo y alcanzó el justo sitio donde había dado sus últimos pasos. A esa hora del día, el tráfico era suficiente como para impedirle buscar el punto exacto, pero ella fue más fuerte y con automóviles y motocicletas de todo tipo a su alrededor, se arrodilló donde vió más manchas de sangre tostadas por el sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roque miraba a su suegra a lo lejos y el silencio de la muerte de Vicente empezaba a estallar en sus oídos. Hubiera querido huir, no darse explicaciones, pero al recordar las últimas palabras que escuchó de su novio muerto, las que le dijo antes de reventarle la nariz, comenzar a perseguirlo y terminar con él en brazos llorando, justo donde ahora se encontraba su destrozada madre, no pudo más que ir a buscarla, arrodillarse junto a ella y pedirle perdón. La madre de Vicente lo miró con recelo, se secó las lágrimas y le dijo “no tengo nada qué perdonarte, cada cuál escogió su destino”. Volvieron juntos hasta el automóvil, continuaron la marcha y no hablaron una palabra más al respecto. El teléfono no volvió a insistir y siguieron sin prisa hacia el cementerio, donde estaba apilado el ataúd de Vicente en una especie de bodega, el almacén mortuorio en el que templaban aquellos que en vida habían decidido no tener una misa, una velación o siquiera unas cuantas palabras de despedida, para las horas posteriores a su muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(XXVI)&lt;br /&gt;Vicente se resignó a que no sabría más Bayron hasta que cumpliera la primera parte de su tarea. Lo hizo a cabalidad, Roque hizo aspavientos para indicarle dónde estaría entrenando esa tarde y a qué hora podía llegar, pero aceptó en ofrecimiento después de que le prometió invitarlo a comer un jugoso y sanguinolento filete, para aumentar la proteína circulante por sus músculos. Estacionó el vehículo de sus padres sobre el andén de la estación de bomberos y se dirigió a la vera del río, justo al lugar donde Roque le dijo que estaría. En su camino se topó con un más de un perro callejero, varios recicladores, niños famélicos oliendo pegante y centenares de “patas” de bazuco que con seguridad sus dueños había tenido que botar tras no haber tomado la precaución de conseguir una pinza o gancho con el cual agarrarlas cuando empezaran a quemar los dedos. Lo vio al fondo, jugando como un niño con Bayron, a tratar de quitárselo de encima. Sintió celos, pero envidia al mismo tiempo: celos de que otro sujeto se estuviera tirando encima de su novio, envidia de que su novio estuviera debajo de un malandrín más rico que un desayuno con chicharrón. Sabía que no había ocasión, y por ende no se había arreglado para ella, aún así, con sus zapatos viejos, sus pantalones rotos, su camiseta curtida, los curiosos que miraban a Roque y a Bayron hacer una variante extraña de una llave de lucha grecorromana, se volvieron hacia él como si acabara de bajarse de una limosina y fuera a darles autógrafos a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Dale duro a ese güevón!”, dijo, y Bayron se separó rápido de Roque diciéndole “uy, patroncito, cómo llegó de temprano”. Sabía que le decía patroncito porque era el duro del duro, el que mandaba al que le pagaba, el toro que había que coger por los cuernos para que no se le acabara el trabajo de entrenador de Roque. Vicente se dio por aludido, sólo para que Bayron no pensara nada extraño y no manifestó inconformidad, antes bien, les sugirió que continuaran y que el se limitaría a observarlos mientras se machacaban el uno al otro. Roque se incorporó diciendo que había sido suficiente, que se sentía cansado, y que no era capaz de continuar, empero, en un movimiento que no fue capaz de calcularle, Bayron agarró a Vicente, se sacó una navaja del zapato, y la apretó contra su cuello. Vicente se sintió asustado pero prefirió conservar la calma, y sólo le dijo que dejara la güevonada, que el no quería ponerse a jugar y mucho menos convertirse en la pelota del partido. Roque montó en cólera, pero tratando de conservar la calma, le dijo en tono glacial a Bayron “Sebas, soltalo que así no me gusta”. Las protestas del uno y las advertencias del otro fueron recibidas sin mayor eco, y antes bien, Vicente sintió cómo el metal se hundía sapiente sobre la piel de su cuello. No tenía miedo. Lamentaba no tener miedo, no porque confiara en el buen corazón de Bayron, que muy poco sabía de él como para sacar una conjetura tan grande, sino porque Roque estaba ahí y tarde o temprano haría su escena, habría sangre y el estaría como siempre, satisfecho de haberse visto protegido cuando menos lo esperaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Te lo digo otra vez, Sebas, soltalo”. El cuchillo se hundió más sobre la piel de Vicente quien empezó a temblar como un cordero antes del sacrificio. Miró a Bayron, una mirada gélida desafiaba a Roque, mientras este trataba de sacarse de la cabeza cualquier idea o enseñanza que alejara ese cuchillo de su cuello. No se decidía, menos cuando Bayron, propinándole el más bajo de los golpes, empezó a lamer el cuello de Vicente como si estuviera dispuesto incluso a violarlo si él no hacía algo pronto. Roque se sentó en el piso. Dijo que no iba a entrenar más y que soltara a Vicente o se iba a tener que quedar ahí el resto del día, porque lo que era él, no iba a mover un dedo. Bayron sintió el gusto del desafío ganado, pero con más cinismo siguió pasando su lengua por el cuello de Vicente, había empezado a disfrutarlo y la pasividad de Roque sólo le estaba facilitando la labor. Vicente no sentía nada, sólo a Bayron hurgando sus poros como un perro que busca atención; tampoco podía comprender la quietud de su novio, como si no le importara que otro hombre se estuviera aprovechando de él, como si nunca antes lo hubiera defendido en circunstancias similares. No perdía la fe, pero las babas de Bayron empezaban a asquearlo, la navaja ya lo había rasguñado y Roque seguía tan campante mirando hacia el río. Prefería guardar silencio a provocar un altercado en el que la única víctima fuera él, pero al ver que la estrategia de psicología inversa de Roque no funcionaba, se desesperó y comenzó una búsqueda inútil de fórmulas de autodefensa que pudieran acudir en su auxilio para salirse del peligroso juego que, por las buenas, nadie hubiera accedido a jugar. “Uy monín –dijo Bayron –, su noviecito empezó a hacer fuerza, eso quiere decir que, o le está gustando, o tiene miedo, ¿será que me va a tocar sacarle sangrecita para que usted venga a salvarlo?”. Lo que en principio pareció una advertencia, Bayron lo tornó en sentencia en un parpadear, y levantando la punta de la navaja hizo un corte de varios centímetros en la sien de Vicente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le quería dar el placer de verlo angustiado, pero en cuanto Vicente sintió que la sangre empezaba a rodar por su mandíbula, un miedo asfixiante se apoderó de él y su respiración, que antes era un simple murmullo a la espera de que Bayron se aburriera, acababa de convertirse en un silente grito de socorro que sólo preguntaba a Roque por qué se demoraba tanto en reaccionar. La sangre pasó a gotear sobre el brazo de Bayron, pero su ímpetu no aminoraba, incluso le dijo a Roque que si no hacía algo pronto, iba a tener que abrirle otro corte a su noviecito. Roque permaneció en silencio, pero en cuanto Bayron cambió la navaja de mano para cortar a Vicente al otro lado, se levantó del piso y le lanzó una pedrada que le abrió una descomunal herida en la frente. Los curiosos guardaron silencio. Roque abrazó a Vicente y en cuanto verificó que Bayron todavía respiraba, le dijo “vámonos de aquí”. Vicente recordó su tarea y le dijo a Roque que mejor llevaban a su amigo al menos hasta donde trabajaba para que le pusieran alcohol y un esparadrapo en la frente. Roque no dijo si, tampoco que no, pero esa misma noche, antes de irse a dormir, Vicente le envió un correo electrónico a Anita, dándole las señas exactas del lugar donde Bayron Andrei se desempeñaba como latonero, cotero y coordinador de recicladores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(XXVII)&lt;br /&gt;Sabía que esa amistad estaba más llena de máculas que las que salieron a la luz después. Elsebas y Vicente, aún después de que Vicente fue usado como saco de entrenamiento y Elsebas se ganó una cicatriz en la cara, terminaron pasando la misma cantidad de tiempo juntos que Roque y Elsebas, o incluso, que Roque y Vicente. No dudaba de la fidelidad del uno, ni de la lealtad del otro, y de todas maneras, ambas cosas lo traían en el más completo sin cuidado. Nadie le iba a quitar a Vicente, nada haría que Elsebas dejara de ser su entrenador, de hecho veía la situación con algo de ventaja porque así no tendría que dar medias verdades como explicación cuando de los entrenamientos resultara alguna marca o de sus peleas con Vicente llegara sólo con ganas de fumar marihuana y no hacer una sola barra, forcejear o aprender a esquivar cascos de botellas o machetes oxidados. No se imaginaba que tuvieran algo en común, pero lo que comenzó como una simple curiosidad de Vicente sobre la vida de Elsebas, terminó menguando en una extraña relación de la que su novio se resistía a hablar y sobre la que sólo le respondía “ya te contaré”. Nunca se anticipó a lo que podría resultar de tan intrigante unión, pero algo le debió haber dicho la siguiente pelea que se armó de cuenta de Vicente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el depósito donde trabajaba Elsebas, la presencia de su novio empezó a hacerse algo así como extrañable, desde el preciso momento en que este entró por la puerta y les hizo un par de cálculos estructurales para que las vigas que sostenían uno de los techos no terminaran cediendo al óxido y la vetustez de su construcción. El patrón de Elsebas lo acogió como hijo dilecto desde entonces e incluso le ofreció un discreto salario para que le colaborara con unas ampliaciones que le pensaba hacer a su negocio y un par de planchas que le iba a echar a dos casas que tenía en el barrio Caicedo, para “alquilarlas” (Vicente luego le confió a Roque que las intenciones reales del dueño eran poner a la moza y a su hijo bastardo a compartir espacio con su esposa e hijos legítimos, pero la historia le pareció tan manida que no le prestó mayor atención). Roque se sentía extrañado de lo bien que había calado Vicente, él no era de buen recibo en el depósito aún cuando frecuentaba a Elsebas hacía mucho más tiempo, frente a eso sólo veía cómo su novio era “Elchente” –para los otros trabajadores –, “Papito” –para la secretaria –, y “Mijo” –para el patrón de Elsebas –. Elsebas le seguía diciendo “Patroncito”, seña inequívoca de que sabía que por encima de su relación con él, todavía estaba su “trabajo” con Roque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un par de meses despues, el dueño del depósito invitó a todos sus trabajadores, Vicente entre ellos, a celebrar el día del amor y la amistad con lechona, fritanga, guaro y música parrandera. Elsebas invitó a Roque. Roque declinó la invitación varias veces, pero cuando supo que su novio había accedido a ir, incluso de buena gana, un pálpito le obligó a aceptar la invitación con algo de vergüenza. No se consideraba una persona de presentimientos, clarividente o aspirante a psíquico, sólo sabía que no quería a Vicente solo entre los compañeros de trabajo de Elsebas y que menos quería que Vicente estuviera con Elsebas mientras este se emborrachaba, estado en el que no lo conocía y no tenía ganas de averiguar cómo era. En la fecha, compró una garrafa de aguardiente y todos lo aplaudieron al verlo llegar, Vicente le dio un amplio saludo de bienvenida como si fuera el propio anfitrión y Elsebas sonrió, como nunca lo hacía, cuando descargó su ofrenda al lado de las orejas tostadas del marrano relleno de arroz. El dueño del depósito lo llamó por su nombre, estaba bastante tomado, pero de todas maneras le dijo “dotor, a usted me lo quieren mucho mis mejores empleados, por eso lo invitamos”. Roque dio las gracias y se sentó a su lado con una botella de cerveza, sin saber qué hacer con ella, sin tener con quién hablar y sólo mirando cómo Elsebas repartía aguardiente a todos los invitados y Vicente picaba chunchurria, oreja, bofe, chorizo, ubre, morcilla, chicharrón, rompe y otras viandas de igual jaez, y las iba tirando a una marmita llena de manteca hirviendo. La secretaria le gritaba “Papito, no la tire tan duro que se le arrebata el aceite”. Entonces Vicente le respondía “mami, si arrebatando el aceite me la arrebato a usted, le tiro el chicharrón a la paila con bazuca”. La secretaría reía divertida y respondía “ay, papito, usted tan cansón”. Se sentía en una escena surrealista, miró el fondo de la botella que se encontraba en sus manos para ver si le habían echado algo a la cerveza, pero el fondo se encontraba inmaculado, turbio sólo por la humedad exterior. Sabía que el que le echaba piropos sucios a la secretaria era su novio, pero no lo creía, Vicente, el ginofóbico más grande que había conocido en su vida, jamás haría eso que en efecto estaba haciendo. Pero no sabía que Vicente estaba procurando no ser el que había conocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las once de la noche, el centro de Medellín, en particular ese sector comprendido entre la avenida del Río y la avenida del Ferrocarril y las calles Colombia y San Juan, más conocido como Barrio Triste, ofrece un contraste escalofriante: caminando por él, se pueden encontrar cuadras enteras en al que no se escucha un alma y luego adentrarse en un sector en el que el bullicio de la música es tan cargante que se quiere a toda costa salir de él. El depósito en el que trabajaba Elsebas tenía la peculiaridad de ser el único que se encontraba de fiesta ese día. La cuadra se encontraba íngrima, y aunque el dueño no lo aprobaba, sabía que a esa hora los únicos seres vivos que la habitaban eran aquellos de sus trabajadores que se ausentaban de quince a veinte minutos de la fiesta para fumarse un bareto sin que nadie los molestara. Vicente lo sabía, pero no había querido ir con ellos, se sentía lleno de responsabilidades con sus compañeros de trabajo, y con Roque, que después de la décima botella de cerveza sin cruzar más de cuatro o cinco palabras con él, comenzaba a poner cara de “me quiero ir ya”. De buena gana rechazó a la secretaria cuando le invitó a bailar. Con su mejor cara le dijo que no a la esposa del dueño cuando le ofreció la vigésima ronda de chicharrón. Haciendo de tripas corazón aceptó un trago de brandy con cola que alguno de los cercanos a Elsebas le ofreció. Roque estaba harto, pero no quería hacer una escena yéndose sin dar explicaciones. De todas maneras la hizo, pero no marchándose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos vio a Vicente conversar con Elsebas. Le seducía pensar que hablaban de él, pero la cara de ambos no daba para ampliar la idea. Se les veía trascendentales, como si Elsebas pusiera el corazón en cada palabra que decía y Viciente el alma en cada palabra que escuchaba. Se distrajo un momento. Vicente se separó de Elsebas y lo dejó solo. Pensó en ir a buscarlo, pero no se había puesto en pie cuando lo vio aceptar a la secretaria, que se le acercó meneándose en todo el esplendor de su vulgaridad y cantándole “tu corazón, nené, tu corazón, nené, tu corazón me amó con gran pasión…”. Rió, si había algo que le gustaba era ver a su novio adoptando poses folklóricas a la hora de bailar, le conocía las dotes desde que lo salvó de las garras de su tía juvenil y ahora lo hacía mucho mejor, como si el abuso de “vitamina ch” e interacción lumpen dotaran su arte. Se divertía, y verlo así, hacía a Roque olvidar que se aburría más que un mono en un bonsái en la fiesta en la que estaban. Pero Elsebas no pensaba quedarse con su conversación empezada y se acercó a hablarle, aún cuando Vicente y la secretaria se encontraban en éxtasis con “a nadie más yo le entregué mi corazón, así, jamás, sólo he sentido en mi cuerpo esta pasión, por ti”. La secretaria le dio la espalda. Roque vio que Vicente le dijo algo como “ahora hablamos”, pero Elsebas no se quería dejar sentar con tan poco. Volvió a insistir, pero esta vez nadie le puso atención, entre Vicente y la secretaria lo estaban haciendo ver como un borrachito cansón y problemático. Roque empezó a preocuparse. La cara de descomposición que Elsebas usaba antes de lanzarse con todas sus fuerzas en su contra, estaba a punto de mostrársele a Vicente. Se puso de pie, dispuesto a enfrentarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(XXVIII)&lt;br /&gt;Cuando Roque llegó, no se sintió en condiciones de saludarlo. Olía a vísceras de cerdo, a aliños de chorizo, a sangre y a poleo. Era el rey del palacio provisional de colesterol que se había instalado en el parqueadero del depósito. Le ofreció su mejor sonrisa pero sabía de antemano que tanta frialdad no le iba gustar. Le ofreció disculpas por no mostrarse en mejor disposición, pero prefería eso a la mueca de asco que sobrevendría si se acercaba más de lo debido. No sentía culpa, estaba haciendo su trabajo, un trabajo que empezó desde que Anita le solicitó una dirección y que había decidido continuar de oficio cuando esta sólo le dijo “tiene un pasado muy negro, pero nada se le ha comprobado”. ¿Qué no se le había comprobado?, no lo sabía, pero estaba dispuesto a averiguarlo, por su bien y por el de su novio, porque no quería que él terminara implicado en otra investigación, aún la más improductiva, de la fiscalía y porque no quería verse a sí mismo permitiendo la perdición de ese hombre al que quería más que a su vida, sólo porque en mal momento había decidido en convertirse en su héroe callejero. Empero, si quería estar ahí, no podía más que meter sus narices hasta lo más hondo que pudiera, y fue por eso que un día, con la excusa a Roque de que quería saber cómo se encontraba Bayron después de la pedrada que le había dado, se apareció en el depósito con la misma excusa para el apedreado. En principio fue recibido con recelo, un futuro arquitecto de la Pontificia Bolivariana nada tenía qué estar haciendo en un sitio así, con una vecindad así, sin la certeza de que se estaba metiendo en la boca de un lobo que lo engulliría sin contemplaciones unos días después. Aún así, poco tardó en ganarse la confianza de Bayron, llegándole a través de su jefe, que viendo la provechosa oportunidad de tener un arquitecto inexperto entre el personal subordinado a él, no dudó un segundo en tomar su exigua formación como un activo para sus planes “urbanísticos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él mismo ideó la fiesta y, a pesar de las resistencias del jefe, le dijo que serviría para crear un mejor ambiente laboral entre sus empleados. Bayron también tuvo sus reservas frente al plan, pero la incansable labor de Vicente terminó por convertirlo gerente del evento, coordinador de que las discusiones sobre el poderío del poderoso y las copas del “rey de copas”, no terminaran por embarrar con goles la búsqueda que él mismo se había propuesto para decidir si Roque debía continuar sus entrenamientos de “street fighter” o cambiarse a alguna disfuncional locación del instituto departamental de deportes a practicar boxeo o lucha libre mexicana. La sensación inmediata fue de vértigo. En la primera semana obtuvo tantas respuestas que su cabeza parecía estallar. Sí, Bayron era un sicario con vida de obrero raso para evitar habladurías. Sí, Bayron tenía en su prontuario más muertos que una funeraria famosa. Sí, Bayron sólo tenía por Roque admiración, ganas de salir adelante y olvidarse de todo su pasado después que lo había conocido. Vicente supo que lo quería, por causas muy distintas a las que lo quería él, pero en el tiempo que llevaban de conocerse, Bayron había decidido trabajar menos en su “otro trabajo” y dedicarse de lleno a llevar una vida honesta, lejos de los encargos que mafiosos, ganaderos, guerrilleros, paramilitares y respetados empresarios del grupo empresarial más grande de la región, le hacían para saldar cuentas con aquellos sindicalistas que terminaban resultando molestos a sus intereses. Pero no se había alejado del todo, y era esta y no otra causa, la que hacía que Vicente permaneciera trabajando en el depósito, dirigiendo la construcción de la casa de la amante del dueño, estudiando como un desesperado para que los nuevos techos del depósito no fueran a caerse y haciendo lo que en la Universidad no le habían enseñado a hacer para que el dueño le siguiera diciendo “mijo” a pesar de que tal apelativo lo rechazaba tajante, hasta proviniendo de su padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día de la fiesta se había propuesto emborrachar a Bayron hasta sacarle sus más recónditos trabajos y evaluar qué debía hacer por Roque y si necesitaba terminar con la fuente de su protección y evitar, costara lo que costara, que su novio siguiera ese camino tan aciago que había emprendido pensando en él, sólo en él. Cuando eligió freír, pensó que Bayron iba a estar con el (al final sólo debía atender situaciones puntuales de calentamientos conversacionales), y que conforme iba a poder conversar con él. Pero la esposa del dueño del depósito se apoderó del lugar a su lado y no pudo hacer nada al respecto. Bayron prefirió el cargo de barman y en cuanto empezaron a llegar los invitados, les sirvió cuanto trago encontró con tanta generosidad que Vicente se olvidó de cualquier tarea. No obstante, en cuanto soltó el sartén, la espumadera y el papel de cocina, lo buscó y, sin querer queriendo, lo sentó a conversar con él. Trató de abrirle el corazón, tentativa inidónea porque Elsebas no aceptaba ser abordado por presiones. No se rindió y prefirió preguntarle por su niñez, exhortándolo a hablar todo lo largo que pudiera sobre sí mismo y estimulándolo con mucho aguardiente, terminó por asomarse a un abismo del que ni el mismo tenía idea, por más preconceptos que se hubiera hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(XXIX)&lt;br /&gt;Bayron Andrei Montoya Pérez tenía los apellidos maternos, no sabía quién era su padre, porque su mamá le había dicho que se había marchado mucho antes de que él naciera. No se preciaba de haber sido un estudiante aplicado, un buen amigo de sus amigos o al menos un ejemplo entre ejemplos para los hermanos que tenía. Antes bien, se enorgullecía de haber definido su vocación por las peleas, las armas y la marihuana mucho antes conocer la tibieza de un cuerpo, dispuesto para él, en una cama. Cuando Vicente preguntó por qué una vida tan acelerada, le confió que su hermano mayor había sido uno de los muchos vasallos que “El Patrón” había tenido en sus brigadas y que él lo admiraba como a nadie en el mundo porque, a pesar de que eran muy pobres, cada que su hermano se “coronaba a un policía”, había comida de sobra en su casa; cada que su hermano activaba una bomba en cualquier parte de Medellín o del país, llegaba un televisor nuevo, un VHS o una consola de atari o de nintendo; cada que su hermano enrutaba a una mula hacia Estados Unidos o hacia España, su mamá estrenaba vestido o los invitaba a comer pizza a la setenta. Vicente no preguntó por qué su hermano no seguía con ellos, pero Bayron de todas formas respondió: después que mataron al patrón, varios agentes de la SIJÍN lo siguieron hasta su casa después del entierro, y ahí mismo, delante de su mamá, su abuela y sus otros hermanos que no alcanzaban los diez años, le metieron todos los tiros que les dio la gana meterle. Vicente conocía la historia. Tan cercana y tan distante a la vez, viviendo en esa ciudad glamorosa en la que se había convertido Medellín, olvidando que en algún momento de su historia, miles de muchachos como el hermano de Bayron habían perdido la vida porque la ciudad no fue capaz de ofrecerles mejores oportunidades. Y entonces vino la pregunta que, no haciendo falta, Vicente se vio en la obligación de hacer, “¿y vos por qué te metiste ahí”. Bayron respondió con pena, casi disculpándose con él, “parce, porque no encontré nada más qué hacer”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Besos que daban alegría, besos que daban “el placer”, los besos de alguien como caramelo. En el silencio que se atravesó entre Bayron y Vicente, la música sonaba como si sus letras no tuvieran significado alguno. Su ruido venía de muy lejos, sus acordes aturdían pero no separaban la mirada angustiada de Vicente de los ojos huidizos de Bayron. Una lágrima amenazaba con derramarse, pero Vicente la contuvo. Hizo una pausa y le ofreció un trago de aguardiente. Bayron lo saboreó como si fuera el último que tuviera que tomar en su vida. Dejó descansar el ambiente, pensando en lo mucho que se aburría Roque, en la cara complacida del dueño viendo a sus dos niños consentidos hablando como si fueran un par de hermanitos, en la secretaria que estaba a punto de ponerse a bailar sola, en la esposa del dueño que se desvivía en atenciones por los trabajadores de su cónyuge, en los demás empleados que ya empezaban a discutir sobre las estrellas de general del Atlético Nacional, por oposición a las estrellas de capitán que tenía el Deportivo Independiente Medellín. Sabía que la conversación estaba a punto de diluirse pero en un intento de revivirla, encontró lo que menos buscaba. Le preguntó a Bayron, con una mansedumbre que ni él mismo se creía, si tenía algo de lo cual arrepentirse. Bayron le dijo que no, que sólo tal vez de un pelao con el que se le había ido la mano. Vicente le preguntó por el cómo, pero Bayron huyó a la respuesta y a cambio de ello le sirvió un aguardiente “doble con cara de triple” como él mismo lo llamaba y lo invitó a que se lo tomara “fondo blanco”. Vicente pudo sentir cómo el aguardiente pasó por su garganta, aferrándose a ella con sus uñas líquidas y se clavó en su estómago con la furia de un veneno letal: había alcanzado el punto de no retorno, el siguiente trago lo iba a emborrachar. El siguiente trago, en igual cantidad que el anterior fue servido de inmediato. Bayron golpeó con el culo de su copa, el borde de la de Vicente. Vicente la levantó y la apuró con la misma diligencia que Bayron lo había hecho. No distinguió el efecto que este trago puntual hacía con respecto al anterior, pero al ver a Bayron sirviendo el tercer trago, supo que tendría que tomarlos todos si quería escuchar la historia. El servicio se detuvo, y Bayron comenzó a hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La secretaria se le acercó insinuante. Vicente no sabía qué decir. Quería que su instinto se equivocara. Hubiera querido no escuchar esas palabras de la boca de Bayron. Hubiera preferido estar en otro lugar en ese momento, pero lo que había ido a buscar al depósito estaba allí, frente a sus ojos y con mucha más crudeza de la que él mismo hubiera esperado. Se quedó sin habla. La secretaria se había cruzado de brazos esperando a que se decidiera. Como un autómata la sujetó por el talle y empezó a bailar con ella. Fuera de él, Los Melódicos resonaban por todo Barrio Triste; dentro de él, mil palabras le laceraban los labios por salir de ellos, mil más le rompían el cráneo suplicándole que no las liberara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(XXX)&lt;br /&gt;Se hubiera quedado tranquilo, parecía que Elsebas no iba a poner problema. Pero cuando uno de sus compañeros, infundado, creyendo que Vicente se le estaba levantando la hembrita al más duro, intervino en la situación, Roque supo que debía ponerse a trabajar. Sin diplomacia alguna, en cuanto el sujeto se puso en escena y le dijo a Vicente que soltara a la secretaria, que ella era de Elsebas, que respetara y que no fuera tan hijueputa, Roque se le fue encima como una tromba y no hubo quién lo detuviera. Por la espalda, al mejor estilo del cobarde que nunca había sido, le dio un golpe en la nuca con ambas manos anudadas. No le dio tiempo de reaccionar, lo tiró al suelo y sin esperar más lo agarró de la camisa y le empezó a dar puños intercalados con cada mano. Lo veía tumbado en el suelo, tratando de defenderse, y ni un ápice de compasión de movía en él. Antes bien, mientras más lo veía sufrir, con más gusto le propinaba un puño sobre otro y una que otra patada para descansar las manos. Vicente lo miraba atónito. Elsebas parecía no comprender la situación, pero terminó calmando a Roque, dándole un golpe en una pierna con una tabla que se alistaba para ser convertida en carbón. El dueño montó en cólera y los echó a los cinco de la fiesta: a Vicente y a la secretaria por provocadores, a Elsebas y a su compañero por peleadores y a Roque porque su presencia ya le resultaba molesta. Niguno se defendió, pero en cuanto salieron del depósito, y después de poner a la secretaria en el primer taxi que encontraron en la calle, empezaron a pelear entre ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roque vió cómo Elsebas, usando todo el espectro de ordinarieces que su crianza le había procurado, imprecaba a su compañero de trabajo por estarse metiendo donde no debía. Se sorprendió cuando Elsebas, casi arrastrando al otro, lo obligó a ofrecerle disculpas a Vicente y a reconocer frente a él que sólo lo había hecho porque estaba pasado de tragos y porque le tenía mucha estima a Elsebas. Luego se volvió hacia él y le dijo “todo bien, monín”. Roque no pudo decir nada, ni siquiera amagó una excusa –que sabía que debía – porque no esperaba que se las ofrecieran por anticipado. Elsebas también guardó silencio, y en cuanto su compañero de trabajo presentó sus respetos para irse, se subió con él a su moto y le dijo “llevame a mi casa, maricón, serví para algo”. Roque miró a Vicente, quien contemplaba la escena como si nada tuviera que ver con él, perplejo, lánguido. No le dijo una sola palabra, lo invitó a subirse a su carro y, contrario a lo que había conocido hasta ese momento de él, un “me voy en taxi” fue todo lo que obtuvo por respuesta. No lo contradijo. Se paró a su lado a esperar que el amarillo pasara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento hubiera querido decirle que su más grande temor en la vida era perderlo, que no quería que la ciudad acabara con él y mucho menos a través de su brigada delincuencial, que sufría cada que alguien lo agredía o lo amenazaba, que no le importaba arriesgar su vida si se trataba de salvar la suya. No articulaba palabras, sólo quería encontrar una fórmula mágica para hacerle entender que sus puños, sus patadas y sus insultos, eran, para él, la manera más sentida de decir “te amo”. No lo logró, a cambio prefirió el manoseado “todo lo que hago, lo hago por ti”. La respuesta de Vicente fue lapidaria: “¿y quién te dijo a vos que yo necesito que me cuiden?, dejás la güevonada, o me dejás a mí, más bien deberías pensar que el que corre verdadero peligro sos vos, andando con ese man, trabándote con él, sin saber por qué un cafre que trata de darse de baja del oficio de sicario es tan amable con alguien que en la escala social se para sobre la cabeza de él y de todos los suyos”. Un destartalado chevette aparcó frente a ellos. Vicente estaba a punto de subirse cuando Roque lo sujetó con fuerza por el brazo y le dijo que no había terminado, que no se podía ir aún. Vicente le respondió lleno de rabia que qué iba a hacer, que si pensaba pegarle hasta dejarlo botando sangre en el piso o si prefería arrastrarlo por toda la cuadra hasta que no le quedara un ápice de la carra sin raspón. Hasta ese momento, Roque sufría, ahora estaba furioso. No sabía qué hacer. Sus manos se empuñaron hasta el punto de querer golpear lo primero que se les posara enfrente, pero lo primero era Vicente y hasta los instintos básicos de Roque entendían que ese objetivo era intocable. Luego estaban las latas del taxi, pero el instinto de conservación le recordó a Roque que detrás de su puño iría la cruceta o el machete del conductor y no quería terminar pasando la noche en medicina legal. Finalmente estaba el asfalto, y sin pensarlo dos veces, sus manos se fueron a golpes contra la vía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(XXXI)&lt;br /&gt;El conductor no quiso recibir explicaciones, ni dar esperas, cerró la puerta del taxi y se marchó a toda prisa. Roque se detuvo. Vicente sabía que si se mostraba comprensivo, cariñoso, en ese instante, lo más probable era que la próxima tula de boxeo fuera él. Pero se sentía incapaz de dejarlo ahí, con las manos así no podría manejar; con diez cervezas en la cabeza, tanto como con los diez aguardientes que él recordaba haberse tomado pero que después de la historia de Bayron habían desaparecido por generación espontánea, lo mínimo que podía pasar era que terminara detenido, con el carro inmovilizado y la licencia revocada; con la furia que tenía, saldría creyéndose Schumacher y atropellaría al primer peatón que se le cruzara en el camino. Le dolía en el alma, pero para ayudarlo en ese momento debía ser solidario sin mostrar un ápice de devoción, ser humanitario, no novio. Recio, casi impostando la actitud, le dijo que se parara; le miró las manos sin mucho interés, se encontraban destrozadas y sucias; le pidió que le entregara las llaves, las entregó sin darle problemas; le ordenó que se subiera al carro, obedeció como un niño pequeño; le preguntó a dónde lo llevaba para que lo examinaran, le dijo que a la clínica Soma. Vicente respondió que prefería estar muerto que entrar en ese antro. Roque guardó silencio. Vicente le pidió su billetera, la recibió de inmediato. Verificó su carné de seguridad social, llamó desde su móvil a una línea de atención, preguntó dónde lo podían atender, dio las gracias y colgó. “Maricón, en Soma no te revisan ni por caridad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arrancó. Roque se puso las manos en la cara y empezó a llorar. Vicente permanecía frío, distante, conduciendo como un autómata. Lo escuchó murmurar algo. No tuvo que preguntarle qué decía, de sobra sabía que era un “te amo” lo que se le escapaba a Roque entre gemidos. Hubiera mentido si un “yo también” saliera de su garganta en ese escenario, pero era tan consciente de ello como de que se moría por decirlo y de que Roque sabía que mentalmente no repetía otra cosa. Otra vez estaban esas palabras ahí, Bayron contándole cómo había urdido el plan, cómo lo había consumado y cómo había recibido una generosa recompensa después. Recordaba que Bayron le contaba con mucha gracia que el encargante lo había regañado al enterarse de que había matado con tanta sevicia, pero al mismo tiempo lo había felicitado por hacer tan impactante la muerte para sus enemigos. Volvían ahora sus deseos de hablar, pero se resistía a hacerlo. No sabía cómo reaccionaría Roque, menos en el estado en el que se encontraba, si de un momento a otro empleaba un recurso tan bajo, pero al mismo tiempo tan desgarrador, de lo puro verídico, para alejarlo de Bayron. Entonces pensaba en lo fácil que resultaba para otras parejas, que con una buena dosis de posesividad y una buena intervención celotípica, podían hacer desaparecer de su existencia todas aquellas presencias que les pudieran resultar intolerables. Pero ellos no eran así. Llevaban poco más de año y medio siendo respetuosos de sus espacios, de sus amigos, de los defectos del otro; siendo indiferentes a habladurías, a chismes y a observaciones poco amigables de parte de familiares y conocidos; siendo, en fin, más amigos que pareja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La revisión terminó pronto, Roque sólo estaba magullado y en riesgo de que las manos se le hincharan un poco, una prescripción de analgésicos y antinflamatorios repararía el daño. Ya calmado, Vicente no sabía qué decirle, se limitó a tomar la receta médica y a comprarla sin mediar palabra con el paciente, adicionó una botella de suero oral para que pudiera empezar a tomarse la droga sin demora. Le advirtió no obstante que esperara hasta el día siguiente que el suero estuviera helado y que le pasara el efecto del alcohol, para empezar a tomarlos. Pero en cuanto arrancó, Roque tomó las pastillas y el suero y se los llevó a la boca sin decirle nada. Lo dejó pasar. Ya había hecho suficiente por ese que ahora no conocía, si él quería afectarse el hígado, alucinar o incluso intoxicarse por no tomar precauciones, ya no era su problema. Condujo hasta la casa de Roque con la misma frialdad que había conducido hasta ese momento. Cuando llegó, se bajó del vehículo, le abrió la puerta del carro y la de entrada sin demora y sin despedirse, se dispuso a buscar la portería para llamar un taxi e irse hasta su casa. Se encontraba a medio camino cuando unos brazos lo rodearon por la espalda y una voz, que después de haber contestado con monosílabos las últimas dos horas, le volvía a resultar familiar, le imploró que no se fuera así, que por favor se quedara con él y que a la mañana siguiente conversarían. Vicente no respondió, retiró los brazos y emprendió el camino de regreso. Sabía que tenía un espacio en la cama de Roque, espacio que por demás le habían autorizado sus suegros, pero que en ese momento no quería ocupar. Necesitaba otro espacio, necesitaba estar lejos de él, pero no tan lejos como para que pensara que ya no lo necesitaba. Se acomodó en la cama de huéspedes y aunque Roque insistió varias veces en que durmiera con él, un prolongado silencio y sus párpados entornados, lo mandaron a dormir solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(XXXII)&lt;br /&gt;Tenía la piel helada. No hacía frío, pero mientras se acercaba hacia la portería del conjunto en el que vivía Roque, la historia de Bayron volvió a su mente, enfurecida, sediciosa, a recordarle que justo ahí había empezado a consumarse.&lt;br /&gt;- Vea patroncito. Yo, a lo bien, he sido muy cagada toda la vida. Y sabía que desde que me tumbé al primero y me pagaron por eso, no iba a poder parar, lo iba a tener que seguir haciendo porque con lo que me paga el dueño del depósito, apenas me alcanza para los pasajes de la semana y bajarme desde Santo Domingo hasta el chuzo. Parce, cuando me va bien es una chimba, estreno ropa, mis hermanos comen, mi sobrino tiene pañalitos nuevos y la cucha tiene con qué comprar cosas para la panadería que tiene. Cuando me mandaron a hacer el trabajo con ese mancito, yo de una me puse mosca, jueputa parcero, era mucha luca por ese pelado.&lt;br /&gt;- ¿Quién era el pelado, Bayron? –preguntó Vicente con la vista nublada por la carga de aguardiente que acababa de consignar en su sangre –.&lt;br /&gt;- Patroncito, no sé, yo sólo sé que el man era hijo de un juez que se les había torcido a unos duros ahí, y que en venganza me mandaron a chuliar al hijo.&lt;br /&gt;- ¿Y por qué al hijo y no a él?&lt;br /&gt;- No sé, men, la verdad es que a mi también me pareció como raro, pero no me atreví a preguntar, usted sabe que mientras menos uno sepa en este cuento, mejor le va, ¿no?&lt;br /&gt;- Pues, güevón, yo no sé, pero supongo que sí, ¿qué pasó entonces?&lt;br /&gt;- Men, le monté la perseguidora al papá toda una semana a ver cómo le distinguía al hijo para montarle la perseguidora a él, pero nada güevón, qué man tan desentendido de su familia, eso salía todos los días de la oficina ahí en Ayacucho como a las ocho de la noche, llegaba a las siete de la mañana y cuando llegaba a la casa, pues no me dejaban pasar de la portería y ahí si, yo paila.&lt;br /&gt;- ¿En Ayacucho? – Vicente preguntó extrañado –, ¿los jueces no despachan pues en La Alpujarra, en ese edificio alto y feo que hay ahí?&lt;br /&gt;- Ah –Bayron sonrió –, el patroncito maneja la malicia, nada men, lo que pasa es que el papá de ese mancito era como un juez duro, ¿cómo es que los llaman?, de esos que tiene oficina más grande, y edificio con poquitas oficinas.&lt;br /&gt;- ¿Un magistrado?&lt;br /&gt;- Eso mismo, patroncito, es que usted maneja el léxico muy bien. Vea pues. Entonces, como con el papá no tenía tiro, me parché a la entrada de donde vivía, le anoté las placas de los tres carros en los que llegaba a la oficina, y así me fui yendo hasta que…&lt;br /&gt;- Perdoname, Bayron, ¿dónde me dijiste que vivía el magistrado? –preguntó Vicente como saliendo de un letargo –.&lt;br /&gt;- Men, no me acuerdo, por una de esas lomas de El Poblado donde viven los ricachones de Medellín. La sigo. Imagínese parcero que el mono me dio papaya.&lt;br /&gt;- ¿Quién?&lt;br /&gt;- Pues el mono, viejo, el hijo del magistrado. Un monito ahí todo hijo de papi, medio nena incluso.&lt;br /&gt;- ¿Era gay? –preguntó Vicente, sintiendo cómo cabos de una historia que había oído varias veces, se empezaban a atar sin querer –.&lt;br /&gt;- Pues patroncito, a mi no me consta, porque nunca me le metí en la cama, ni se lo pregunté de frente, pero el día que lo chuliamos fue saliendo de un chuzo de esos a los que van los maricas –al ver la cara descompuesta de Vicente, repuso –, pero le juro patroncito que yo no me lo tumbé por eso, si hasta uno de mis hermanos vive con su novio… y a ese malparido lo queremos más que un putas en mi casa, no parce, lo chuliamos porque era trabajo, no más.&lt;br /&gt;A Vicente no le importaba si Bayron había cometido un crimen de odio o no, le llenaba de miedo verse expuesto a una revelación que tal vez no podría tolerar y de la que nunca hubiera deseado tener parte. El trago amargo había sido servido y lo tendría que tomar todo.&lt;br /&gt;- Vos dijiste que “lo chuliamos”, ¿estabas con alguien más?&lt;br /&gt;- Uy parcero, con dos manes más dañados que un putas, esos si se la gozaron toda desde que lo montaron al carro hasta dejamos al mancito tirado en la vía de Machado, ahí cerquita a Bellavista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(XXXIII)&lt;br /&gt;Al llegar al cementerio, Roque bajó del vehículo y le abrió las puertas a sus suegros. La botella de aguardiente estaba media y de todas maneras, el padre de Vicente se fue directo a comprar otra en la tienda que vió más cerca. La madre descendió con dignidad, empujándose las lágrimas hacia adentro, y tomó a Roque del brazo sintiéndose segura en él, sabedora de que nada peor le podría ocurrir. No quería hablar, tampoco su escolta quería hacerlo. Marcharon juntos hacia ese extraño lugar en el que Vicente esperaba su traslado hacia el sepulcro y sintiendo el cansancio y el dolor recíproco, buscaron al encargado de acarrear el ataúd hasta el destino final. En el camino se encontraron con muchos cuerpos, abrazos de amigos, familiares y desconocidos llovieron sobre ellos sin que pudieran percatarse de quién había tenido el gesto punzante de azotarlos con el motivo por el que estaban allí. No se decían nada aún. Tampoco tenían necesidad de hacerlo, pues tampoco sabían qué sería de ellos al separarse después de despedirse esa tarde, ella con seguridad no querría no volver a verlo, él se resistía a la idea de que esa mujer pasara el resto de su vida culpándolo por algo que no había hecho, aunque él mismo se negara la absolución de esa muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos pudo ver a sus padres. Ellos también lloraban. Su madre sobre todo, desde que Vicente entró a la vida de Roque había decidido convertirlo en su hijo y rogar a su dios para que permanecieran juntos, sin importar las dificultades por las que tuvieran que pasar. Roque recordaba con especial cariño el viaje del que sus padres trajeron el vestido que llevaba puesto ese día. Habían decidido darse una segunda luna de miel y escogieron París por destino. Antes de salir, la madre de Roque le preguntó a Vicente qué quería y el le respondió, en son de chiste, que cualquier trajecito Dolce que se le pasara por delante o cualquier Prada que a ella le gustara, se los recibía conforme. Ella le puso como condición que tenía que velar porque su hijo comiera bien, estudiara, no tomara mucho, no saliera mucho y sobre todas las cosas, no fuera a meter hombres en la casa mientras ella no estaba. Vicente le respondió que le garantizaba todo, menos que no le metiera hombres a la casa, porque no podía dormir con él. Su suegra lo tomó de la mano, lo llevó hasta la habitación de Roque y le dijo, imperativa, que el lado derecho de la cama le pertenecía a partir de ese día y que no se le fuera a ocurrir dejarlo enfriar, que le daba un pela si llegaba a hacerlo. Vicente aceptó divertido y le dijo que en esas condiciones, le iba a tocar ajustarle el vestido con la camisa y la corbata respectivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando los padres de Roque regresaron de Francia, Vicente esperaba cualquier reliquia de Lourdes o algún suvenir del Louvre, pero en cuanto vio sobre la cama de Roque una bolsa de Prada en el lado derecho y una de Dolce en el lado izquierdo, quiso que la tierra se abriera en el acto, lo tragara y lo escupiera en Samoa. Todas las palabras que conocía para reforzar un agradecimiento las agotó en menos de treinta segundos y no se contuvo a la hora de darle besos y abrazos a su suegra y de presentarle sus mayores respetos a su suegro. Mientras Roque agradecía con menos exultación, la suegra les confió que tanto ella como su marido –claro que él no lo iba a sostener –, habían pensado que los vestidos estarían perfectos para cuando se casaran, que los guardaran hasta entonces. Ambos se quedaron fríos, no sabían cómo responder. Roque sabía que tenía una madre moderna, un tanto loca a decir verdad, pero el que ella tomara ese tipo de iniciativas le resultaba del todo desconcertante a pesar del tono jocoso que había usado. Vicente, que no perdía chance de tomar el pelo a su suegra, le respondió que con todo el gusto le sacaba al muchachito de la casa pero, eso sí, que a Roque le iba a tocar usar apellido de casado, porque en su casa eran muy tradicionalistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al quedarse solos, se midieron los vestidos y se miraron al espejo con ellos puestos. Se tomaron de gancho y sonrieron luego hicieron poses de fotos de boda, cruzando los brazos para el brindis, posando con invitados imaginarios, untándose espuma de afeitar como si fuera crema de ponqué. Roque miró a Vicente a los ojos y le pidió que nunca dejara de ser él. Vicente lo miró a su vez y le pidió que se fueran a vivir juntos. Atónito, Roque intentó responder, Vicente lo detuvo y le dijo que no necesitaba escuchar réplica en ese momento, sólo dejar sentado el precedente de que no quería pasar su vida con otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora estaba en el cementerio. La vida y la muerte, enzarzadas en un juego inmisericorde por quedarse con la mejor parte, se habían encargado de hacer a Vicente incumplir su promesa, y dejarlo solo en un mundo en el que no encontraba sentido, al no tener a quién proteger. Odiaba a Sebastián por eso y a Elsebas también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(XXXIV)&lt;br /&gt;Pensó que el cóctel que él mismo hecho se había preparado en su estómago con la droga, el suero y las cervezas que recibió en el depósito, iba a ser suficiente para ponerlo a dormir como un lirón en cuanto pusiera su cabeza sobre la almohada. Pero no fue así. La pared que lo separaba de Vicente se convertía en muralla de fortín en cuanto ponía sus ojos en ella y miles de pensamientos se tomaban sus párpados entornados por asalto y no le permitían conciliar el sueño. Lo que más le dolía era pensar que más allá de esa muralla no le esperaba un príncipe listo para ser rescatado de las garras de un dragón o liberado del hechizo de una bruja malvada. Más allá estaba un ser humano aterrado, confundido y embargado por una sensación de indescriptible soledad. Ese ser humano, Vicente, había descubierto una parte de su vida que, aunque él mismo no se había molestado en mantener oculta, tampoco le hubiera agradado que conociera del todo. Ahora sabía quién era Elsebas, qué hacía y dónde había aprendido todo lo que le había enseñado; sabía también que el fantasma de Sebastián, aunque nunca arrastró muchas más cadenas que las que él mismo le había permitido entre ellos, nunca había desaparecido del todo, muestra de ello era que, muy dentro de su corazón, él todavía intentaba salvarlo; sabía además muchas otras cosas que Roque no había preguntado por pura prudencia, y ahora que tenía la información, se serviría de ella, lo que no alcanzaba a calcular era cómo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía que hablar con él, pero no quería profanar ese templo que se había construido en la habitación de huéspedes, contigua a la suya. Templo del silencio, templo de la confusión, lugar de culto a rumiar una y otra vez la idea de despedirlo sin siquiera darle la oportunidad de reivindicarse. ¿Reivindicarse?, no tenía por qué hacerlo, si enfrentándose al mundo tantas veces, defendiéndolo, evitando que le hicieran daño, a Vicente no le quedaba demostrado que la única razón por la que era violento era porque él mismo lo provocaba, tal vez fuera él mismo quien no mereciera estar a su lado. Si, era Vicente, en sus afanes de caerle en gracia a todo el mundo, de vivir tomando el pelo, de hacerse notar en un mundo donde los hombres extrovertidos se convierten en blanco de habladurías e intolerancia social, quien en definitiva hacía que ocurriera todo lo que le pasaba, no tenía ningún derecho a despreciarlo cuando la única razón de su vida era cuidar de él. Entonces pensaba en Sebastián. En circunstancias similares, en cualquier caso antes de que Roque siquiera supiera lo que era un puño en el cuerpo de alguien, bastaba con acariciarle la espalda, darle un beso en la oreja y pedirle perdón. En circunstancias similares, sólo le daba la espalda en su propia cama, no se iba a dormir en el cuarto de huéspedes y armaba un pequeño muro de Berlín entre ambos cuartos. Pero también, en circunstancias similares, Roque se sentía en menor falta, con muchas menos explicaciones para dar y con contraargumentos menos pobres para rebatir todo lo que Vicente pudiera decirle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea sobrevino con un grácil tufillo de maniobra sucia, pero no estaba para juicios éticos en esa ocasión. Luego lo pensó bien y se sintió ridículo, no tendría ojos para volver a mirar a Vicente después de hacerlo, pero tampoco estaba para valorar sus aptitudes artísticas en ese momento. Le dio una segunda vuelta, y pensó que lo único que le faltaba era ponerse a emular escenas de cualquier “chick flick”, para reconocer ante sí mismo y ante el mundo que detrás de su exterior duro, de los morados en su vientre, de sus manos destrozadas en el asfalto, de varias peleas en diversas circunstancias, se escondían el corazón de Brooke Shields, los ojos siempre listos para llorar de Molly Ringwald y el apetito dramático de Demi Moore. Salió de su habitación y regresó a su cama después de ver que Vicente había cerrado la puerta. Volvió a salir. Estaba dispuesto a hacerlo. Empezó a cantar “Without you i’m nothing”, con su peor voz, con sus mejillas a punto de estallar, pero con la firme intención de hacer que Vicente se levantara de la cama y hablara con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(XXXV)&lt;br /&gt;- Me decís que lo chuliaron saliendo de un chuzo de maricas – dijo Vicente, tratando de encontrar un esguince entre la historia de alias Elsebas y la de Sebastián –, ¿eso quiere decir que lo recogieron ahí de una se lo llevaron para Machado?&lt;br /&gt;- No patroncito, póngame cuidado. Ese día le monté la perseguidora por todo Medellín, porque eso sí, qué mancito para patinar por los chuzos, no se quedaba en ninguna parte más de media hora. Entonces, por allá como a las doce de la noche, no me acuerdo, se parchó con los parceros en ese que queda en toda la curva de la Oriental…&lt;br /&gt;- Si, ya sé cuál…&lt;br /&gt;-… bueno, ese. Vea pues. Yo lo estaba siguiendo en la moto, a todas partes que iba, y siempre me quedaba ahí afuera es
